Descubren una causa genética de una forma de hiperhidrosis

Experta destaca los tratamientos avanzados en hiperhidrosis axilar, que puede reducirse hasta en un 70%
Experta destaca los tratamientos avanzados en hiperhidrosis axilar, que puede reducirse hasta en un 70% - QUIRÓNSALUD
Infosalus
Publicado: lunes, 20 julio 2026 8:03

   MADRID, 20 Jul. (EUROPA PRESS) -

   Se estima que la sudoración excesiva afecta entre el 2 y el 5 por ciento de la población. Los síntomas son mucho más graves que una simple molestia. Los pacientes sudan tanto que tienen que cambiarse de ropa varias veces al día. El impacto en la vida diaria es enorme.

Muchos evitan el contacto social, sienten una profunda vergüenza y desarrollan depresión. Sin embargo, esta afección todavía se suele minimizar como un problema cutáneo superficial, lo que provoca que los pacientes se encuentren con falta de comprensión y no reciban la atención adecuada.

    Un equipo de investigación internacional, liderado por Vrije Universiteit Brussel en Bélgica, ha descubierto una importante causa genética de la hiperhidrosis (sudoración crónica y excesiva); este descubrimiento elimina el estigma que rodea a esta afección y abre el camino a tratamientos específicos con medicamentos ya existentes.

El estudio, publicado en la revista científica 'Science Advances', aporta pruebas contundentes de que una forma de hiperhidrosis de origen genético se origina por la sobreestimulación de los nervios que controlan las glándulas sudoríparas.

RATONES CON LA MISMA ALTERACIÓN TAMBIÉN SUDABAN MÁS

   Frank Bosmanbs, de la Vrije Universiteit Brussel y su equipo dedicaron diez años a buscar respuestas a este problema, en colaboración con la Universidad Johns Hopkins (Estados Unidos). Mediante el análisis del ADN de más de 180 pacientes, descubrieron defectos en un canal proteico específico de nuestros nervios: el canal iónico Nav1.8. Este canal normalmente funciona como una compuerta biológica que regula las señales eléctricas en el sistema nervioso.

   En pacientes con hiperhidrosis, esta compuerta permanece demasiado abierta debido a una predisposición genética. Como resultado, el sistema nervioso que controla las glándulas sudoríparas se encuentra constantemente sobreestimulado. Los nervios están en un estado de actividad constante, lo que provoca sudoración excesiva. Esto coincide con el cuadro clínico en el que la sudoración suele desencadenarse por estímulos emocionales o relacionados con el estrés, sin que la afección tenga un origen psicológico.

   Para corroborar la teoría, los investigadores desarrollaron un modelo experimental. Dado que los ratones solo sudan por las patas, el equipo dedicó dos años a desarrollar un método de medición microscópica para contar las gotas de sudor utilizando una mezcla de yodo y almidón. Se observó que los ratones con el mismo defecto genético sudaban en exceso. Tan pronto como los investigadores administraron una sustancia que bloqueaba las señales nerviosas hiperactivas, la sudoración disminuyó de forma significativa y reversible en el modelo de ratón.

   La realidad genética, sin embargo, es compleja. El equipo también descubrió un paciente que había heredado una mutación nerviosa "inhibitoria", pero que, a pesar de ello, sudaba en exceso debido a una mutación adicional y única en un canal de agua local dentro de la propia glándula sudorípara. Esto demuestra que la hiperhidrosis es una afección en la que diferentes vías biológicas pueden conducir a la misma sobreestimulación que se manifiesta en la piel.

ABRE LA POSIBILIDAD DE TRATAMIENTOS MÁS ESPECÍFICOS

   Este descubrimiento abre la posibilidad de tratamientos mejores y más específicos. Actualmente, las formas graves de hiperhidrosis se tratan a veces con procedimientos que seccionan las vías nerviosas simpáticas del tórax. Si bien estos tratamientos pueden ser eficaces, son invasivos, no aptos para todos y pueden causar efectos secundarios indeseados.

Al comprender mejor la causa biológica, la investigación genética y funcional en profundidad podría, a largo plazo, ayudar a predecir con mayor precisión qué pacientes tienen más probabilidades de beneficiarse del tratamiento localizado de las glándulas sudoríparas, la medicación sistémica o las terapias dirigidas a los nervios.

   Una segunda vía importante es la reutilización de fármacos: la reevaluación dirigida de medicamentos existentes basándose en el nuevo mecanismo. En el modelo de ratón, varios agentes clínicamente relevantes redujeron la sudoración excesiva, incluidos tratamientos que actúan sobre la señalización colinérgica (una forma en que las células nerviosas se comunican entre sí) o sobre la excitabilidad de las células nerviosas. Esto también proporciona un contexto biológico para los informes de pacientes sobre productos de cannabis, ya que algunos cannabinoides pueden influir en los canales de sodio.

Esto no significa que estos agentes ya puedan recomendarse como tratamiento estándar, pero sí que la investigación sienta las bases racionales para ensayos clínicos controlados. De esta manera, el manejo de la hiperhidrosis está pasando del tratamiento sintomático a un enfoque más basado en el mecanismo. El estudio sitúa la hiperhidrosis en el contexto más amplio de los trastornos del sistema nervioso autónomo. La sudoración es una función visible del sistema nervioso autónomo y, por lo tanto, puede servir como un indicador medible de desregulación biológica. Se requiere mayor investigación para determinar si mecanismos similares de canales iónicos también contribuyen a otras formas de disautonomía, por ejemplo, tras infecciones.

   Para los pacientes, el mensaje es claro: la hiperhidrosis primaria no es simplemente un problema estético o una cuestión de estrés; para al menos algunos pacientes, es un trastorno genuino, biológico y potencialmente tratable de los nervios y las glándulas sudoríparas.

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