Archivo - Concepto de redes sociales - FILADENDRON/ ISTOCK - Archivo
MADRID, 28 Ene. (EDIZIONES) -
La dopamina no es sólo la molécula del placer, sino el motor cerebral que nos empuja a repetir aquello que nos recompensa. El problema, advierte el divulgador científico y doctor en Medicina Juan Manuel Felices (@doctorfelices), es que las redes sociales han convertido este mecanismo natural en una "borrachera de dopamina digital" que altera la motivación, reduce la satisfacción vital, y aumenta el riesgo de depresión, especialmente entre los adolescentes.
En este artículo de divulgación sanitaria, que ponemos en marcha tras entrevistarle en Europa Press Salud Infosalus con motivo de la publicación de su libro 'Radiografía de una vida sana' (Grou), explicamos cómo funciona el circuito de la recompensa en el cerebro, por qué los 'likes' sustituyen al esfuerzo real, y qué estrategias avaladas por la Ciencia pueden ayudarnos a desintoxicarnos del exceso de estímulos digitales, así como a la hora de proteger nuestra salud mental.
Así, este doctor en Medicina y médico especialista en Radiología Diagnóstica e Intervencionista, explica que la dopamina es la molécula del placer, del 'quiero más'. "Cuando comes tu plato favorito, logras una meta, o recibes un abrazo, tu cerebro libera dopamina, pero no para que lo disfrutes. Los estudios aclaran que es para que quieras repetirlo. En concreto, la dopamina refuerza las conductas beneficios al ayudar a consolidar el aprendizaje de qué es lo que nos ofrece una recompensa", sostiene.
El también profesor en la UCAM y divulgador en redes sociales incide en que la dopamina es uno de los neurotransmisores que genera la sensación de recompensa en el cerebro: "Para ser liberada en el cerebro es necesario que haya una actividad previa que nos haya costado un esfuerzo. Antes se lograba con el cariño de la persona, o si alguien nos transmitía lo orgulloso que se sentía de nosotros, y para conseguir ese chute de dopamina necesitábamos ayudar a alguien o hacer un entrenamiento, o aprobar un examen".
EL EXCESO DE DOPAMINA DIGITAL PUEDE MERMAR NUESTRA SALUD
Eso sí, advierte el doctor Felices del actual panorama en el que nos movemos de "borrachera de dopamina digital", fomentada especialmente por las redes sociales. "El problema de ahora es que el mayor chorro de dopamina nos llega de las redes sociales, y nuestro cerebro no diferencia si el chute llega de un comentario de una persona cercana, que del corazón que nos aparece en una pantalla", lamenta.
Es más, afirma este divulgador científico que, ahora, en vez de necesitar hacer una actividad que nos cuesta para contar con ese reconocimiento que antes nos costaban un gran esfuerzo, el lograr esos circuitos de recompensa, ahora es tan sencillo como un 'like' en las redes sociales.
"Esta manera de recibir la dopamina de manera constante por las redes sociales nos predispone a no hacer esas actividades que nos resultaban placenteras, y nos hace tener menos querencia por hacer actividades que también son beneficiosas para nuestra salud", resalta este experto.
Critica que "nos ha venido la multitarea como virtud", cuando se trata de una práctica "agotadora para nuestro cerebro", que suele mermar la calidad de lo que hacemos, tal y como respalda la Ciencia, asegura.
"El cerebro bajo esta 'borrachera de estímulos' se abruma y trata de compensar. Busca el equilibrio (*) por lo que si lo bombardeas con picos constantes de dopamina activa el mecanismo de freno. Es como escuchar música a todo volumen, que al principio te emociona, pero que con el tiempo tus oídos se hacen menos sensibles y la tienes que subir tanto que al final ni la oyes", resalta.
Aquí alerta, por ejemplo, de que los adolescentes que pasan más de cinco horas en redes sociales al día tienen hasta tres veces más probabilidades de sufrir depresión que aquellos que las usan con moderación. "Entre adultos, dedicar muchas horas a Internet o a las redes sociales se asocia consistentemente con una menor satisfacción vital", agrega el doctor Felices.
CÓMO PODEMOS DESINTOXICARNOS
Con todo ello, este divulgador científico recuerda que "un poco de dopamina digital en tu vida no es mala, pero la intoxicación constante sí", y apuesta por poner en marcha estos consejos fundamentales:
1. No debes revisar el móvil cuando vas al baño.
2. Apostar por el contacto humano real, "nada le da a nuestro cerebro una dopamina más equilibrada y satisfactoria".
3. Pantallas fuera 30-60 minutos antes de acostarte.
4. Empieza el día con luz natural, no con la pantalla del móvil y posterga unos minutos el uso del móvil por la mañana
5. Dosifica tus 'ratos dopamina', y planifica el consumo de estímulos digitales; define, por ejemplo, franjas horarias libres de pantallas.
6. Notificaciones en cuarentena: silencia todas salvo las de personas importantes.
7. Pantalla en escala de grises y activa la escala de grises porque de repente tu teléfono parecerá de los años 50 y muchas aplicaciones perderán gran parte de su atractivo hipnótico.
8. Redescubre placeres analógicos y dar mayor protagonismo a las dopaminas "lentas" de la vida real, como cocinar una receta, andar en bici, tocar un instrumento, salir a correr, leer un libro físico, etc.
9. Practica la 'monofocalización' o hacer una cosa a la vez, de manera que cuando la hagas la hagas plenamente, como por ejemplo comer sin televisión o sin móvil.
10. Aplicar la regla 1:1 para un equilibrio digital-analógico, y por cada hora que pases consumiendo ocio digital, intenta dedicar otra hora a alguna actividad en el mundo real.