Actualizado 15/12/2010 12:43 CET

EE.UU.- El alcohol ralentiza la digestión de una comida abundante pero no aumenta la indigestión, según estudio

(Noticia embargada hasta las 01:00 horas de mañana)

MADRID, 15 Dic. (EUROPA PRESS) -

Las personas pueden estar seguras de que aunque el alcohol podría ralentizar la digestión después de una fuerte comida calórica, como las que se disfrutan en Navidad, no causará síntomas de indigestión como ardores, gases e hinchazón, según un estudio del Hospital Universitario de Zurich en Suiza que se publica en el número especial de Navidad de la revista 'British Medical Journal'.

Para determinar los efectos del alcohol sobre el sistema digestivo cuando se consumen comidas opíparas, los investigadores estudiaron a 20 individuos que bebieron vino o té negro con una fondue de queso seguido por licor de cerezas o agua como un digestivo después de este famoso plato suizo.

Mark Fox, director del estudio, señala que aunque centrados en la fondue, los resultados de la investigación pueden "generalizarse para dirigirse al tema más amplio de los efectos del alcohol sobre la digestión y el bienestar digestivo después de cualquiera de las comidas ricas y abundantes que se disfrutan en la estación navideña".

En el estudio participaron 20 voluntarios sanos de entre 23 y 58 años y ninguno de ellos tenía antecedentes de uso inadecuado del alcohol o enfermedad de estómago. Tenían además un índice de masa corporal medio (IMC) de 23,6 y ninguno tomaba fármacos.

Los participantes fueron evaluados en dos días con al menos una semana de separación. La mitad del grupo bebió vino blanco con la fondue y la otra té negro. Esto fue seguido de un licor de cerezas digestivo o agua 90 minutos después. Los investigadores utilizaron pruebas de respiración científicas para evaluar los efectos del consumo de alcohol sobre el sistema digestivo.

Los resultados muestran que el proceso de digestión era mucho más lento en el grupo que bebió alcohol con los alimentos. Sin embargo, los resultados también demuestran que el alcohol no contribuyó a un aumento en los problemas de indigestión como ardores, gases e hinchazón.

Los autores concluyen que los "lectores sanos deberían asegurarse de que pueden continuar disfrutando estas comidas tradicionales con la bebida de su elección sin preocuparse sobre el malestar digestivo tras el banquete".