Publicado 30/09/2020 13:20CET

Director de Psicología militar avisa de futuros trastornos en los movilizados contra el Covid-19

Militares preparados para la desinfección de una residencia
Militares preparados para la desinfección de una residencia - David Zorrakino - Europa Press - Archivo

Estudios sobre pandemias reflejan un aumento de depresiones, ansiedad, estrés, consumo de alcohol o violencia de género

MADRID, 30 Sep. (EUROPA PRESS) -

Quienes luchan directamente contra la pandemia tienen el riesgo de sufrir a medio y largo plazo consecuencias psicológicas como depresión, ansiedad, estrés, consumo de alcohol o incluso violencia de género, según avisa el director del Departamento de Psicología de la Escuela Militar de Sanidad, el comandante Jaime Mas Esquerdo.

Por ello, propone anticiparse a estos trastornos ya reflejados en anteriores estudios sobre pandemias y actuar ya con los efectivos militares movilizados contra el Covid-19 para prevenir y minimizar las secuelas que puedan sufrir.

Así lo expone en un artículo de opinión, recogido por Europa Press y publicado por el Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEE), el 'think thank' del Ministerio de Defensa. En él hace un análisis de las secuelas psicológicas de la crisis del coronavirus en el personal sanitario e interviniente.

En la primera oleada de la pandemia, las Fuerzas Armadas pusieron a disposición de la lucha contra el virus a todo su personal sanitario, sobre todo en los hospitales militares Gómez Ulla de Madrid y el de Zaragoza, y miles de efectivos de la Unidad Militar de Emergencias (UME), los Ejércitos y la Armada que se dedicaron a labores de desinfección, instalación de hospitales de campaña, traslado de pacientes o incluso fallecidos.

El comandante Mas constata que todos ellos asumieron un nivel de exigencia nunca antes demandado y tuvieron que asumir roles nuevos, exponiéndose a amenazas para su salud mental como fatiga por compasión, angustia moral o estrés postraumático.

Por ello, considera prioritario adelantarse a la aparición de esta "oleada de secuelas" y evitar el paso a la cronificación de los trastornos pospandemia entre el personal interviniente. Para hacerlo pide estudiar las debilidades internas, las amenazas externas, las fortalezas con las que se cuenta y las oportunidades existentes.

A su juicio, las Fuerzas Armadas deberían tratar el agotamiento "físico y emocional" de su personal, que fue sometido a un "sobreesfuerzo", planificando periodos de recuperación y descanso, vigilando la aparición de síntomas de trastornos postraumáticos y los posibles casos de duelos no resueltos.

Además, avisa de que quienes más necesiten esta ayuda son precisamente quienes no van a solicitarla, por lo que la prevención será fundamental para detectar una "avalancha de sufrimiento sumergida".

Para afrontar esta situación cree que el reconocimiento social obtenido por los militares en la lucha contra el coronavirus es una de sus principales fortalezas, aunque también reconoce el peligro del "olvido" posterior, que puede originar un periodo de desilusión "que cursa con sentimientos de decepción, amargura y resentimiento".

En cualquier caso, anima a aprovechar el "enorme potencial" de la psicología militar" y el conocimiento que tiene de las catástrofes y emergencias y el desarrollo de planes de prevención en salud mental, resiliencia y desarrollo postraumático.

"CUIDAR A LOS QUE NOS CUIDAN"

El comandante asume que todos los esfuerzos iniciales tuvieron que dedicarse a salvar vidas humanas. Sin embargo, según van pasando los meses, cree que es momento de hacer frente a la llegada de los efectos psíquicos. "La primera amenaza de este maléfico virus hacía peligrar nuestra salud física, la segunda amenaza se cierne sobre nuestra salud psíquica. La primera quizá no pudimos predecirla, la segunda sí", subraya.

Además, explica que el apoyo social es fundamental para afrontar estas situaciones, pero la pandemia ha provocado unas restricciones que han hecho imposible recurrir a él para "amortiguar" su impacto. Y en el caso de los militares, esta misión no es igual a otras desempeñadas en el exterior porque se seguía residiendo en la vivienda habitual, con el temor que ello conlleva a la posibilidad de contagiar a familiares.

"Debemos por tanto adelantarnos a la sintomatología incipiente en fase aún reversible y evitar el paso a la instauración y cronificación de la psicopatología pospandemia en nuestro personal. Esta también es nuestra lucha: el cuidado de los que nos cuidan", emplaza.

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