Archivo - La estimulación magnética cerebral - YACOBCHUK/ ISTOCK - Archivo
MADRID, 21 Oct. (EUROPA PRESS) -
Un ensayo clínico internacional liderado por la Universidad Hebrea de Jerusalén (Israel) revela que los adultos con depresión mayor pueden completar con éxito un programa de seis semanas de estimulación cerebral en el hogar, combinado con un videojuego, tras hasta cinco visitas clínicas de instrucción.
El estudio, realizado en centros clínicos de Jerusalén (Israel), Riga (Letonia) y Múnich (Alemania), alcanzó su objetivo principal al demostrar la viabilidad del tratamiento a distancia.
Tal y como se recoge en 'JAMA Network Open', la combinación experimental de estimulación transcraneal de corriente continua (ETCC) activa y entrenamiento cognitivo computarizado no produjo una mayor mejoría que una condición de control con estimulación simulada combinada con un videojuego. Ambos grupos mostraron una marcada reducción de los síntomas depresivos, lo que plantea interrogantes importantes sobre qué elementos de la experiencia del tratamiento pueden contribuir a la mejoría.
Este nuevo clínico internacional ha demostrado que las personas con depresión mayor pueden utilizar de forma fiable un sistema de estimulación cerebral no invasivo en casa. De esta forma, el estudio muestra que un protocolo de tratamiento remoto relativamente complejo puede implementarse de forma segura y viable en varios países, al tiempo que subraya la necesidad de comprender mejor qué factores influyen en la mejoría de los síntomas en los ensayos sobre la depresión.
La depresión afecta a millones de personas en todo el mundo, y si bien la medicación y la psicoterapia pueden ser eficaces, no todos responden a los tratamientos existentes. Por ello, los investigadores están explorando alternativas que podrían facilitar el acceso a la atención de la salud mental, incluyendo tecnologías que los pacientes puedan utilizar desde la comodidad de sus hogares.
El ensayo clínico internacional, conocido como DiSCoVeR, examinó si la combinación de la estimulación eléctrica cerebral no invasiva con un videojuego especialmente diseñado podría ayudar a reducir los síntomas de la depresión mayor cuando se administra principalmente en el hogar. En concreto, el ensayo Discover es un consorcio europeo financiado por las organizaciones nacionales asociadas en el marco de la Red Europea de Investigación (ERA-NET) NEURON.
La técnica, denominada estimulación transcraneal de corriente continua (ETCC), administra una corriente eléctrica débil a través de electrodos colocados en el cuero cabelludo para influir en la actividad cerebral. Los investigadores combinaron esta estimulación con un videojuego diseñado para fortalecer habilidades cognitivas como la atención, la memoria y el control ejecutivo, que suelen verse afectadas por la depresión.
El trabajo incluyó a 109 adultos diagnosticados con trastorno depresivo mayor en centros clínicos de Jerusalén, Riga y Múnich. Los participantes asistieron primero a algunas visitas informativas en la clínica y se les pidió que completaran 30 sesiones de tratamiento a lo largo de seis semanas, principalmente en sus hogares.
Un grupo recibió estimulación cerebral activa mientras jugaba a un videojuego de control cognitivo desarrollado por el equipo de investigación. El otro grupo recibió estimulación simulada junto con un juego de control de apariencia similar que no incluía los mismos ejercicios de entrenamiento cognitivo.
Los resultados demostraron que el tratamiento a distancia era factible. En total, el 79% de los participantes completaron al menos 20 sesiones, y se realizaron casi 2.500 sesiones con éxito en los tres países. El tratamiento fue generalmente bien tolerado, sin diferencias significativas en la tasa de eventos adversos entre los grupos.
A pesar de la exitosa implementación, los investigadores no encontraron evidencia de que la combinación experimental de estimulación activa y entrenamiento cognitivo fuera más efectiva que la intervención de control.
Los participantes que recibieron estimulación activa y entrenamiento cognitivo experimentaron una mejora promedio de 7,3 puntos en una escala estándar de evaluación de la depresión. Sorprendentemente, los participantes del grupo de control mostraron una mejora similar de 8,2 puntos. La diferencia no fue estadísticamente significativa.
"Ambos grupos mejoraron sustancialmente, y ese es el hallazgo al que siempre vuelvo", comenta el profesor Nahum. "Aún nos queda mucho por aprender sobre qué es lo que realmente impulsa la mejoría en la depresión: la neuromodulación, el entrenamiento cognitivo, las expectativas, la implicación, la atención continua o simplemente la estructura de volver a un tratamiento cada día. Nuestro estudio no puede responder a eso, pero demuestra por qué es esencial contar con condiciones de control cuidadosamente diseñadas si queremos averiguarlo".
Otro hallazgo se refería a las expectativas de los participantes. Quienes creían haber recibido el tratamiento de control tendían a mostrar menos mejoría, independientemente del tratamiento que realmente recibieron.
Los investigadores recalcan que este hallazgo debe interpretarse con cautela. El estudio no demuestra que creer en el tratamiento cure la depresión, ni puede establecer si las expectativas influyeron directamente en la recuperación. Tampoco es posible determinar si las mejoras en el grupo de control se debieron a la rutina del tratamiento, la atención médica continua, cambios naturales en los síntomas, la participación en un estudio clínico u otros factores.
Los resultados resaltan la importancia de diseñar condiciones de control convincentes al probar nuevos tratamientos, en particular las intervenciones digitales y basadas en dispositivos que requieren que los pacientes participen activamente en su atención.
Aunque el tratamiento combinado no demostró beneficios clínicos adicionales con respecto al grupo de control, los investigadores destacan que el estudio logró su objetivo principal: demostrar que los pacientes con depresión mayor pueden administrar con éxito un programa de estimulación cerebral relativamente complejo en casa tras una mínima instrucción presencial.
Los resultados no significan que la estimulación cerebral sea ineficaz para la depresión. Más bien, sugieren que esta combinación particular de estimulación y entrenamiento cognitivo requiere mayor investigación antes de que pueda recomendarse para su uso clínico rutinario.
Futuros estudios podrían ayudar a determinar si diferentes parámetros de estimulación, ejercicios cognitivos, momentos de tratamiento, grupos de pacientes o estructuras de apoyo clínico podrían producir resultados diferentes.
A medida que crece el interés por la atención de salud mental a distancia y basada en la tecnología, los hallazgos ofrecen una lección importante: facilitar el acceso al tratamiento es solo una parte del desafío. Comprender qué elementos del tratamiento mejoran realmente la salud de los pacientes es igualmente esencial.