Detectar enfermedades décadas antes de los síntomas, el nuevo objetivo de la medicina moderna

Archivo - Médico estudiando el cerebro de un paciente.
Archivo - Médico estudiando el cerebro de un paciente. - IPOPBA/ISTOCK - Archivo
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Publicado: miércoles, 25 febrero 2026 7:01

   MADRID, 25 Feb. (EUROPA PRESS) -

    La mayoría de las enfermedades crónicas no comienzan con síntomas evidentes ni señales de advertencia drásticas. En cambio, se desarrollan silenciosamente a lo largo de muchos años, a medida que se acumulan pequeños cambios en el cuerpo. Esta nueva perspectiva, introduce el concepto de la "larga cola" de la biología.

En lugar de estar causadas por un solo factor, la mayoría de las enfermedades y afecciones relacionadas con el envejecimiento se desarrollan a partir del impacto combinado de muchas pequeñas influencias, como la genética, el estilo de vida, las exposiciones ambientales, los patrones de sueño, el estrés y los cambios en el microbioma intestinal. Con el tiempo, estos cambios sutiles pueden debilitar gradualmente la resiliencia del cuerpo y aumentar el riesgo de enfermedades crónicas.

LA “LARGA COLA” DE LA BIOLOGÍA

Una nueva perspectiva de investigadores del Instituto Buck para la Investigación del Envejecimiento (Estados Unidos) señala que la medicina moderna a menudo espera hasta que la enfermedad está en una fase avanzada y argumenta que las nuevas tecnologías podrían ayudar a detectar el riesgo mucho antes, cuando la prevención puede ser más eficaz.

   "Para cuando se diagnostican muchas enfermedades, el cuerpo suele haber estado desviándose durante años", destaca Nathan Price, profesor del Instituto Buck, codirector del Centro Buck para la Esperanza de Vida Humana y autor principal del artículo. "Ahora tenemos la oportunidad de detectar esos cambios tempranos rastreando lo que es normal para cada individuo y notando cuándo la biología empieza a desviarse".

   Los investigadores destacan cómo enfermedades como la diabetes tipo 2, las cardiopatías y los trastornos neurodegenerativos suelen comenzar a desarrollarse mucho antes de que aparezcan los síntomas. Por ejemplo, en la diabetes tipo 2, los cambios biológicos relacionados con la inflamación, el metabolismo y la función de la insulina pueden ocurrir de 10 a 15 años antes de que los niveles de azúcar en sangre aumenten lo suficiente como para desencadenar un diagnóstico.

Los autores argumentan que detectar estas señales de alerta temprana podría abrir la puerta a intervenciones que ayuden a retrasar o incluso prevenir la enfermedad.

   Para que esto sea posible, esta perspectiva propone un nuevo marco personalizado que considera a cada individuo como su propio punto de referencia biológico. Al rastrear los cambios a lo largo del tiempo, en lugar de comparar a una persona con los promedios de la población, los investigadores creen que podría ser posible identificar cambios sutiles que indiquen un mayor riesgo.

   Los avances en tecnología sanitaria hacen que este enfoque sea cada vez más realista. Los dispositivos portátiles ahora pueden monitorizar continuamente la frecuencia cardíaca, el sueño, la actividad y otras señales fisiológicas, mientras que las técnicas de laboratorio modernas permiten a los científicos medir miles de marcadores biológicos a partir de muestras simples como sangre, saliva, orina o incluso aliento. Combinadas con herramientas de inteligencia artificial capaces de analizar patrones complejos, estas tecnologías podrían ayudar a convertir grandes cantidades de datos en información significativa y personalizada.

   "Tradicionalmente, la medicina se ha centrado en tratar las enfermedades tras la aparición de los síntomas", asegura la doctora Noa Rappaport, autora principal del artículo y profesora asociada de investigación del Instituto Buck. "Nuestro objetivo es avanzar hacia la protección de la salud mediante la identificación temprana de riesgos y la comprensión de cómo cambia la biología de cada persona con el tiempo".

TECNOLOGÍA Y PREVENCIÓN DEL FUTURO

   Los autores también enfatizan que persisten importantes desafíos. "Las pruebas biológicas avanzadas aún pueden ser costosas, y los sistemas de salud están diseñados principalmente para tratar enfermedades en lugar de monitorear la salud a largo plazo. Garantizar un amplio acceso a las tecnologías preventivas será fundamental para prevenir nuevas disparidades en salud. Además, los sistemas regulatorios deberán adaptarse para evaluar nuevos enfoques basados en datos personalizados y análisis basados en IA", insisten los investigadores.

   A pesar de estos desafíos, los investigadores afirman que las herramientas necesarias para transformar la prevención están surgiendo rápidamente. Al combinar sensores portátiles, mediciones biológicas avanzadas e inteligencia artificial, visualizan un futuro en el que la atención médica se centra no solo en el tratamiento de enfermedades, sino en la preservación de la salud a lo largo de la vida.

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