Archivo - Familia feliz en la playa. - TON PHOTOGRAPH/ISTOCK - Archivo
MADRID, 17 Mar. (EUROPA PRESS) -
En una sociedad que asocia la felicidad con el placer inmediato, con el éxito, o con la ausencia de problemas, son cada vez más las personas que sienten insatisfacción pese a tener cubiertas sus necesidades materiales.
Con motivo del Día Internacional de la Felicidad, un psiquiatra explica que ser feliz no es un objetivo que se alcance, sino un proceso ligado al equilibrio emocional, al propósito vital, y a la calidad de nuestras relaciones. Dormir y comer bien, cuidar los vínculos, hacer 30 minutos de ejercicio al día, y aprender a gestionar el diálogo interno -más que perseguir estímulos rápidos de placer- son algunas de las claves respaldadas por la Ciencia para mejorar el bienestar psicológico y acercarnos a una vida más satisfactoria.
Así nos lo explica durante una entrevista con Europa Press Salud Infosalus Javier Quintero, director del Servicio de Psiquiatría del Hospital Infanta Leonor de Madrid, y profesor de la UCM, quien reconoce que la felicidad es un "concepto complejo" y del que es en su opinión complicado encontrar una definición donde todos, valga la redundancia, nos sintamos felices.
"Ser feliz es más que una emoción, es un estado global. Tampoco es un objetivo o un logro. Realmente es una situación de equilibrio, de bienestar emocional. Se consigue cuando lo que haces, lo que sientes, y lo que piensas están alineados; cuando tus emociones, tus principios, y tus valores están alineados. Todo esto se traduce en sensación de felicidad. Pero la definición de felicidad como tal no deja de ser un punto de debate", mantiene este psiquiatra.
Rechaza así la idea del imaginario colectivo de que la felicidad se corresponda con el concepto de 'ausencia de problemas' porque, tal y como ejemplifica, "la salud no es solo la ausencia de enfermedad".
NO ES LO MISMO FELICIDAD QUE PLACER
"Otra cosa distinta es lo que nos han vendido de qué es la felicidad, y nos la han venido como una sensación hedónica, como el placer, o el disfrute, y con la ausencia de dolor o de malestar; pero hay otra forma de aproximarse a la felicidad que es a través del propósito y de los vínculos sociales, que es al final lo que más peso tiene", subraya el doctor Quintero.
Nos han ligado una felicidad ligada al placer, pero hay otra más ligada al propósito y a la relación con los demás, según insiste, remarcando que hay que diferencia entre el placer y la felicidad, destacando que el placer es más con uno mismo, mientras que la felicidad está ligada con el 'yo' y con el 'nosotros'.
"El placer está más en recibir (dopamina) y la felicidad más en el dar, en la serotonina. Yo puedo hacer trampas para tener sensaciones de placer, como el consumir sustancias, pero no tengo atajos para ser feliz", advierte.
QUÉ NOS DIFICULTA EL BIENESTAR EMOCIONAL
Con ello, le preguntamos por uno de los principales problemas que muchas personas notifican en esta sociedad actual y es que, cuantas más comodidades tenemos, por ejemplo, seguimos sintiendo insatisfacción o vacío ¿Por qué es esto?, le preguntamos al doctor Quintero.
Sostiene que el tenerlo todo material es "relativamente fácil", y advierte de que tener una casa de 120 o de 140 metros no determinará nuestra felicidad, sino que que lo que nos hará realmente felices será el tener una cabeza amueblada, saber qué es lo que queremos en la vida, cuáles son nuestros principios y valores, estar alineados con ellos, y el poder también compartirlos con los demás.
"Si te levantas todos los días y tienes un propósito alineado con lo que quieres hacer en la vida será más fácil ser feliz, con independencia de los metros cuadrados de tu casa", afirma el también autor de '¿Cómo estás? 21 días para crear el hábito de ser feliz' (Roca Editorial).
Por eso defiende que, "sin lugar a dudas", lo más importante para jugar o trabajar ese camino hacia la felicidad es la comunicación interna, un diálogo interior que tenemos con nosotros mismos todos los días. Pide partir de la idea de que nuestro cerebro interpreta lo que nosotros mismos le contamos, de forma que si le contamos que hay algo que no es suficiente, él lo verá así; mientras que si yo practico la gratitud, el cerebro no se agobiará porque le faltan cosas.
"Hay personas que viven sumidos en la insatisfacción y que les das la enhorabuena por algo pero ya te ponen el 'pero'. También hay personas que anticipan que algo les va a ir mal y esto les impide disfrutar de lo que tienen, y esto es parte de nuestra comunicación interna, que debemos trabajar en el día a día", insiste este psiquiatra.
Asimismo, también contempla la idea de que hay personas que vaticinan cada dos por tres los problemas del futuro, cuando "el 80% de los problemas que anticipamos no van a ocurrir y, si ocurren, nuestra preocupación previa no va a cambiar para nada el que aparezcan o no".
LA ACEPTACIÓN DE LAS EMOCIONES TAMBIÉN CUENTA
En este contexto, recuerda por ejemplo una de las situaciones más difíciles a las que nos podemos enfrentar en nuestra vida, como es la pérdida de un ser querido: "La aceptación de la emoción tiene un sentido, duele si pierdo a mi padre, pero si tengo duelo esto es bueno porque me ayuda a colocar la pérdida. Hay que trabajar la aceptación de las emociones y todo tiene un sentido. Si un día estoy más preocupado es por algo, o si estoy más triste porque tengo cosas que me afectan, pero debo saber gestionarlo, procesarlas y aceptarlas".
Pide aquí tener claro que "el daño no es evitable pero el sufrimiento sí que es opcional", un escenario donde sin duda es clave el cómo aceptemos las cosas que nos vienen, nuestras emociones ante los diferentes acontecimientos del día a día.
MEJORAR EL BIENESTAR EMOCIONAL
En este contexto, preguntamos al director del Servicio de Psiquiatría del Hospital Infanta Leonor de Madrid por aquellos hábitos o cambios en el estilo de vida que presentan una mayor evidencia científica a la hora de mejorar el bienestar emocional, y sin duda apunta a:
·Dormir bien: el descanso con buena calidad de sueño de 7 a 9 horas.
·Comer bien: seguir una dieta saludable.
·Hacer 30 minutos de ejercicio diario, y que el ejercicio esté adecuado a la situación física de cada uno.
·Cuidar a tus personas importantes, conectar con los demás, lo más importante en la vida son las conexiones con los demás, quedar con un amigo o un familiar, y sin teléfonos digitales de por medio.
·Nuestro cerebro necesita desconectar, por ejemplo, de la tecnología del día a día, y tener momentos de quietud y de pensar en cómo estamos; si estás en la parada del autobús aprovecha esos cinco minutos de espera para escuchar música, para parar, que hay que aprender a estar con uno mismo; es una compañía que te va a ayudar toda la vida, aprende a estar contigo mismo, a encontrar tu propósito, qué es lo que es para ti importante en la vida.
·A partir de aquí trabajamos lo demás, si queremos meditar y hacer más cosas, pero siempre empezar por lo más fácil porque quienes quieren trascender lo más básico es esto.