Especialistas advierten: los videojuegos y las recompensas aleatorias "difuminan la frontera entre jugar y apostar"

Patim y el Ayuntamiento de València analizan la prevención de conductas adictivas en la IX Jornada 'La ilusión de ganar'

Jornada organizada por PATIM y el Ayuntamiento de València
Jornada organizada por PATIM y el Ayuntamiento de València - PATIM
Infosalus
Publicado: miércoles, 4 noviembre 2026 17:01

VALÈNCIA, 4 Nov. (EUROPA PRESS) -

El juego ya no necesita un casino, una casa de apuestas o una máquina tragaperras, ya que puede estar dentro de un videojuego, una app móvil o en una plataforma digital que utiliza recompensas aleatorias para incentivar la repetición y el gasto. De este modo, "la frontera entre entretenimiento y apuesta es cada vez más difusa, especialmente entre los jóvenes, y plantea nuevos desafíos para prevenir las adicciones".

Esta es una de las principales conclusiones de la IX Jornada 'La ilusión de ganar. Evidencias y desafíos del juego patológico (2001-2026)', organizada por Patim y el Ayuntamiento de València, que ha reunido a investigadores y profesionales para analizar la evolución del juego durante los últimos 25 años.

La inauguración ha contado con la jefa del Servicio de Drogodependencias de la Conselleria de Sanidad, María Jesús Mateu, y la concejala de Bienestar Social del Ayuntamiento de València, Marta Torrado.

Desde Patim advierten de que uno de los mayores "motivos de inquietud" es la incorporación de mecanismos propios de los juegos de azar a determinados videojuegos. Las llamadas cajas botín (loot boxes), los sistemas de recompensas aleatorias y otras fórmulas de monetización introducen elementos de incertidumbre que pueden estimular la repetición de la conducta y el gasto.

Al respecto, Lydia Cervera, investigadora predoctoral del Equipo de Investigación en Juego y Adicciones Tecnológicas de la Universitat de València, asegura que "lo preocupante es que algunos videojuegos ya incorporan mecanismos psicológicos propios del juego de azar para incentivar la repetición de la conducta y el gasto".

La advertencia apunta directamente al diseño de los productos digitales. En la misma línea, Amparo Luján-Barrera señala que determinadas prácticas de monetización dentro de los videojuegos pueden anticipar una mayor participación y gasto en apuestas con dinero real.

Las cajas botín y los sistemas de recompensa aleatoria "difuminan las fronteras entre jugar y apostar y plantean nuevos desafíos preventivos y regulatorios", asevera.

Por su parte, el catedrático de Psicología Básica de la Universitat de València Mariano Chóliz resume esta perspectiva con una afirmación contundente: "El juego no es ocio, es un negocio; no es una actividad de ocio para los jugadores, es un negocio para las empresas".

El especialista reclama que la responsabilidad no recaiga exclusivamente sobre los jóvenes y sus familias: "No podemos exigir a los y las jóvenes que aprendan a controlar su conducta mientras dejamos intactas las características de los productos y las estrategias comerciales que favorecen las conductas de riesgo". La prevención, añade, debe basarse en intervenciones respaldadas por la evidencia científica.

"¿DÓNDE ESTÁ LA SALIDA?"

La jornada ha puesto de relieve que la relación de los jóvenes con las pantallas requiere una mirada que vaya más allá de sus riesgos. Pablo Martínez, doctor en Sociología, plantea una contradicción habitual: "Si estar en las redes sociales genera ansiedad y quedarse fuera también, ¿dónde está la salida?". El desafío, apunta, no es enseñarles simplemente a apagar las pantallas, sino "conseguir que estas no gobiernen sus emociones".

Natalia García, doctoranda de Psicología de la Universidad Católica de Valencia, coincide en que la prevención necesita una mirada menos simplificadora. "La prevención no puede centrarse únicamente en los riesgos de las pantallas: debemos reconocer también su capacidad para divertir, entretener y generar placer, porque precisamente ahí reside parte de su potencial adictivo". Esta reflexión cuestiona los mensajes preventivos basados exclusivamente en la prohibición o en la reducción del tiempo de exposición.

Pero la preocupación por los jóvenes no se limita a la prevención. También afecta a su acceso a los recursos especializados. Penélope Beneitez, psiquiatra de la Unidad de Conductas Adictivas de Manises, identifica como uno de los principales retos conseguir que los jóvenes con problemas de juego lleguen a las consultas. También advierte de las dificultades de acceso a los recursos asistenciales que afrontan muchas mujeres afectadas.

NUEVO PERFIL DE PERSONAS CON ADICCIONES

La transformación tecnológica también está modificando el perfil de las personas que acuden a tratamiento. El juego online gana protagonismo y aparece cada vez más asociado al consumo de sustancias, especialmente alcohol y cocaína. "Las dificultades se acumulan, pero muchas veces se esquiva el estereotipo que asocia la adicción exclusivamente con el desempleo o la exclusión social severa", explica Francisco López y Segarra, presidente de Patim.

Miryam Iranzo, psicóloga general sanitaria del centro de día de Patim en Valencia, destaca la existencia de personas que mantienen su actividad laboral y sus responsabilidades familiares pese a sufrir una pérdida creciente de control. "Solo acuden en busca de ayuda especializada cuando las consecuencias económicas y jurídicas ya no pueden desplazarse de un día para otro. Son lo que denominamos adictos funcionales".

Esta evidencia queda reflejada en el estudio epidemiológico realizado por Patim junto a la Fundació Caixa Castelló sobre la evolución del juego patológico durante los últimos 25 años. Sus conclusiones cuestionan la imagen tradicional de las adicciones y subrayan la importancia de detectar los problemas antes de que sus consecuencias sean irreversibles.

Aunque el tratamiento del juego patológico incorpora una perspectiva integradora que contempla los problemas de salud mental asociados, todavía existen dificultades en la detección y atención de estas nuevas formas de juego.

La intervención terapéutica exige también ampliar la mirada. Julio Abad, psicólogo general sanitario de Patim, plantea una pregunta que invita a revisar los modelos de atención: "A veces nos centramos tanto en combatir la adicción que olvidamos hacernos la pregunta más importante: ¿qué está encontrando esa persona en la adicción que no encuentra fuera de ella?".

Detrás de una conducta adictiva pueden existir necesidades emocionales, dificultades de relación, situaciones de aislamiento o circunstancias vitales que requieren una intervención específica. Interrumpir el comportamiento puede ser necesario, pero no siempre es suficiente para garantizar una recuperación sostenida.

En esta misma línea, Bruno Cortés, presidente de la Asociación Madrileña para el Estudio y Tratamiento de Adicciones Conductuales, reclama "integrar una mirada sociopolítica y sociocultural para no acabar en la caja de Skinner", reduciendo estos problemas a simples mecanismos de estímulo y respuesta.

La inteligencia artificial y su capacidad para analizar comportamientos, personalizar contenidos y anticipar preferencias añaden nuevos interrogantes sobre el futuro de los entornos digitales y sus estrategias de captación, concluyen las voces expertas.

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