Archivo - Mujer escribiendo a mano con papel y bolígrafo junto a un ordenador portátil. - APICHON_TEE - Archivo
MADRID, 25 Oct. (EDIZIONES) -
El teclado permite escribir más rápido, pero aprender no consiste únicamente en acumular palabras. Trazar las letras a mano exige coordinar movimiento, visión, y sensaciones, mientras que su ritmo más pausado puede invitarnos a seleccionar y a organizar mejor las ideas. ¿Se traduce esto en una mejor memoria?
José Ángel Muñoz, profesor del grado de Psicología de UNIR, nos explica durante una entrevista con Europa Press Salud Infosalus qué puede aportar la escritura manual al aprendizaje y a la reflexión personal, cuáles son sus límites, y cómo combinar el papel con las herramientas digitales.
Subraya en primer lugar que tanto escribir a mano como teclear en el ordenador comparten los procesos básicos del lenguaje: el cerebro relaciona los conceptos con las palabras, transforma esas palabras en letras, y activa los movimientos necesarios para escribirlas.
Ahora bien, sí especifica este experto que la principal diferencia está en la ejecución motora que también se refleja en la actividad cerebral: "Al escribir a mano tenemos que trazar cada letra, y coordinar con precisión los movimientos de los dedos y la muñeca; al teclear, necesitamos localizar las teclas y pulsarlas en el orden correcto. Precisamente, un estudio realizado mediante electroencefalografía encontró que la escritura manual se asociaba con una actividad cerebral más rica e interconectada, especialmente en regiones centrales y parietales. Una posible explicación es que escribir a mano integra la información visual, el movimiento, y las sensaciones que recibimos de nuestros propios músculos y dedos".
¿UNA MEJORA EN LAS CAPACIDADES COGNITIVAS AL ESCRIBIR A MANO?
Es más, sostiene el profesor Muñoz que esta experiencia más rica podría favorecer la memoria y la comprensión. "Sin embargo, debemos interpretar estos resultados con cautela: la actividad cerebral observada no demuestra por sí sola que exista una mejora en todas las capacidades cognitivas", advierte.
Sí apunta que la escritura manual puede favorecer el aprendizaje porque su ritmo más pausado nos da tiempo para procesar, organizar, y para relacionar las ideas antes de expresarlas. "Cuando tomamos apuntes a mano, normalmente no podemos transcribirlo todo literalmente, de modo que debemos seleccionar la información importante y sintetizarla; un esfuerzo que ayuda a mantener la atención, y que puede facilitar que recordemos mejor las ideas y comprendamos sus relaciones. Con el teclado, en cambio, podemos recoger más información en menos tiempo, pero existe el riesgo de transcribirla de forma más automática y reflexionar menos sobre su significado", indica este experto de UNIR.
ENTONCES, ¿ESCRIBIR MEJOR A MANO O A MÁQUINA?
Con ello, le preguntamos si tiene sentido recuperar unos minutos al día para escribir con bolígrafo y papel, algo que tiene claro, tal y como nos confirma con esta respuesta: "Sí. La escritura manual sigue teniendo sentido en un mundo digital, especialmente cuando el objetivo es aprender, organizar ideas, o reflexionar".
Una recomendación práctica, según apunta José Ángel Muñoz, profesor del grado de Psicología de UNIR, es utilizar el teclado para recoger información con rapidez, por ejemplo, durante una clase o una reunión, y recurrir después al papel para reorganizarla, resumirla, y comprobar qué hemos comprendido realmente. "Cuando necesitamos consolidar conocimientos, intentar explicar por escrito lo aprendido sin consultar el material puede ayudarnos a detectar lagunas y reforzar el aprendizaje", precisa.
También dice que resulta útil escribir a mano para elaborar esquemas, relacionar conceptos mediante dibujos sencillos, y a la hora de expresar experiencias o emociones. "Estas actividades facilitan la síntesis y permiten pasar del texto a la representación gráfica de forma inmediata. No debemos esperar, sin embargo, que escribir a mano desarrolle automáticamente la memoria, la atención, o el pensamiento crítico. Es una herramienta que puede potenciar estas capacidades, pero también necesitamos entrenarlas mediante la práctica y una buena educación", remarca.
LA ESCRITURA DURANTE LA INFANCIA Y EN LA EDUCACIÓN
En este sentido, recuerda que es durante la infancia y la juventud cuando el cerebro presenta una mayor plasticidad, es decir, una mayor capacidad para modificar sus conexiones en respuesta al aprendizaje. Por eso, incide en que la escritura manual podría aportar beneficios especialmente relevantes durante estas etapas. "No obstante, todavía es necesario confirmar si esas ventajas se traducen en efectos duraderos a lo largo de la vida", alerta Muñoz.
En la edad adulta y en las etapas avanzadas, señala este experto de UNIR que escribir a mano también puede resultar beneficioso como ejercicio cognitivo, y porque su ritmo permite dedicar más tiempo a procesar la información. "En cualquier caso, las diferencias individuales importan y personas de distintas edades pueden beneficiarse de ambas formas de escritura", agrega.
Por otro lado, manifiesta que la educación debería combinar la escritura a mano y digital, y aprovechar las ventajas específicas de cada una: "El teclado permite trabajar con rapidez, automatizar tareas, y registrar grandes cantidades de información. La escritura manual, por su parte, puede favorecer un procesamiento más pausado, la síntesis, la organización de las ideas, y la interiorización de lo aprendido".
De hecho, insiste este profesor universitario que la digitalización es una realidad que la educación no puede ignorar, pero tampoco conviene abandonar la escritura manual por completo. En su opinión, lo más razonable es enseñar a utilizar cada herramienta según el objetivo: tecnología para ganar eficiencia, y papel para profundizar en la comprensión y el aprendizaje.
"La escritura manual no es una solución mágica, ni reemplaza otras formas de aprendizaje. Es una herramienta que merece conservarse y ejercitarse, especialmente durante las etapas educativas en las que se desarrollan las habilidades cognitivas fundamentales", insiste este experto de la UNIR.
IDENTIFICAR NUESTRAS EMOCIONES
Asegura a su vez el profesor Muñoz que escribir a mano sobre nuestras experiencias y emociones nos puede ayudar a identificarlas y a comprenderlas. "Este proceso favorece la reflexión consciente sobre nuestro mundo emocional. La escritura a mano podría aportar una ventaja adicional al implicar una actividad motora más elaborada y favorecer una mayor integración entre distintas redes cerebrales. Por ello, puede ser una herramienta útil para la reflexión personal e incluso como complemento en determinados procesos de psicoterapia", resalta este profesor del grado de Psicología de la UNIR.
Sin embargo, sí considera importante el distinguir en este punto entre el medio y la capacidad que queremos desarrollar: "Identificar, comprender y gestionar las emociones son habilidades que necesitan educación, experiencia y práctica. Escribir a mano puede facilitar ese trabajo, pero no garantiza por sí solo una mejor gestión emocional ni sustituye el desarrollo de esas capacidades".