El rechazo de muchos niños a probar nuevos alimentos puede tener un origen genético

Actualizado 21/03/2013 14:50:54 CET
Niño comiendo en una escuela catalana, beca comedor
CREU ROJA CATALUNYA

MADRID, 21 Mar. (EUROPA PRESS) -

Científicos de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill, en Estados Unidos, ha revelado que el hecho por el que muchos niños se niegan a probar nuevos alimentos no tiene tanto que ver con lo que hay en el plato sino con sus propios genes, que pueden jugar un papel importante en las preferencias alimenticias.

El trabajo, dirigido por Myles Faith, profesor asociado de nutrición en la Escuela Gillings de Salud Pública de esta universidad, se suma a la creciente creencia de que los genes juegan un papel importante en el comportamiento de los niños al comer.

"En algunos aspectos, la neofobia alimentaria, o la aversión a probar alimentos nuevos, es similar al temperamento del niño o de la personalidad", dijo Faith, cuyo trabajo se publica en la revista 'Obesity'.

De hecho, su teoría es que "algunos niños son genéticamente más susceptibles que otros a evitar nuevos alimentos, lo que sin embargo no quiere decir que no puedan cambiar sus comportamientos y se hagan menos exigentes".

El estudio evaluó a 66 pares de gemelos de entre 4 y 7 años, y encontraron que los genes explican el 72 por ciento de la variación entre los niños en la tendencia a evitar los alimentos nuevos, mientras que el resto está condicionado por el ambiente.

Investigaciones anteriores habían demostrado una influencia genética similar en la neofobia alimentaria en niños de 8 a 11 años (78 por ciento) y adultos (69 por ciento), lo que sugiere que el impacto de los genes en la neofobia alimentaria es constante en todo el desarrollo humano.

Los autores también han analizado la relación entre la neofobia alimentaria y medidas de grasa corporal entre el padre y el hijo. Inesperadamente, los investigadores descubrieron que si el padre tenía más peso el niño también lo era, pero solamente si él o ella evitó probar alimentos nuevos.

En la parte ambiental, los resultados sugieren que los padres deben considerar la idiosincrasia de cada niño, incluso para los hermanos en la misma casa, al pensar en cómo aumentar la aceptación de un niño a nuevos alimentos.

Por ejemplo, los padres pueden optar por una exposición continuada de los nuevos alimentos por todo el hogar, o mostrar a sus hijos lo mucho que disfrutan con los alimentos que estos evitan. También podrían proporcionar una selección de varios elementos nuevos de los que un niño puede seleccionar.