Epilepsia: Cómo identificar una crisis no convulsiva

Archivo - Exploración de ondas cerebrales en laboratorio.
Archivo - Exploración de ondas cerebrales en laboratorio. - ISTOCK/ JANIECBROS - Archivo
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Publicado: viernes, 6 febrero 2026 14:47

   MADRID, 6 Feb. (EUROPA PRESS) -

   La epilepsia no convulsiva, que protagoniza entre el 70 y el 80 por ciento de las crisis epilépticas, es "una realidad poco conocida" para la ciudadanía e incluso para algunos epilépticos que no tienen conciencia de su enfermedad, según el neurólogo del Hospital Universitario Los Madroños e investigador principal del proyecto EpiNet en Madrid, Iván Iniesta López.

   Aprovechando que el próximo lunes, 9 de febrero, se celebra el Día Internacional de la Epilepsia, el neurólogo ha aclarado que "la convulsión no es sino un síntoma" porque puede ser resultado de una crisis de inicio focal o presentarse desde un principio como una crisis convulsiva generalizada.

   Dependiendo de la zona afectada del cerebro, los síntomas pueden ser una súbita sensación de extrañeza, un estado transitorio de ensoñación o sensación de 'déjà vu'. También se pueden observar síntomas visuales o motores. En estos casos, la crisis puede evolucionar o no a una pérdida de conciencia, seguida o no de convulsiones. Por ello, no todas las personas con epilepsia saben que sufren esta enfermedad, ya que las convulsiones son el síntoma más conocido de la misma.

GRAN HETEROGENEIDAD DE SÍNTOMAS Y CAUSAS

   Iniesta López ha recalcado la importancia de un diagnóstico precoz para controlar crisis y reducir el riesgo de accidentes, deterioro del rendimiento laboral o académico o afectaciones emocionales y sociales. La epilepsia cuenta con una gran heterogeneidad en cuanto a sus síntomas y causas, por lo que la exploración neurológica y las pruebas complementarias (como las analíticas de sangre o test genéticos) son necesarias para un diagnóstico completo.

   "Para diagnosticar epilepsia tiene que haber habido, al menos dos crisis epilépticas espontáneas, es decir, no provocadas por factores externos como una sustancia tóxica o una alteración metabólica o hallarnos ante una sola crisis espontánea y establecer un riesgo elevado de nuevas crisis mediante las citadas pruebas complementarias", ha seguido el neurólogo.

   La mayoría de los casos de esta enfermedad se observan en la infancia y la adolescencia, pero muchas de ellas no requieren de tratamiento farmacológico y tienden a desaparecer sin dejar rastro. En estas etapas, "el daño cerebral sobrevenido a consecuencia de un traumatismo cráneo-encefálico" supone una causa importante de epilepsia en la juventud", según ha detallado Iniesta.

   En la edad adulta, factores como antecedentes de ictus, traumatismos craneales, infecciones cerebrales o enfermedades neurodegenerativas aumentan el riesgo de desarrollar epilepsia.

   Aún así, la enfermedad va más allá de las crisis epilépticas, ya que también incluye los efectos secundarios de los medicamentos o la ansiedad y depresión que sufren los pacientes. Además, la epilepsia va de la mano de distintas limitaciones (como no poder conducir cuando la enfermedad está activa) y el riesgo aumentado de muerte súbita.

LA EPILEPSIA HA ARRASTRADO CONSIGO "UN ESTIGMA SOCIAL"

   Iván Iniesta ha declarado que la epilepsia ha arrastrado consigo "un estigma social" del que todavía no se ha podido desprender. Por ello, la comunidad científica tiene, para la próxima década, el objetivo de que la neurología vele por la salud de los pacientes, promoviendo medidas preventivas y divulgando su conocimiento para concienciar a la ciudadanía y luchar contra el estigma social.

   En este proceso, identificar "correctamente la enfermedad" es el primer paso para poder normalizarla. "La epilepsia no define a la persona y, con seguimiento médico, la mayoría de los pacientes puede llevar una vida plenamente activa", han asegurado desde el Hospital Universitario Los Madroños.

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