Actualizado 11/11/2010 14:02:44 +00:00 CET

Los donantes vivos de hígado deben ser menores de 50 años para asegurar el éxito de la intervención, según experto

Ayudará a "paliar" la escasez de órganos para trasplante, según experto

MADRID, 11 Nov. (EUROPA PRESS) -

El trasplante de hígado es el segundo más frecuente en España después del de riñón, pero la escasez de órganos por el descenso de víctimas por accidentes de tráfico ha abierto la puerta a la posibilidad de utilizar donantes vivos siempre que estos sean personas sanas menores de 50 años a fin de "asegurar el éxito de la intervención".

Así lo ha afirmado el catedrático de Cirugía del Hospital Universitario Virgen de la Arrixaca de Murcia, Pablo Ramírez, durante el XXVIII Congreso Nacional de Cirugía que se está celebrando en Madrid, advirtiendo no obstante de que la opción de estos donantes "les confiere el rango de necesidad ética de primer orden".

"El donante vivo podría ser un recurso para paliar la escasez de órganos", asegura este experto, que insiste en la necesidad de elegir pacientes más jóvenes pese a que la edad media de los donantes cadáver de hígado supera los 65-70 años de edad.

Esto es posible porque "la mayor parte de estos órganos son funcionalmente adecuados", trasplantándose incluso en ocasiones el hígado de personas fallecidas mayores de 80 años, explica este experto.

Una vez efectuada la intervención, el hígado trasplantado asume perfectamente las tareas del de uno sano, ofreciendo muchos años de supervivencia, por lo general, más de veinte.

No obstante, como señala este experto, "el trasplante no siempre cura la enfermedad del paciente, ya que en ocasiones ésta vuelve a afectar al hígado después del trasplante, como en la recidiva de la hepatopatía crónica por virus C".

Entre las complicaciones del trasplante, además del mayor riesgo de infecciones debido a la inmunosupresión, el doctor Ramírez señala el rechazo del hígado trasplantado. Del mismo modo, una vez fuera del hospital, el grado de reincorporación a la vida familiar, social y profesional dependerá sobre todo de la edad y situación previa del paciente al trasplante.

PUEDEN RECUPERAR LA NORMALIDAD

Por lo general, las personas de mediana edad recuperan la normalidad en sus vidas a todos los niveles, aunque "no ocurre así en las personas mayores de 65-70 años y en los profesionales, que por su trabajo, requieran de un gran esfuerzo físico, que sólo alcanzan normalidad en las esferas familiar y social", puntualiza.

Además, en el curso también han abordado otras alternativas todavía experimentales que actualmente se están barajando para combatir esta escasez de órganos, tales como el xenotrasplante --que consiste en el trasplante del hígado procedente de un cerdo transgénico--, los hígados bioartificiales o el trasplante celular.