Archivo - Imagen de recurso de mujeres haciendo ejercicio. - JULIEF514/ISTOCK - Archivo
MADRID 17 Abr. (EUROPA PRESS) -
Un nuevo ensayo clínico del Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre de EEUU (NHLBI, por sus siglas en inglés) ha demostrado que la actividad aeróbica regular se asocia con una reducción sostenida de los niveles de cortisol, conocida como la 'hormona del estrés'.
Los investigadores llevaron a cabo un ensayo de un año de duración para examinar los efectos a largo plazo del ejercicio aeróbico en la biología del estrés y las emociones. Así, comprobaron que el cumplimiento de las recomendaciones de actividad física de la Asociación Americana del Corazón puede influir en los marcadores biológicos del estrés y las emociones, con especial atención al cortisol, la principal hormona del estrés del organismo.
El estudio, publicado en 'Journal of Sport and Health Science', incluyó a 130 adultos de entre 26 y 58 años. Los participantes se dividieron en dos grupos: un grupo realizó 150 minutos de actividad aeróbica de intensidad moderada a vigorosa semanalmente durante un año, mientras que el otro recibió información general sobre hábitos saludables, pero no modificó sus niveles de actividad física.
A lo largo del año, los investigadores monitorizaron los cambios en la capacidad cardiorrespiratoria, el cortisol y otros indicadores de estrés y emociones mediante neuroimagen y otras técnicas de vanguardia.
Uno de los hallazgos más destacados fue una reducción significativa en los niveles de cortisol a largo plazo entre los participantes del ensayo clínico que realizaron ejercicio. El cortisol es la principal hormona del estrés del organismo y participa en numerosas funciones, como el metabolismo, la inmunidad, el sueño, la memoria y la regulación del estado de ánimo. Los niveles elevados de cortisol también se asocian con enfermedades cardíacas, trastornos metabólicos y problemas de salud mental.
"El efecto del ejercicio sobre los niveles de cortisol a largo plazo podría ser uno de los mecanismos o beneficios del ejercicio que protegen contra varias enfermedades y algunos trastornos de salud mental, pero se necesita más investigación para explorar completamente esta posibilidad", ha explicado Peter J. Gianaros, director del Centro de Ciencia Mente-Cuerpo y Salud y profesor de la Universidad de Pittsburgh (EEUU).
Los autores destacan que las implicaciones de este nuevo ensayo clínico son significativas, sobre todo porque la mayoría de las investigaciones en este campo son correlacionales y no permiten establecer relaciones de causa y efecto. El ensayo también es único porque ningún estudio ha examinado el ejercicio y estas medidas de la biología del estrés durante un año completo.
"La actividad física regular, tal como recomiendan las guías de salud, puede ser una estrategia conductual sencilla pero eficaz para mitigar los efectos adversos del estrés y mejorar la calidad de vida", apuntan los investigadores.
Una publicación anterior de este ensayo clínico también documentó los beneficios del ejercicio más allá de los niveles de cortisol. Mediante técnicas avanzadas de neuroimagen, el ensayo demostró que el ejercicio también puede ralentizar el envejecimiento cerebral.
Los autores esperan que estos nuevos hallazgos atraigan más atención sobre las maneras en que cumplir con el objetivo recomendado de 150 minutos de actividad física por semana puede beneficiar la resiliencia mental y la salud en general.