Archivo - Mujer en el gimnasio. - GRADYREESE/ISTOCK - Archivo
MADRID, 30 Jul. (EUROPA PRESS) -
Investigadores de las Universidades de Hildesheim, Bonn y Friburgo (Alemania) han identificado nuevos componentes de la red de reparación muscular que se activa después de un entrenamiento de fuerza y que reconoce los elementos musculares dañados y los elimina, además de promover la síntesis de otros nuevos que los sustituyan.
El entrenamiento de fuerza es esencial para la salud del sistema musculoesquelético y, en este sentido, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda realizar actividades de fortalecimiento muscular moderado al menos dos veces por semana para ayudar a prevenir la pérdida de fuerza muscular.
Sin embargo, como detalla la Universidad de Bonn en un comunicado, el entrenamiento de resistencia de alta intensidad, que permite aumentar o preservar los musculos esqueléticos, también ejerce una considerable tensión mecánica sobre las fibras musculares, causando daños microscópicos en la maquinaria contráctil responsable de la generación de fuerza.
El conocimiento sobre cómo el músculo repara este daño y se adapta al entrenamiento de resistencia repetido era limitado hasta ahora. El nuevo estudio, publicado en 'Nature Communications', ha contado con la participación de un equipo interdisciplinar de fisiólogos del ejercicio, biólogos celulares y expertos en proteómica que han aportado nuevos e importantes conocimientos sobre estos mecanismos subyacentes.
Los investigadores recolectaron biopsias musculares de ocho voluntarios sanos antes y después de una sesión de ejercicio de resistencia de alta intensidad. También examinaron cómo un período prolongado de entrenamiento reducido y la interrupción total del ejercicio de resistencia influían en las adaptaciones moleculares. Mediante técnicas proteómicas de vanguardia, el equipo identificó cambios dinámicos en el aparato contráctil del músculo esquelético.
PROTEÍNAS CLAVE EN EL PROCESO DE REPARACIÓN
"Nuestros métodos analíticos nos permitieron identificar proteínas que se incorporan al aparato contráctil después del ejercicio de resistencia, donde desempeñan funciones esenciales de protección y reparación", ha señalado el experto en proteómica de la Universidad de Friburgo Pitter Huesgen.
Estas proteínas fueron analizadas en laboratorio, donde, utilizando células musculares cultivadas, los investigadores demostraron cómo funcionan. Según ha detallado el profesor del Instituto de Biología Celular de la Universidad de Bonn Jörg Höhfeld, las proteínas reparadoras primero reconocen las estructuras musculares dañadas y, luego, las eliminan mediante una vía de degradación celular conocida como autofagia.
"Esto facilita la reparación muscular y la adaptación al entrenamiento de resistencia", ha destacado el profesor Höhfeld, quien también es miembro del Comité Directivo del Área de Investigación Transdisciplinaria Vida y Salud de la Universidad de Bonn.
Los hallazgos revelan cómo la intensidad y el historial de entrenamiento influyen tanto en el daño muscular como en la activación de los mecanismos de reparación, lo que ayudará a optimizar las sesiones de entrenamiento para atletas, así como los programas de rehabilitación para pacientes en entornos clínicos.