Archivo - Hombre con disfagia trabajando para mejorar su tragar - WANDERLUSTER/ ISTOCK - Archivo
MADRID, 8 Jul. (EDIZIONES) -
Toser al beber agua, necesitar varios intentos para tragar un alimento, o sentir que la comida se queda atascada en la garganta son situaciones que muchas personas consideran una consecuencia inevitable del paso de los años. Sin embargo, los especialistas advierten de que estos síntomas pueden ser la manifestación de una disfagia, un trastorno que dificulta el paso de los alimentos desde la boca hasta el estómago, y que puede tener importantes repercusiones para la salud.
Aunque su frecuencia aumenta con la edad, la disfagia no debe considerarse normal ni inevitable. Reconocer sus señales de alerta y consultar a tiempo puede evitar complicaciones como desnutrición, neumonías por aspiración, o el retraso en el diagnóstico de enfermedades digestivas o neurológicas subyacentes.
Cuenta Susana Jiménez Contreras, especialista de la Sociedad Española de Patología Digestiva (SEPD) y la Fundación Española del Aparato Digestivo (FEAD), que la disfagia es la dificultad que nota una persona al pasar un alimento, sea sólido o líquido, desde la cavidad oral hasta la faringe al esófago. "Se percibe a nivel del cuello (disfagia orofaríngea), en el paso a través del esófago hacia el estómago, o a nivel retroesternal (disfagia esofágica).
¿Cómo sospechar de que podemos tener un problema en este sentido? Cuenta esta experta del Hospital Universitario Virgen de la Victoria (Málaga) que todo depende de la frecuencia, es decir, de si se trata de un atragantamiento ocasional, de si ocurre muy esporádicamente, situación en la que dice que no deberíamos darle importancia; si bien afirma que cuando la frecuencia aumenta o la comida llega a quedarse parada unos segundos es cuando sí debemos consultar con nuestro Médico de Atención Primaria.
PRINCIPALES SÍNTOMAS
En el caso de la disfagia orofaríngea dice que este fenómeno se manifiesta como dificultad del paso del bolo de cavidad oral a faringe, como una "sensación de stop a nivel cervical" y, en ocasiones, paso a vía aérea con tos como síntoma principal.
Mientras, en la disfagia esofágica se manifiesta como paso lento por el esófago del bolo alimenticio, que puede precisar de la ingesta de líquidos para conseguir que pase a estómago. En ocasiones el bolo alimenticio puede quedarse 'parado' en el esófago imposibilitando el seguir comiendo, y con una sensación dolorosa a nivel retroesternal. Esto se denomina 'impactación', y puede solucionarse espontáneamente, bebiendo algún líquido, autoprovocándose el vómito para poder expulsarlo.
"Cuando no se soluciona por ninguna de estas vías, los pacientes tienen que acudir a unas urgencias hospitalarias para que se realice una extracción mediante endoscopia digestiva alta o esofagogastroduodenoscopia", mantiene esta digestóloga.
UNA PATOLOGÍA FRECUENTE EN NUESTRA SOCIEDAD
Señala la portavoz de la SEPD que la prevalencia de disfagia orofaríngea en la población general llega hasta el 30%, incluso al 60% en población de riesgo. "La disfagia esofágica (el bolo se detiene en el esófago) puede presentarse en el pacientes con enfermedad por reflujo gastroesofágico, esofagitis eosinofílica, trastornos motores esofágicos, o neoplasias, entre otras situaciones", agrega.
"La disfagia orofaríngea es más frecuente en mayores de 60 años, enfermedades neurodegenerativas o secundarias a accidentes vasculocerebrales. La disfagia esofágica por esofagitis eosinofílica es más frecuente la población más joven, sobre todo en varones entre 20-50 años. Los tumores esofágicos también son más frecuentes en edades avanzadas", detalla la doctora Jiménez.