Aficionados españoles celebran la victoria de la selección española/argentina en la final del Mundial de fútbol 2026, a 19 de julio de 2026, en Madrid (España). - Diego Radames / Europa Press
MADRID, 21 Jul. (EDIZIONES) -
La victoria de España en el Mundial ha dejado imágenes de abrazos, de lágrimas y de celebraciones multitudinarias dentro y fuera de nuestras fronteras. Pero, ¿por qué un partido de fútbol es capaz de emocionarnos hasta ese punto? ¿De qué manera afecta a la autoestima de un país y es capaz de reforzarla? La respuesta está en nuestro cerebro.
Según explica durante una entrevista con Europa Press Salud Infosalus la psicóloga general sanitaria y deportiva Ana de Cevallos, los grandes éxitos deportivos activan los circuitos de recompensa, fortalecen el sentimiento de pertenencia, y generan una memoria colectiva que puede permanecer durante décadas. "Cuando gana la selección no celebramos únicamente un título: vivimos el éxito de un grupo con el que nos identificamos como si también fuera nuestro", asegura.
Es más, sostiene que, aunque con matices, una victoria deportiva mejorar el estado de ánimo de un país: "Existe evidencia de que los grandes éxitos deportivos producen un aumento temporal del bienestar subjetivo, del optimismo, y del sentimiento de cohesión social. Durante unos días las personas suelen informar de un mejor estado de ánimo, y de una mayor sensación de unión con los demás; sin embargo, una victoria deportiva no resuelve problemas económicos, sociales, o de salud mental. Es un impulso emocional potente, pero transitorio".
Lo interesante en su opinión es que, aunque el efecto sea temporal puede tener un valor psicológico importante: "Compartir emociones positivas fortalece los vínculos sociales, genera conversaciones comunes, y crea recuerdos colectivos que permanecen durante muchos años. En este caso, además del resultado, probablemente se recordará la forma de conseguirlo: un equipo joven, con una identidad muy clara, que ha priorizado el juego colectivo sobre el individualismo, y que ha mostrado una enorme estabilidad competitiva durante todo el torneo. Esa narrativa es la que suele permanecer mucho más tiempo que el marcador final".
¿POR QUÉ LLORAMOS CUANDO GANA NUESTRA SELECCIÓN?
Y es que, además, son muchas las personas que se han emocionado y llorado con el éxito de España en este mundial, y preguntamos a esta psicóloga general sanitaria y deportiva cómo esto es posible, indicando que lloramos porque el deporte, y no necesariamente de forma única el de élite, tiene una enorme capacidad para activar emociones compartidas.
"Cuando una selección representa a un país deja de ser simplemente un equipo y se convierte en un símbolo con el que muchas personas se identifican. Desde la psicología social sabemos que parte de nuestra identidad es colectiva, somos individuos dentro de grupos como pueden ser nuestra familia, nuestra ciudad, o nuestro país. Cuando ese grupo alcanza un logro extraordinario, lo vivimos de alguna forma como si fuese un éxito propio", añade De Cevallos.
Además, defiende que el deporte crea memoria colectiva, y de hecho pone en valor que esta última semana se podía apreciar en redes cómo muchas personas recordaban perfectamente dónde estaban en el Mundial de 2010. "Esos recuerdos se asocian a personas, a momentos vitales, y a emociones intensas. Cuando llega una nueva victoria, todas esas experiencias vuelven a activarse. En este Mundial, además, España ha transmitido una imagen de equipo que compite desde el juego colectivo, con serenidad , valores y una confianza que favorecido una mayor conexión emocional", indica esta experta.
¿QUÉ OCURRE EN EL CEREBRO CUANDO UN PAÍS GANA UN MUNDIAL?
Es más le preguntamos qué es lo que sucede en el cerebro ante este tipo de victorias, una experiencia altamente gratificante y compartida por los españoles: "Hay una activación importante del sistema de recompensa, especialmente de los circuitos dopaminérgicos, que están relacionados con la motivación y con el placer. La dopamina no aparece simplemente porque ganemos, sino porque la recompensa supera las expectativas y culmina un proceso emocional muy intenso".
Pero, tal y como defiende esta especialista, lo realmente importante es el efecto psicológico, y como hemos comentado, durante unas horas o unos días aumenta la percepción de pertenencia, disminuye la sensación de aislamiento, y los españoles compartimos emociones, incluso con personas completamente desconocidas. "Vivir emociones colectivas favorece procesos de sincronización emocional y puede aumentar la liberación de oxitocina", apostilla.
EL VALOR DEL ESFUERZO Y DEL LARGO PLAZO
En definitiva, la psicóloga general sanitaria y deportiva Ana de Cevallos mantiene que este mundial nos recuerda el valor del esfuerzo y el largo plazo ya que, según justifica, "detrás de cada jugador hay una historia, un camino que no siempre ha sido fácil, pero que tenía un sentido dentro del objetivo marcado".
Es más, destaca la importancia de ello en una sociedad muy orientada a los resultados y a la inmediatez, recordar que muchos jugadores llevan años preparándose para un momento que dura noventa minutos. En este caso hablamos de fútbol , pero podríamos extenderlo a cualquier deporte y selección que nos representa en las diferentes competiciones.
"Nuestros deportistas son un gran ejemplo para explicar que el rendimiento es consecuencia de muchos pequeños hábitos, así como una buena oportunidad para enseñar a niños y a adolescentes que los logros importantes casi nunca son inmediatos", concluye De Cevallos.