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MADRID, 31 Jul. (EDIZIONES) -
Las olas de calor no sólo pasan factura al sueño, a la energía, o al estado de ánimo. Las altas temperaturas también pueden influir de forma temporal en la función sexual masculina. La deshidratación, la fatiga, el peor descanso nocturno, y la redistribución del flujo sanguíneo que realiza el organismo para regular la temperatura corporal pueden afectar a la calidad de la erección, según advierten los especialistas.
Aunque estos episodios suelen ser pasajeros, los expertos recuerdan que una disfunción eréctil persistente nunca debe normalizarse: además de tener tratamiento, puede convertirse en la primera señal de alerta de enfermedades cardiovasculares, de diabetes, o de hipertensión aún no diagnosticadas.
En una entrevista con Europa Press Salud Infosalus, el doctor Juan Ignacio Martínez-Salamanca, director médico de Lyx Urología y Jefe Asociado de Servicio de Urología del Hospital Ruber Internacional de Madrid, aclara que el calor, por sí solo, no produce una disfunción eréctil permanente, pero sí puede disminuir temporalmente el rendimiento sexual.
"Las altas temperaturas favorecen la deshidratación y obligan al organismo a redistribuir el flujo sanguíneo para regular la temperatura corporal. Además, solemos dormir peor, acumulamos más fatiga y, en ocasiones, disminuye el deseo sexual simplemente porque el cuerpo está haciendo un esfuerzo adicional para adaptarse al calor", asevera.
También debemos tener en cuenta, según prosigue, el que muchas personas con enfermedades cardiovasculares toman medicación para controlar la tensión arterial o eliminar líquidos, y en verano estos tratamientos pueden favorecer una mayor deshidratación si no se acompaña de una hidratación adecuada: "Si la dificultad aparece únicamente durante una ola de calor y desaparece después, no suele ser preocupante. Pero si persiste, debemos estudiarla porque probablemente exista otro factor de fondo".
QUÉ ES LA DISFUNCIÓN ERÉCTIL
En concreto, recuerda que la disfunción eréctil es la incapacidad persistente para conseguir o mantener una erección con la suficiente rigidez como para mantener una relación sexual satisfactoria. "Es importante insistir en la palabra 'persistente' porque un fallo ocasional le puede ocurrir a cualquier hombre, y no significa que exista una enfermedad", advierte el doctor Martínez-Salamanca.
Es más, sostiene que cuando esa dificultad se repite durante más de dos o tres meses, aparece en la mayoría de las relaciones sexuales, o empieza a generar preocupación, pérdida de confianza, o problemas en la pareja, es el momento de consultar. "No hay que normalizarla ni esconderla. Cuanto antes conozcamos la causa, antes podremos ofrecer una solución", aconseja este urólogo de Ruber Internacional.
En este sentido, destaca que la erección es probablemente uno de los mejores indicadores de la salud vascular del hombre. "Todo aquello que perjudica al corazón también perjudica al pene. Por eso, el sedentarismo, el exceso de peso, una dieta rica en alimentos ultraprocesados, el tabaquismo, o el consumo excesivo de alcohol favorecen el deterioro de las arterias, y dificultan la llegada de sangre al tejido eréctil", mantiene este urólogo.
Pero no debemos olvidar la importancia del estrés y del descanso, según avisa: "Vivimos en una sociedad donde muchos hombres llegan al final del día agotados física y mentalmente. Dormir poco, trabajar bajo una presión constante, o mantener niveles elevados de ansiedad tiene un impacto directo sobre el deseo y sobre la calidad de la erección".
La buena noticia en este contexto, tal y como defiende el director médico de Lyx Urología es que mejorar los hábitos de vida no sólo reduce el riesgo cardiovascular, sino que también mejora la función sexual. "En muchos pacientes forma parte del tratamiento", asegura.
De hecho, remarca que hay una idea que me parece fundamental y que todos los hombres deberían conocer: la disfunción eréctil puede ser el primer aviso de una enfermedad cardiovascular. "Con frecuencia decimos que el pene es un barómetro de la salud vascular. Las arterias del pene son de menor calibre que las coronarias, por lo que cuando empieza a existir un problema circulatorio, las primeras manifestaciones pueden aparecer durante la erección, incluso tres o cinco años antes de un infarto o un ictus", afirma el jefe asociado de Servicio de Urología del Hospital Ruber Internacional de Madrid.
Por eso, cuando un paciente consulta por disfunción eréctil dice que el principal objetivo no es únicamente mejorar su vida sexual, sino que también se aprovecha esa consulta para valorar su riesgo cardiovascular, controlar factores como la diabetes, la hipertensión, o el colesterol, y promover hábitos de vida saludables. "La disfunción eréctil no debe verse sólo como un problema sexual, sino como una oportunidad para cuidar la salud del hombre de forma integral. Ese cambio de enfoque es probablemente uno de los avances más importantes de la medicina sexual en los últimos años", considera este experto.
EL MITO DEL ENVEJECIMIENTO
En última instancia, Martínez-Salamanca advierte sobre uno de los mitos más extendidos que hay en torno a la disfunción sexual y es el tema de la edad, de que va asociado al envejecimiento: "La edad aumenta el riesgo, pero no es la causa. Envejecer no implica renunciar a una vida sexual satisfactoria. Lo que ocurre es que, con el paso de los años aumentan enfermedades como la diabetes, la hipertensión, el colesterol elevado, o la obesidad, y todas ellas afectan a los vasos sanguíneos. La erección depende de que llegue suficiente sangre al pene, por lo que cualquier alteración vascular puede repercutir en la función eréctil".
A partir de los 40-50 años, eso sí, constata un incremento de la frecuencia de disfunción eréctil, pero también indica que se atiende a hombres mucho más jóvenes: "El estrés, la ansiedad, el sedentarismo, el tabaquismo, el consumo de drogas, o algunos medicamentos también pueden desencadenar este problema. La buena noticia es que muchos de estos factores son modificables".
LA DISFUNCIÓN ERÉCTIL TIENE SOLUCIÓN
En este contexto, el doctor Martínez-Salamanca celebra que en la actualidad se dispone de tratamientos "muy eficaces y altamente personalizados" frente a la disfunción eréctil, siendo lo más importante el identificar la causa: "No existe una única disfunción eréctil ni un único tratamiento. En algunos hombres basta con corregir factores de riesgo y mejorar el estilo de vida. En otros utilizamos tratamientos orales, terapias intracavernosas, dispositivos de vacío, o terapias regenerativas en pacientes cuidadosamente seleccionados. Cuando existe un daño irreversible, la prótesis de pene continúa siendo una solución definitiva con uno de los mayores índices de satisfacción de toda la cirugía urológica".
Por todo ello, este urólogo de Ruber Internacional lanza un mensaje "muy claro": "Ningún hombre debería resignarse. La disfunción eréctil no define la masculinidad ni debe vivirse con verguenza. Es un problema médico que tiene solución en la inmensa mayoría de los casos y cuya consulta, además, puede salvar vidas al permitir detectar precozmente enfermedades cardiovasculares o metabólicas todavía no diagnosticadas".