Archivo - Célula de cáncer humano. - LUISMMOLINA/ISTOCK - Archivo
MADRID, 14 Ago. (EUROPA PRESS) -
Un grupo de investigación liderado por la Universidad de Cornell en Nueva York (EEUU), utilizando una técnica de marcaje fotoquímico, ha ideado una estrategia para capturar las interacciones de c-My, una proteína específicas del cáncer, lo que algún día podría dar lugar a terapias dirigidas para el cáncer de próstata, el cáncer de pulmón de células pequeñas, el cáncer de páncreas y otras formas mortales de la enfermedad.
Al centrarse en las moléculas que rodean y dan soporte a la proteína c-Myc, de difícil acceso y esencial para el crecimiento tumoral, el grupo liderado por Ciaran Seath encontró una manera de caracterizar la proteína exclusivamente en el contexto del cáncer. Descubrieron que en el cáncer está regulada por una proteína de señalización llamada SLK, que está presente tanto en células sanas como cancerosas, y en una concentración similar en ambas, por lo que ha sido en gran medida ignorada por la comunidad biomédica.
"En lugar de analizar si los niveles de proteínas están elevados o no, estamos analizando dónde se encuentran. Hemos identificado algo que es fundamental para el crecimiento y la proliferación de este tipo de cáncer, lo que abre un nuevo campo de investigación", explica Seath, profesor adjunto del Departamento de Química y Biología Química.
En el estudio, publicado en la revista 'Nature Chemical Biology', Seath y su laboratorio adaptaron un método de marcaje por proximidad a nanoescala, llamado 'uMap' (MicroMap), que permite un marcaje más preciso de las interacciones proteína-proteína que se producen en células cancerosas específicas, incluidas aquellas que involucran a c-Myc, un factor de transcripción que controla el crecimiento celular y que está desregulado, es decir, fuera de control, en casi la mitad de todos los cánceres.
Para este estudio, el grupo unió antenas químicas a proteínas c-Myc en tres líneas celulares de próstata, que representan próstata sana, cáncer de próstata AR-negativo y cáncer de próstata AR-positivo. La comparación de los tres "interactomas" reveló varios socios comunes, pero la comparación cruzada con la base de datos de acceso abierto DepMap sobre cáncer destacó a SLK como una proteína de interés en el cáncer de próstata AR-negativo.
Un análisis más detallado de SLK en este contexto reveló que su localización en la célula era completamente diferente: en el núcleo, lo que le permitía estabilizar c-Myc.
"Cuando un factor de transcripción contiene quizás 10, 20 o 30 veces más proteína de lo habitual, puede empezar a ir a lugares donde no debería e interactuar con cosas que no debería. Una vez que identificamos este tipo de complejos novedosos, podemos usarlos como herramienta para tratar únicamente la enfermedad, sin afectar a las células sanas. El uso de uMap nos permitió observar con gran precisión esos interactomas, esos 'vecindarios', en la enfermedad", explica Seath.
Su técnica de marcaje de precisión identifica a SLK como un factor clave en el desarrollo del cáncer, pero solo en ciertos contextos. Las células sanas pueden usar esta proteína nuclear SLK para regenerar tejido; un ejemplo de ello son las quemaduras solares, explicó Seath. Sin embargo, las células cancerosas se apropian de la capacidad regenerativa de SLK para impulsar su crecimiento.
Seath afirma que en su laboratorio se está trabajando en el desarrollo de pequeñas moléculas terapéuticas basadas en los hallazgos de esta investigación. "Esperamos seguir adelante y poder fundar empresas y desarrollar moléculas clínicas a partir de este descubrimiento", declara.