Avanzan en el conocimiento de los efectos antidepresivos de la testosterona

Actualizado 02/04/2012 19:46:11 CET

MADRID, 2 Abr. (EUROPA PRESS) -

La testosterona, la hormona sexual masculina primaria, parece tener propiedades antidepresivas. Sin embargo, el mecanismo exacto que hay tras este efecto es un misterio. Investigadores de la Florida State University han descubierto que una vía específica en el hipocampo --la región cerebral implicada en la formación de la memoria y la respuesta al estrés-- juega un importante papel en la regulación de los efectos de la testosterona. EL avance se publica en 'Biological Psychiatry'.

En comparación con los hombres, las mujeres tienen el doble de posibilidades de sufrir un desorden afectivo como la depresión. Los hombres con hipogonadismo, enfermedad en la que el cuerpo produce poca testosterona o no la produce, sufren mayores niveles de depresión y ansiedad.

La terapia de sustitución con testosterona ha demostrado ser efectiva para mejorar el estado de ánimo. Sin embargo, para los científicos es vital describir cómo y dónde se dan estos efectos para poder diseñar nuevos antidepresivos.

Estos científicos han realizado múltiples experimentos en ratas adultas masculinas asexuadas. Las ratas desarrollaron conductas similares a las depresivas que fueron revertidas con la terapia de reemplazo de testosterona.

Los investigadores liderados por Nicole Carrier y Mohamed Kabbaj han identificado una vía molecular denominada MAPK/ERK2 (mitogen de la proteína quinasa activada/kinasa 2 regulada extracelular) en el hipocampo, que juega un papel importante en la mediación de los efectos protectores de la testosterona.

Esto sugiere que el funcionamiento adecuado de ERK2 es necesario antes de que los efectos antidepresivos de la testosterona puedan darse. Asimismo, sugiere que esta vía podría ser una prometedora diana de terapias contra la depresión.

Según Kabbaj, "es interesante que los efectos beneficiosos de la testosterona no estén asociados con cambios en la neurogénesis (generación de nuevas neuronas) en el hipocampo, como es el caso de otros antidepresivos clásicos como la imipramina ('Tofranil') o fluoxetina ('Prozac')".