Archivo - Imagen de recurso de un mujer aplicandose crema solar en la espalda. - FREDERIKLOEWER/ ISTOCK - Archivo
MADRID 22 Jun. (EUROPA PRESS) -
El dermatólogo de Policlínica Gipuzkoa, Jorge Soto, ha destacado la importancia de adoptar hábitos de protección solar, no solo para prevenir el cáncer de piel, sino también por sus beneficios para la salud general del organismo.
"Proteger la piel del sol es fundamental por dos razones principales: prevenir tumores cutáneos y favorecer un envejecimiento más saludable", ha apuntado el especialista.
Según explica Soto, la radiación solar es uno de los factores más agresivos para la piel. Así, las personas que sufren quemaduras solares o exposición prolongada sin protección presentan un riesgo significativamente mayor de desarrollar cáncer de piel.
Entre los tipos más graves se encuentran el melanoma y el carcinoma epidermoide, enfermedades que pueden tener consecuencias severas e incluso resultar mortales si no se detectan a tiempo. Por ello, insiste en la necesidad de adaptar la exposición solar al tipo de piel de cada persona, además de utilizar fotoprotección adecuada, especialmente durante los meses estivales.
Uno de los aspectos más novedosos que destaca el dermatólogo es la conexión directa entre la salud de la piel y el funcionamiento de otros órganos. El envejecimiento cutáneo no es un fenómeno aislado, sino que influye en el equilibrio del organismo. "La piel envejecida no solo presenta cambios visibles. También altera la liberación de sustancias químicas que pueden afectar a otros órganos", señala.
Entre los efectos descritos, destaca la relación con el sistema óseo. El dermatólogo subraya que una piel sana contribuye a la producción de proteínas como la cistatina A que intervienen en la fortaleza de los huesos. Con el envejecimiento cutáneo, esta producción disminuye, favoreciendo problemas como la osteoporosis.
Asimismo, estudios recientes apuntan a una relación entre la piel y la salud cerebral. La piel seca y envejecida puede liberar sustancias inflamatorias que afectan al sistema nervioso central, aumentando el riesgo de deterioro cognitivo y enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer.
Soto subraya que mantener la piel hidratada es una herramienta sencilla pero eficaz para reducir estos efectos negativos. La hidratación cutánea ayuda a limitar la liberación de sustancias inflamatorias y podría contribuir a mejorar la salud neurológica en personas mayores. "La piel es mucho más que una barrera externa; actúa como un órgano activo que influye en el resto del cuerpo", añade.
Además del sol, otros factores externos también influyen en el envejecimiento de la piel, como la contaminación ambiental o las olas de calor. Estas condiciones, cada vez más frecuentes, aceleran el deterioro cutáneo y afectan a la salud general. El especialista advierte también del impacto del aislamiento social, el estrés o un bajo nivel socioeconómico, que pueden activar procesos inflamatorios asociados a múltiples enfermedades.
HÁBITOS SENCILLOS PARA UNA PIEL SANA EN VERANO
Por todo ello, Soto lanza un mensaje claro: "Cuidar la piel es sencillo y accesible". En este contexto, recomienda proteger la piel del sol de forma diaria, mantener una adecuada hidratación cutánea y realizar actividad física regular, incluso en periodos breves.
Según el especialista también se debe seguir una alimentación equilibrada, dormir correctamente y fomentar las relaciones sociales. Por último, aconseja evitar hábitos nocivos como el tabaco y el alcohol.
"La puesta en práctica continua de estas rutinas y hábitos, supone más del 90 por ciento de lo que es útil para promover una vida, y por tanto, una longevidad saludable.", concluye.