Actualizado 30/04/2010 16:41 CET

EE.UU.- Las montañas rusas pueden provocar lesiones comunes de oído, según estudio

MADRID, 30 Abr. (EUROPA PRESS) -

Las curvas cerradas, subidas, bajadas y la fuerte velocidad de las montañas rusas pueden provocar fuertes emociones pero, según un estudio del Henry Ford Hospital de Detroit (Estados Unidos), también molestias e incluso lesiones de oído por cambios de presión.

Los resultados de esta investigación han sido presentados en el último congreso de la Triological Society, que se está celebrando estos días en Las Vegas, e informan por primera vez de una relación entre la fuerza de aceleración de estas atracciones y la aparición de barotraumatismos de oído que, en casos extremos, puede conllevar la pérdida temporal de la audición y mareos.

Además, los investigadores reconocen que el cambio de presión se produce a una velocidad tan rápida que "difícilmente" se puede combatir bostezando o masticando chicle aunque, como explicó la doctora Kathleen Yaremchuk, del departamento de Otorrinolaringología del Henry Ford Hospital, "se recomienda que los pasajeros permanezcan mirando hacia adelante durante el trayecto para no dejar que el impacto total de la aceleración golpee el oído".

De hecho, el estudio dirigido por Yaremchuk analizó el barotrauma de oído inducido por una montaña rusa de un hombre de 24 años, que sufrió un dolor intenso en su oreja derecha unas 36 horas después de haber montado en una montaña rusa de un parque de atracciones local.

Cuando comenzó a aumentar de velocidad, el sujeto volvió su cabeza hacia la izquierda para hablar con su novia, provocando que la oreja derecha sostuviera todo el impacto de la aceleración hacia adelante, en un momento en que la montaña alcanzó una velocidad máxima de 120 millas por hora (mph) en apenas cuatro segundos.

Tras ser examinado por un equipo de otorrinolaringólogos, se comprobó que el oído izquierdo del paciente estaba normal mientras que, por contra, el canal del oído derecho estaba hinchado y el tímpano inflamado.

Posteriormente pasó un examen más exhaustivo, tras el que Yaremchuk y su equipo estimaron que la oreja derecha del paciente había estado expuesta a alrededor de 0,6 libras por pulgada cuadrada (PSI, en sus siglas en inglés), una presión "no suficiente como para perforar el tímpano, pero sí para causar un barotrauma".

Según estiman los investigadores, aproximadamente con una presión de 0,62 PSI se puede provocar el cierre capilar en las arteriolas (las arterias pequeñas de paredes delgadas que terminan en capilares) de los dedos humanos.

Pese a este estudio, los autores reconocen que los amantes de las montañas rusas tampoco deben dejar de disfrutar de estas atracciones por el riesgo de barotrauma de oído, ya que "fue una situación inusual en la que se volvió la cabeza justo en el momento adecuado".

"Es muy poco probable hacer esto varias veces en una fila, pero los amantes de la montaña rusa deben concienciarse de lo que puede hacer para prevenir un barotrauma", recordó Yaremchuk.