Archivo - Detectar una enfermedad hepática a tiempo puede evitar la aparición de cáncer de hígado - THARAKORN/ ISTOCK - Archivo
PAMPLONA 27 Jul. (EUROPA PRESS) -
Con motivo del Día Mundial de la Hepatitis, que se celebra este martes, 28 de julio, el coordinador del Área de Cáncer de Hígado y Páncreas del Cancer Center Clínica Universidad de Navarra (CCUN), el doctor Bruno Sangro, ha destacado la importancia de no ignorar alteraciones persistentes en las analíticas, ya que pueden ser la primera señal de un problema de salud silencioso.
El cáncer de hígado, ha indicado este especialista, es uno de los tumores más prevenibles. En la mayoría de los casos, no aparece de forma repentina, sino sobre una enfermedad hepática que evoluciona durante años y que puede detectarse antes de que surjan complicaciones.
Según Sangro, "el cáncer de hígado suele aparecer sobre un hígado que lleva años enfermo, aunque uno no lo sepa". "Identificar y tratar esa enfermedad a tiempo permite prevenir muchos casos de cáncer", ha añadido.
Las estimaciones de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) exponen que en España se diagnosticarán alrededor de 6.852 nuevos casos de cáncer de hígado en 2026. Además, entre el 80 y el 85 por ciento de los hepatocarcinomas -el tipo más frecuente de cáncer hepático- se desarrollan en personas que ya padecían una enfermedad crónica del hígado. El colangiocarcinoma, segundo tumor hepático más frecuente, también suele aparecer en pacientes con una enfermedad hepática previa.
Las hepatitis virales continúan siendo una causa relevante de enfermedad hepática, aunque en los últimos años han ganado peso otras patologías asociadas a factores metabólicos. El problema es que muchas de estas patologías no producen síntomas durante años. Las señales pueden aparecer en una analítica rutinaria, en forma de alteraciones de las transaminasas u otros parámetros hepáticos. "Una alteración persistente en las pruebas hepáticas no debería ignorarse. En muchos casos es la oportunidad para diagnosticar una enfermedad antes de que avance y produzca daños irreversibles", ha señalado este especialista.
AÑOS PARA PREVENIR
A diferencia de otros tumores, el cáncer de hígado suele estar precedido por un largo proceso de daño hepático. Ese intervalo ofrece margen para actuar mediante seguimiento clínico, cambios en los hábitos de vida y tratamientos específicos cuando son necesarios, ha indicado.
Los avances en el tratamiento de las hepatitis virales y en el manejo de otras enfermedades hepáticas han permitido reducir de forma significativa el riesgo de desarrollar cirrosis y cáncer en muchos pacientes. "Disponemos de herramientas para identificar a las personas con mayor riesgo y actuar antes de que aparezca el tumor. Por eso es tan importante llegar a tiempo al diagnóstico", ha subrayado Sangro.
En línea con esta estrategia de prevención, el CCUN ha desarrollado un programa de cribado personalizado para personas con alto riesgo de cáncer de hígado, basado en la estratificación individual del riesgo y en técnicas de imagen de alta precisión. Este modelo incorpora una resonancia magnética abreviada sin contraste que permite mejorar la detección precoz del hepatocarcinoma en más de un 30 por ciento respecto a los programas convencionales de seguimiento, acercándose al 90 por ciento de éxito diagnóstico en los pacientes de mayor riesgo.
"El objetivo es diagnosticar el tumor cuando todavía puede tratarse con intención curativa. Cuanto antes lo detectemos, mayores serán las posibilidades de ofrecer tratamientos eficaces y mejorar la supervivencia", ha concluido Sangro.