Los espacios libres de humo funcionan: mejoran la presión arterial sistólica entre la población

Recursos de gente fumando.
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Publicado 21/11/2018 18:09:29CET

MADRID, 21 Nov. (EUROPA PRESS) -

Las personas que viven en zonas donde está prohibido fumar en restaurantes, bares y lugares de trabajo presentan unos niveles de presión arterial sistólica más bajo, según concluye una nueva investigación publicada en 'Journal of the American Heart Association', revista de la Asociación Americana del Corazón.

Si bien las políticas de no fumar, como las leyes que prohíben fumar en lugares públicos como bares y restaurantes, se han asociado con tasas reducidas de hospitalización por enfermedades del corazón, hasta ahora los estudios científicos no habían examinado los cambios en la presión arterial.

Por ello, en este nuevo análisis, los investigadores vincularon los datos de un estudio sobre el desarrollo de los riesgos de la arteria coronaria en adultos jóvenes ('CARDIA' 1995-2011) con las políticas locales, estatales y locales de espacios libres de humo en restaurantes, bares y oficinas.

"Encontramos que los adultos que no fumaban y que vivían en áreas con leyes de no fumar en restaurantes, bares o lugares de trabajo tenían una presión arterial sistólica más baja al final del período de seguimiento, en comparación con aquellos que vivían en áreas sin leyes de no fumar", señala Stephanie Mayne, autora principal del estudio.

Así, la existencia de espacios libres de humo se asoció con una reducción de la presión arterial sistólica, pero sorprendentemente no con reducciones en la presión arterial diastólica o presión arterial alta. "No sabemos del por qué, pero es posible que detectemos efectos en la presión arterial sistólica que están por debajo del umbral de la hipertensión", apunta la investigadora.

La presión arterial sistólica más alta aumenta el riesgo de enfermedad cardiovascular incluso cuando están por debajo del umbral de hipertensión, por lo que las reducciones en la presión arterial sistólica observadas en este estudio sugieren un efecto "potencialmente significativo" en el riesgo a nivel de la población, señala Mayne.

Si bien la magnitud de las asociaciones fue pequeña a nivel individual, los investigadores señalan que los resultados apuntan a un mecanismo potencial a través del cual las reducciones en el humo de segunda mano debido a políticas libres de humo pueden mejorar la salud del corazón a nivel de la población.

El estudio 'CARDIA' analizó a 5.115 adultos blancos y negros (de 18 a 30 años) en 1985-86 de cuatro ciudades de los Estados Unidos: Birmingham, Alabama, Chicago, Minneapolis y Oakland, California. Los exámenes de seguimiento se realizaron hasta 30 años después. En el año 25, los participantes en áreas libres de humo tenían valores de presión arterial sistólica en promedio de 1,14 mm Hg a 1,52 mm Hg más bajos que aquellos en áreas sin espacios de este tipo.