Publicado 26/06/2020 14:45CET

Descubren que la superbacteria 'C. difficile' secuestra el sistema de curación de heridas y provoca enfermedades graves

E Cadherina y Beta Catenina tiñeron tejido colónico de ratón infectado.
E Cadherina y Beta Catenina tiñeron tejido colónico de ratón infectado. - (C) MONASH BDI

MADRID, 26 Jun. (EUROPA PRESS) -

Investigadores de la Universidad de Monash (Australia) han descubierto que la devastadora superbacteria 'Clostridioides difficile' secuestra el sistema de curación de heridas para causar enfermedades graves y persistentes, lo que abre el desarrollo de nuevas terapias para tratar la enfermedad.

'Clostridioides difficile' es la enfermedad adquirida en el hospital más común y causa infecciones intestinales persistentes y potencialmente mortales, particularmente en pacientes ancianos e inmunocomprometidos.
La infección es muy difícil de tratar, y a menudo vuelve a aparecer repetidamente en pacientes incluso después de que se les hayan administrado antibióticos potentes y debilitantes durante muchos meses. Además, también es altamente resistente a los antibióticos, lo que complica enormemente el tratamiento.

Ante este escenario, los expertos han descubierto que Un equipo del Instituto de Descubrimiento de Biomedicina de Monash (BDI) descubrió que 'C. difficile' activa masivamente una enzima humana llamada plasminógeno para destruir el tejido intestinal y ayudar a propagar la infección a todo el paciente. Ordinariamente, el plasminógeno y su forma activa plasmina, se despliega de manera muy controlada para descomponer el tejido cicatricial y ayudar a sanar las heridas.

"Los resultados fueron una gran sorpresa y revelaron que el daño severo causado al intestino por 'C. difficile' en realidad fue causado por una enzima humana en lugar de una toxina bacteriana", han explicado los investigadores, cuyo trabajo ha sido publicado en la revista 'Gastroenterology'.

Dados sus hallazgos, los investigadores decidieron investigar si los anticuerpos potentes desarrollados por el equipo y si inhibían el sistema plasminógeno/plasmina podrían usarse para tratar la enfermedad. "Descubrimos que un anticuerpo que impedía que el plasminógeno se activara detuvo drásticamente el progreso de la infección y el daño tisular", han comentado los investigadores, quienes están buscando cómo comercializar sus anticuerpos para tratar una variedad de enfermedades bacterianas e inflamatorias.