Un consumo elevado de azúcares añadidos en la adolescencia podría elevar el riesgo cardiaco en la vida adulta

Actualizado 11/01/2011 11:44:51 CET

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MADRID, 10 (EUROPA PRESS)

Un consumo elevado de azúcares añadidos en la adolescencia podría elevar el riesgo cardiaco en la vida adulta, según un estudio de la Universidad de Emory en Estados Unidos que se publica en la revista 'Circulation'. Los adolescentes que consumen cantidades elevadas de azúcares añadidos en bebidas y alimentos son más propensos a tener perfiles pobres de colesterol y triglicéridos que pueden conducir a una enfermedad cardiaca en años posteriores de la vida.

El estudio también muestra que los adolescentes con sobrepeso u obesidad con niveles más elevados de consumo de azúcar añadido tenían mayores signos de resistencia a la insulina, a menudo un precursor de la diabetes. Con azúcares añadidos los autores se refieren a cualquier edulcorante calórico que se añade a alimentos o bebidas en el proceso de producción o por el consumidor.

El trabajo es el primero en evaluar la asociación de los azúcares añadidos y los indicadores de riesgo de enfermedad cardiaca en adolescentes. Los resultados muestran que el 21,4 por ciento de la energía total de los adolescentes estudiados (2.157 individuos entre 12 y 18 años) procedía de esta fuente y que aquellos que consumían niveles más elevados tenían menores niveles de lipoproteínas de alta densidad (HDL), el colesterol bueno, y mayores de triglicéridos y lipoproteínas de baja densidad (LDL) o colesterol malo.

Además, los resultados mostraron que los adolescentes con un mayor consumo de azúcares añadidos tenían niveles de LDL de 94,3 mg/dL en comparación con los 86,7 mg/dL de los que tomaban niveles más bajos de azúcar, un 9 por ciento de diferencia. Los niveles de triglicéridos en los que tenían un consumo más elevado de azúcares añadidos era de 79 mg/dL en comparación el 71,7 por ciento de los que tomaban niveles más bajos, un 10 por ciento de diferencia.

Por último los autores destacan que los adolescentes con sobrepeso u obesidad con los niveles más altos de consumo de azúcares añadidos tenían mayores signos de resistencia a la insulina.