Publicado 09/03/2021 16:06CET

Desarrollan un sistema capaz de inactivar el SARS-COV-2

Filtro covid
Filtro covid - UNIVERSIDAD DE LA LAGUNA

   SANTA CRUZ DE TENERIFE, 9 Mar. (EUROPA PRESS) -

   La Universidad de La Laguna ha solicitado la patente de un dispositivo cuya función principal es la de captar e inactivar agentes biológicos patógenos, tales como bacterias o virus, en un fluido mediante su paso a través de una o varias zonas de tratamiento modulables y configurables.

   Tal como comentan sus creadores, Manuel Jesús Rodríguez y Efraim Javier González, del Departamento de Ingeniería Industrial de la ULL, esta característica permite a su invención autodefinirse para un uso o agente patógeno concreto. La idea inicial de este dispositivo surgió durante el inicio de la pandemia y estuvo motivada por la incertidumbre sobre cómo acabar con el SARS-Cov-2 en el aire de pacientes con COVID-19.

   Desde el Instituto Universitario de Enfermedades Tropicales y Salud Pública de Canarias, que dirige Jacob Lorenzo Morales, se realizó toda la validación de la actividad anti bacteria y anti SARS-Cov-2 para proceder a la solicitud de esta patente. Esta iniciativa responde también a la necesidad de averiguar en el menor tiempo posible la forma de combatir cualquier agente patógeno futuro con los medios disponibles, mediante la consecución de otro de los objetivos del proyecto: la elaboración de un dispositivo capaz de readaptarse y utilizarse como banco de pruebas para la obtención, en el acto, de posibles configuraciones o agentes biocidas capaces de inactivar cepas del SARS-Cov-2 o a un posible virus futuro.

   Los investigadores señalan que el sistema propuesto puede ser utilizado como elemento captador e inactivador de agentes biológicos patógenos con los equipos empleados en las prácticas o actividades en centros de salud y hospitalarios, como medida de protección colectiva e individual. También apuntan que puede ser utilizado como medida de protección en sitios cerrados donde exista riesgo de contagio, tal como ocurre en el transporte público o privado, en lugares de trabajo y de ocio o en el propio hogar.

   Su uso como dispositivo de ensayo, le permite estudiar la capacidad de los distintos tratamientos físicos y químicos, así como analizar los tiempos y superficies de contacto requeridas, para captar e inactivar agentes biológicos patógenos en un flujo continuo de gases o líquidos; sirviendo de herramienta para su propia definición y consolidación final en función de cada caso.

   El proyecto comenzó a desarrollarse en marzo de 2020, dos meses después los citados investigadores ya contaban con el primer prototipo utilizable. Tras los primeros ensayos con bacterias, se obtuvieron resultados muy satisfactorios. Tal y como apuntan sus inventores, el dispositivo era capaz de inactivar microorganismos con una efectividad del 99,99% en un solo minuto.

   A la espera de muestras de SARS-COV-2, los ingenieros mejoraron el diseño del dispositivo y elaboraron un segundo prototipo. A principios de julio el Informe Tecnológico de Patentes (ITP) les indicó que el dispositivo era novedoso con actividad inventiva, por lo que podría ser patentable.

   En agosto de 2020 se realizaron ensayos con el primer prototipo y con SARS-COV2, con el siguiente resultado: el dispositivo es capaz de desactivar el virus en un flujo de aire con una eficiencia del 99,99%. Además, el ITP informó a los investigadores de que los distintos usos descritos del dispositivo para la captación y eliminación de patógenos de fluidos y el testado de materiales biocidas, así como aquellos métodos o procedimientos particulares para llevar a cabo los usos anteriores, también podrían resultar patentables.

   La solicitud de la patente se presentó en octubre del pasado año, siete meses después del inicio de los trabajos. En este punto, los investigadores destacan la labor que ha desempeñado el equipo de la Oficina de Transferencia de Resultados de la Investigación (OTRI), y hacen alusión a la participación de la técnica en protección Vanesa Luis, cuyo trabajo conjunto con los investigadores de la Universidad de La Laguna, aseguran, resultó clave para concretar el conocimiento y conseguir el objetivo final de la solicitud de la patente.