Descubren qué ocurre en las arterias cuando existe un nivel 'seguro' de contaminación

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Archivo - Gente andando mientras cruzan un paso de cebra. - SIMONKR/ISTOCK - Archivo
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Actualizado: miércoles, 1 julio 2026 9:09

   MADRID, 1 Jul. (EUROPA PRESS) -

   En uno de los estudios más extensos realizados hasta la fecha, investigadores de la Universidad de Toronto (Canadá) han analizado la relación entre la exposición prolongada a la contaminación del aire y la aterosclerosis coronaria, para descubrir que, incluso a niveles moderados, la exposición prolongada a la contaminación del aire se asocia con una enfermedad coronaria más avanzada.

UNA RADIOGRAFÍA AL CORAZÓN DE 11.000 CIUDADANOS

   La investigación se publica en 'Radiology', revista de la Sociedad Radiológica de Norteamérica (RSNA). La contaminación atmosférica es el principal factor de riesgo ambiental para las enfermedades cardiovasculares a nivel mundial, contribuyendo a aproximadamente 2,5 millones de muertes cardiovasculares cada año. Es uno de los mayores riesgos ambientales para la salud y desempeña un papel fundamental en la aparición de infartos y accidentes cerebrovasculares, según la Organización Mundial de la Salud.

   "Este es uno de los estudios más grandes que utiliza la tomografía computarizada cardíaca para demostrar que la contaminación del aire está relacionada con una enfermedad arterial coronaria más avanzada, que va más allá de la puntuación de calcio e incluye la carga total de placa y la enfermedad obstructiva, en una población con niveles de exposición moderados, típicos de los países de altos ingresos", comenta la autora principal Kate Hanneman, vicepresidenta y profesora asociada del Departamento de Imágenes Médicas de la Universidad de Toronto y subdirectora de sostenibilidad del Departamento Conjunto de Imágenes Médicas de la University Health Network en el Hospital General de Toronto.

   Estudios previos han demostrado que la exposición a la contaminación atmosférica a corto plazo (de horas a días) se asocia con un aumento de las visitas a urgencias por cardiopatía isquémica, los ingresos hospitalarios por insuficiencia cardíaca y un mayor uso de pruebas de diagnóstico por imagen. La exposición a largo plazo (de meses a años) se relaciona con un mayor riesgo de infarto de miocardio, accidente cerebrovascular y mortalidad cardiovascular.

   El equipo de investigación de Hanneman analizó datos de 11.128 adultos que se sometieron a tomografías computarizadas cardíacas entre 2012 y 2023 en tres hospitales importantes de Toronto. Vincularon los códigos postales de residencia de los pacientes con datos de calidad del aire para estimar la exposición promedio de cada persona a la contaminación atmosférica durante los 10 años previos a la tomografía. Se evaluaron tres marcadores de enfermedad de las arterias coronarias: puntuación de calcio, carga total de placa y estenosis obstructiva (estrechamiento de la arteria).

   Los investigadores evaluaron la relación entre la exposición a largo plazo a dos contaminantes comunes presentes en el aire urbano: las partículas finas ambientales (PM 2.5) y el dióxido de nitrógeno (NO 2). Las fuentes de PM 2.5 incluyen los gases de escape de los vehículos, las emisiones industriales y el humo de los incendios forestales. Con un tamaño aproximadamente 30 veces menor que el de un cabello humano, estas diminutas partículas pueden penetrar profundamente en los pulmones y el torrente sanguíneo. El NO 2 es un gas nocivo producido principalmente por la combustión de combustibles fósiles en vehículos, centrales eléctricas y procesos industriales.

   Por cada aumento de 1 microgramo por metro cúbico en la concentración a largo plazo de PM 2.5, se observó un incremento del 11% en la acumulación de calcio en las arterias coronarias, un 13% más de probabilidades de desarrollar más placa y un 23% más de probabilidades de padecer enfermedad obstructiva. La exposición al dióxido de nitrógeno mostró tendencias similares, aunque con efectos menores por cada aumento de 1 parte por mil millones.

   "Las técnicas de imagen médica se están consolidando como una herramienta poderosa para la investigación en salud ambiental", detalla Hanneman. "Al visualizar directamente la aterosclerosis coronaria, la tomografía computarizada cardíaca nos permite detectar y cuantificar los efectos cardiovasculares de la exposición prolongada a la contaminación atmosférica de maneras que van más allá de los factores de riesgo tradicionales".

AL MISMO NIVEL DE PELIGRO QUE EL TABACO O LA TENSIÓN ALTA

   Los resultados demuestran que incluso los niveles de contaminación atmosférica por debajo o cerca de los estándares reglamentarios y las exposiciones urbanas típicas están asociados con signos tempranos de enfermedades cardíacas (a menudo antes de que aparezcan los síntomas) y subrayan la importancia de mejorar la calidad del aire para reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares.

   Para pacientes individuales, estos hallazgos podrían abrir la puerta a la incorporación del historial de exposición ambiental en la evaluación del riesgo cardiovascular, del mismo modo que los médicos preguntan sobre el tabaquismo y los antecedentes familiares.

   "Incluso con niveles de exposición inferiores a los estándares actuales de calidad del aire en Canadá, la contaminación atmosférica a largo plazo se asoció de forma independiente con una enfermedad coronaria más avanzada, lo que sugiere que las regulaciones actuales pueden no ser totalmente protectoras y que la contaminación atmosférica se sitúa al mismo nivel que la presión arterial, el colesterol y el tabaquismo como un factor de riesgo cardiovascular modificable", insiste Hanneman.

    Igualmente, señala que lo que hace que esto sea particularmente importante es el contexto de exposición. La exposición media a PM 2.5 durante 10 años en el grupo de estudio estuvo muy por debajo del estándar canadiense actual de calidad del aire ambiente.

   "El hecho de que podamos detectar una señal medible de aterosclerosis coronaria a estos niveles sugiere que puede que no exista un umbral claro y seguro para el daño cardiovascular derivado de la contaminación atmosférica, y que incluso las poblaciones de países con aire relativamente limpio se enfrentan a un riesgo cardiovascular significativo debido a la exposición ambiental", destaca la autora.

    La investigación también subraya la necesidad de la prevención. Reducir la exposición a la contaminación atmosférica mediante políticas, planificación urbana y decisiones personales constituye en sí misma una intervención cardiovascular, insiste Kate Hanneman.

   "También cabe destacar la relación entre la contaminación atmosférica y el cambio climático. Dado que la combustión de combustibles fósiles genera tanto contaminación atmosférica como emisiones de gases de efecto invernadero, las políticas que mejoran la calidad del aire pueden aportar beneficios simultáneos para la salud cardiovascular y el planeta".

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