MADRID, 31 Mar. (EUROPA PRESS) -
El grupo sanitario Hospiten ha informado de que la pubertad se está adelantando progresivamente en Europa, tendencia gradual que se aprecia especialmente en las niñas y que exige seguimiento, pero no alarma ya que, en la mayoría de los casos, se trata de una variante dentro de la normalidad.
Desde finales de los 70 y hasta 2013, este proceso se ha acelerado aproximadamente tres meses por cada década, tal y como recogen los últimos estudios disponibles. Así, se considera que el momento de inicio del mismo en las menores, desde el punto de vista clínico, es la aparición del botón mamario bilateral, conocido como telarquia.
Por su parte, en los niños, este arranque de la pubertad está fijado cuando el volumen testicular alcanza o supera los cuatro centímetros cúbicos. Además, hasta hace unos años se asumía que no podía empezar antes de los ocho años en niñas y de los nueve en ellos, datos que proceden de estudios antiguos, por lo que actualmente se reconoce que la edad es más variable.
La interpretación de este adelanto debe hacerse con cautela, según ha indicado Hospiten, que ha insistido en que es importante evitar la alarma social, pero también huir de la normalización automática de cualquier cambio en el ritmo puberal. El papel del endocrinólogo pediátrico consiste en identificar qué niños necesitan un estudio más exhaustivo y cuáles pueden beneficiarse, cuando está indicado, de tratamientos destinados a modular el ritmo de la pubertad.
En cuanto a los riesgos de la pubertad precoz, en algunos casos esta puede asociarse a una mayor probabilidad de comorbilidades metabólicas a largo plazo, como la obesidad y la resistencia a la insulina. También se han descrito más opciones de conductas sexuales más tempranas y de alteraciones del estado de ánimo, en muchas ocasiones relacionadas con la diferencia entre la maduración física y el desarrollo emocional.
AUMENTO DE CONSULTAS TRAS LA PANDEMIA
Por otro lado, se ha constatado que, tras la pandemia de la Covid-19, se produjo un aumento significativo de las consultas relacionadas con la pubertad precoz, el cual se ha vinculado con varios factores que actuaron de forma simultánea durante ese periodo, como el incremento del sobrepeso y la obesidad, el mayor uso de pantallas, las alteraciones del sueño y el ascenso del estrés emocional.
No obstante, destaca la obesidad, y es que el tejido graso cumple funciones hormonales activas y, cuando se encuentra en exceso, puede favorecer la activación temprana de los mecanismos que desencadenan la pubertad, por lo que el riesgo es mayor. Por ello, también adquieren relevancia los factores dietéticos y la exposición a los denominados disruptores endocrinos, que son sustancias químicas capaces de interferir en el sistema hormonal.
Ahondando en este aspecto, desde este grupo sanitario han afirmado que el tejido adiposo es un tejido hormonal activo que, por un lado, transmite al organismo una señal de suficiencia energética necesaria para iniciar la pubertad. Sin embargo, cuando existe un exceso de grasa corporal, se genera un estado proinflamatorio que puede alterar el eje hipotálamo-hipófisis-gonadal y favorecer un inicio puberal más temprano.
Por otra parte, en muchos casos existe una predisposición genética familiar al adelanto de la pubertad que se combina con factores ambientales, sin que ello suponga la presencia de una patología. Las causas secundarias de pubertad precoz son menos frecuentes, aunque deben descartarse en determinados contextos clínicos para garantizar un diagnóstico adecuado.
Ante ello, las revisiones de un niño sano desempeñan un papel clave, ya que en ellas se controla de forma sistemática el crecimiento, el peso y la aparición de los primeros signos puberales. Cuando surgen dudas, la valoración por parte de un endocrinólogo pediátrico permite estudiar cada caso de manera individualizada y decidir si es necesario ampliar el seguimiento o realizar pruebas complementarias.
Por último, Hospiten ha afirmado que la formación continua de los profesionales sanitarios resulta clave para evitar la transmisión de mensajes erróneos o alarmistas. El acompañamiento de la pubertad precoz no recae en un único profesional, sino en un trabajo coordinado.