Dos de cada tres muertes de pacientes con hepatitis C están causadas por cirrosis o cáncer de hígado

Actualizado 22/02/2013 15:55:14 CET

MADRID, 22 Feb. (EUROPA PRESS) -

En España se estima que actualmente hay unos 800.000 afectados por el virus de la hepatitis C, enfermedad cuyas principales causas de muerte son la cirrosis hepática y el cáncer de hígado, en un 35 y 32 por ciento de los casos respectivamente.

Así lo han destacado los asistentes al XXXVIII Congreso de la Asociación Española para el Estudio del Hígado que se está celebrando estos días en Madrid, con el objetivo de mejorar la individualización, seguimiento y uso de las terapias más adecuadas en cada caso.

En este sentido, el doctor José Antonio Carrión, del Servicio de Digestología del Hospital del Mar de Barcelona, ha reconocido que el objetivo es conseguir "una mayor eficacia en pacientes no respondedores y con enfermedad avanzada", para lo que se deben seleccionar aquellos fármacos que no tengan efectos secundarios ni interacciones importantes.

"La clave es individualizar los tratamientos para conseguir tasas de curación más altas", ha añadido el jefe del Servicio de Digestivo del Hospital de Valme de Sevilla, Manuel Romero.

De hecho, ha explicado como algunos avances como el test de la interleucina 28B pueden predecir la respuesta virológica inicial y ayudar a optimizar los resultados en el tratamiento del paciente coinfectado", matiza este doctor.

Esta prueba ayuda a tomar decisiones individualizadas para saber si para un paciente es conveniente un tratamiento con doble terapia (interferón pegilado y ribavirina) o, por el contrario, requiere ir un paso más allá y optar por la triple terapia con inhibidores de la proteasa.

En este sentido, el doctor Moreno explica que "con una fórmula podremos estimar el porcentaje de posibilidades de curación y saber si una persona va a conseguir una respuesta viral rápida. En función del resultado, sabremos cuál es el tratamiento ideal que debería hacer".

ALGUNAS TERAPIAS OFRECEN UNA BAJA BARRERA A LA RESISTENCIA

En cuanto a los tratamientos, el jefe del Servicio de Microbiología del Hospital San Cecilio de Granada, Federico García, ha explicado que los inhibidores de la proteasa actualmente aprobados para uso clínico se caracterizan por presentar una "baja barrera genética a la resistencia".

Esto quiere decir que, si no se consigue eliminar la replicación del virus de la hepatitis C, rápidamente se generan resistencias y el fármaco deja de ser eficaz, de ahí que sea fundamental conseguir suprimir la replicación y mantener la supresión viral durante el período de exposición al fármaco.

Según este especialista "en estos momentos, en práctica clínica habitual, esto sólo se consigue combinando los inhibidores de la proteasa con el interferón pegilado y la rivabirina, y aplicando correctamente las reglas de parada diseñadas a tal efecto".

Asimismo, los expertos en digestivo demandan una mayor sensibilización sobre el problema de la generación de resistencias y las limitaciones que esto puede suponer para otros esquemas de tratamientos futuros. "Aunque este es un aspecto bastante controvertido, ya que algunos estudios demuestran la reversión, es decir, la desaparición de las mutaciones de resistencia, no conocemos aún cómo pueden afectar a futuros esquemas de tratamiento", matiza el doctor García.