Archivo - Especialista recuerda que el calor acelera la evaporación de la película lagrimal y agrava el ojo seco - FANGXIANUO/ ISTOCK - Archivo
MADRID, 4 Ago. (EUROPA PRESS) -
El oftalmólogo del Centro de Oftalmología Hospiten Roca de Gran Canaria, el doctor Carlos de Astica, ha recordado que el calor y los cambios ambientales propios del verano "aceleran la evaporación de la película lagrimal", lo que "agrava el ojo seco y dispara las lesiones en la superficie ocular".
"Al perder esta hidratación, el ojo se queda sin su principal barrera de defensa, lo que incrementa la sequedad y eleva el riesgo de daño en los tejidos superficiales", ha indicado en relación con esta patología, que "compromete directamente la salud estructural de la superficie del ojo".
En este sentido, y tras subrayar que la calima "empeora drásticamente" esta situación, ya que las partículas de polvo "actúan como un microabrasivo", se ha referido a otros factores de riesgo que impactan en la salud visual. Así, ha expuesto que el uso continuado de aire acondicionado reseca fuertemente el ambiente en interiores, mientras que también es perjudicial el incremento de horas de exposición prolongada a radiación ultravioleta, viento, arena, cloro y salitre.
De Astica, que ha manifestado que los viajes y un abuso en el porte de lentes de contacto también influyen, ha indicado que "todo ello contribuye a que la córnea y la conjuntiva estén constantemente expuestas a factores irritantes". De hecho, ha apuntado que una de las consecuencias directas del síndrome de ojo seco mal controlado es la aparición de microlesiones en la córnea (queratitis) y una inflamación crónica de la superficie ocular.
"Si la lágrima es inestable, las células epiteliales del ojo sufren estrés por desecación", ha afirmado, tras lo que ha declarado que ello "desencadena una respuesta inflamatoria celular que no solo genera molestias continuas, sino que puede alterar la calidad visual de forma permanente si no se frena a tiempo".
SÍNTOMAS DE DAÑO EN LA SUPERFICIE OCULAR
Entre los síntomas habituales de daño en la superficie ocular se halla la sensación de arenilla, roce o cuerpo extraño; el picor, ardor o escozor constante; los ojos intensamente enrojecidos; la fuerte sensibilidad a la luz; la fatiga visual muy temprana y la visión fluctuante o borrosa que mejora tras varios parpadeos. Ante ello, recomienda proteger la superficie ocular con gafas de sol homologadas y de diseño envolvente.
Junto a lo anterior, aboga por evitar la exposición directa a flujos de ventiladores o aires acondicionados; limitar el uso de lentes de contacto, evitando siempre su uso en piscinas o en el mar; aplicar lágrimas artificiales sin conservantes de forma frecuente y reducir las actividades al aire libre durante los episodios intensos de calima.
Por último, este especialista ha subrayado "la absoluta necesidad de no banalizar estos síntomas" y ha manifestado que "un error grave es utilizar colirios blanqueadores, con corticoides o antibióticos ante un ojo rojo cuya causa se desconoce". "Un tratamiento inadecuado puede enmascarar un problema ocular grave o puede incluso producir una hipertensión intraocular", ha advertido, por lo que ha aconsejado acudir al oftalmólogo ante molestias persistentes.