Publicado 04/11/2020 08:36CET

¿Por qué Donald Trump es un narcisista patológico?

30 October 2020, US, Green Bay: US President Donald Trump speaks to the crowd during a campaign rally at the Austin Straubel Airport in Green Bay. Photo: Daniel Deslover/ZUMA Wire/dpa
30 October 2020, US, Green Bay: US President Donald Trump speaks to the crowd during a campaign rally at the Austin Straubel Airport in Green Bay. Photo: Daniel Deslover/ZUMA Wire/dpa - Daniel Deslover/ZUMA Wire/dpa

   MADRID, 4 Nov. (EDIZIONES) -

    "Incluso para un no profesional salta a la vista que en Donald Trump hay algo que no funciona. Para los que sepan lo que es el narcisismo patológico, el presidente de Estados Unidos, elegido en noviembre de 2016, con su chulería, su conducta extrovertida, su falta total de inhibición y de empatía es un ejemplo paradigmático".

   Así lo defiende la médico psiquiatra, psicoanalista y psicoterapeuta de familia especializada en la terapia del acoso moral o psicológico, Marie-France Hirigoyen, en 'Los Narcisos han tomado el poder' (Paidós) un libro con el que comprender mejor los rasgos narcisistas de nuestra sociedad y donde reconoce que "los narcisos" ocupan posiciones de poder en el mundo empresarial y mediático de nuestro mundo actual.

   La también doctora en Medicina, y autora del bestseller 'El acoso moral', alerta de que durante la anterior campaña electoral hubo psiquiatras estadounidenses que dieron la voz de alarma en lo relativo a sus trastornos de personalidad. De hecho, recuerda cómo el 4 de octubre de 2016 el abogado James A.Herb inició un primer procedimiento de incapacitación ante el Tribunal de Florida, que fue inmediatamente rechazado por los magistrados; y no siendo su único intento en este sentido.

   Al día siguiente de su elección menciona que un profesor de Psiquiatría de la Universidad Johns Hopkins (Maryland) hizo pública una petición que decía: "Donald Trump presenta una enfermedad mental grave que lo hace psicológicamente incapaz de cumplir con las obligaciones del presidente de Estados Unidos". Su petición, según recuerda la médico psiquiatra, recabó más de 70 mil firmas.

   Al mismo tiempo, subraya cómo a finales de 2016 tres profesores de Psiquiatría escribieron a Obama para pedir que el vencedor de la elección se sometiera a un examen psiquiátrico, expresando su "gran preocupación" acerca de la "impulsividad, la hipersensibilidad a la crítica y la aparente incapacidad para distinguir la fantasía de la realidad" del nuevo presidente Donald Trump.

   En febrero de 2017 un grupo de más de mil psiquiatras y psicólogos creó Citizen Therapists Against Trumpism para alertar del perfil psicológico preocupante del nuevo presidente. A esto se le suma que en marzo de 2017 dos eminentes psiquiatras estadounidenses, Robert Jay Lifton y Judith Herman, en una carta abierta en The New York Times denunciaron el perfil psicológico peligroso del presidente Trump. Pero hay muchas más de éstas.

CUMPLE CON TODOS LOS REQUISITOS DEL DIAGNÓSTICO CLÍNICO

    Eso sí, Marie-France Hirigoyen mantiene en su libro que no todos los especialistas están de acuerdo sobre la personalidad compleja de Trump, y aunque algunos inminentes psiquiatras estadounidenses consideran que padece un trastorno de personalidad narcisista, otros estiman que solo presenta una fuerte personalidad: "La dificultad estriba en que, deontológicamente hablando, un psiquiatra no puede establecer un diagnóstico sobre un individuo sin haberlo visitado personalmente".

   Según establece, el narcisismo patológico de un individuo se establece generalmente a partir de un test basando en el famoso 'Diagnostic an Statistical Manual of Mental Disorders' (DSM), el manual internacional de clasificación de las enfermedades mentales cuya quinta edición se publicó en 2013.

    No obstante, a pesar de todo ello, recuerda cómo en abril de 2017, 27 psiquiatras y psicólogos estadounidenses abandonaron su neutralidad profesional en una conferencia en la Facultad de Medicina de Yale en la que publicaron un libro en el que alertaban a los ciudadanos de Estados Unidos del peligro que presentaba Donald Trump.

    "Aunque un psiquiatra no pueda emitir un diagnóstico sobre una persona a la que no ha examinado personalmente, lo que sí puede hacer es describir los síntomas y decir si un individuo es peligroso para sí mismo y para los demás. (...) Trump marca todos los ítems del trastorno de la personalidad tal y como describe el DSM-5, y también presenta rasgos pertenecientes a otros trastornos de la personalidad", añade.

   Según el DSM-5, el trastorno de la personalidad son "fantasías o comportamientos grandiosos, de una necesidad de ser admirado y de falta de empatía, que ya están presentes al comienzo de la edad adulta y se evidencian en contextos diversos, como atestiguan al menos cinco de las nueve manifestaciones", que aquí abajo cita, y que en su opinión Trump cumple todas:

   1.- El sujeto tiene un sentido grandioso de su propia importancia. Sobrestima, por ejemplo, sus realizaciones y sus capacidades, espera ser reconocido como superior sin haber efectuado nada que lo justifique. "Donald Trump está instalado, y siempre lo ha estado, en la omnipotencia", advierte.

   2.- Está absorbido por fantasías de éxito limitado, de poder, de esplendor, de belleza y de amor ideal. "El mundo de Trump se caracteriza por el énfasis, el superlativo y la hipérbole. 'Creo que voy a ser el mayor productor de puestos de trabajo jamás creado por Dios", añade.

   3.- Cree ser 'especial' y único, y está convencido de que sólo pueden admitirlo o comprenderlo las instituciones y las personas especiales y de alto nivel. "Aunque se presente como populista, Trump sólo trata con los más grandes. Entre los políticos, sólo respeta a los machos dominantes, los que están a su altura, con los que puede echar un pulso. En el largo apretón de manos que intercambió con el presidente francés Emmanuel Macron en mayo de 2017 en Bruselas hay que ver una prueba de reconocimiento mutuo, Macron resistió, lo cual le permitió ser aceptado por su homologo, pero el estadounidense no pudo resistir la necesidad de realzarse después con gesto paternalista quitándole una mota del hombro", explica.

   4.- Tiene una necesidad excesiva de ser admirado. "Como todos los narcisos patológicos, al ser su autoestima tan frágil, Donald Trump es absolutamente intolerante a la crítica", agrega.

   5.- Cree que todo le es debido, espera gozar siempre de un trato especialmente favorable y que sus deseos se vean automáticamente satisfechos. "Considera que no le debe nada a nadie y que puede permitirse decir y hacer lo que le plazca y que sus deseos deben ser siempre satisfechos", agrega.

   6.- Explota al otro en las relaciones interpersonales, y utiliza a los demás para alcanzar sus fines. "Dijo haber reclutado a los mejores y a los más grandes, pero no dudó en despedirlos con un simple tuit en cuanto emitieron alguna crítica contra él", manifiesta.

   7.- Falta de empatía. No está dispuesto a reconocer ni a compartir los sentimientos y necesidades de los demás. "En el caso de Donald Trump no se trata sólo de falta de sensibilidad para las necesidades y los deseos de los demás, sino más bien de una pavorosa ausencia de empatía que se manifiesta a través del machismo, el racismo y el desprecio hacia todos los que no lo alaban. (*) Durante la campaña electoral de 2016 se burló de un periodista con discapacidad, se burló en otra ocasión de la madre de un capitán musulmán caído en combate", sostiene.

   8.- Envidia a menudo a los demás, y cree que los demás le envidian. "A un narciso patológico no le basta con tener una visión grandiosa de sí mismo, necesita que los demás reconozcan sus cualidades y lo proclamen. Donald Trump está convencido de que los demás envidian sus capacidades, como afirmó en 2013: 'Lo siento por los 'haters' y los 'losers' pero mi coeficiente intelectual es de los más altos", resalta.

   9.- Muestra actitudes y comportamientos arrogantes y altaneros. "Eso es lo que explica su negativa a interesarse por el futuro del planeta y su voluntad de poner fin al Obamacare. Y amenazó indirectamente de muerte a su rival Hillary Clinton, apuntándola con el dedo índice como un arma cuando habló de los que la apoyaban y no lo seguían a él", concluye.

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