Dermatitis atópica o tiroides con síntomas digestivos, ¿pueden asociarse a celiaquía?

El jefe del Servicio de Aparato Digestivo del Hospital Quirónsalud Infanta Luisa, el doctor Francisco Javier Romero Vázquez.
El jefe del Servicio de Aparato Digestivo del Hospital Quirónsalud Infanta Luisa, el doctor Francisco Javier Romero Vázquez. - QUIRÓNSALUD
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Publicado: martes, 27 enero 2026 13:36

   SEVILLA, 27 Ene. (EUROPA PRESS) -

   El jefe del Servicio de Aparato Digestivo del Hospital Quirónsalud Infanta Luisa, el doctor Francisco Javier Romero Vázquez, ha señalado que "no todas las enfermedades autoinmunes guardan una relación directa con la celiaquía", si bien recomienda sospechar esta patología en pacientes con enfermedades como la dermatitis atópica o problemas tiroideos, especialmente cuando se acompañan de síntomas digestivos, aunque sean leves, tales como malestar epigástrico, plenitud postprandial --pesadez gástrica tras las comidas-- o distensión abdominal.

   Según ha detallado la entidad en una nota, la enfermedad celíaca (EC) es una patología digestiva crónica de base autoinmune que se caracteriza por la intolerancia al gluten y que, en muchos casos, no se diagnostica de forma precoz. Así lo ha explicado el experto Romero Vázquez, quien ha señalado que el contacto con el gluten, presente en el trigo, la cebada y el centeno, produce atrofia de las vellosidades intestinales y una alteración en la absorción de nutrientes.

   Tal y como ha precisado el especialista, la enfermedad celíaca es "probablemente la patología digestiva que presenta una mayor asociación con otras enfermedades sistémicas", principalmente aquellas de origen autoinmune.

   En relación, Romero ha afirmado que entre las más frecuentes "se encuentran la diabetes mellitus tipo I, la tiroiditis de Hashimoto, la dermatitis atópica, la hepatitis autoinmune o el síndrome de Sjögren". Asimismo, ha concretado que existen enfermedades digestivas que aparecen con mayor frecuencia en pacientes celíacos, como la enfermedad de Crohn.

   En cuanto a su presentación clínica, ha explicado que la enfermedad celíaca "es conocida como la 'enfermedad del iceberg'", puesto que sus manifestaciones más clásicas, como la diarrea, la pérdida de peso, el retraso del crecimiento o la anemia ferropénica --deficiencia de hierro-- marcada, "sólo se presentan en una minoría de los pacientes".

   Además, ha apostillado que lo más habitual es que se diagnostique en adultos con síntomas digestivos "inespecíficos", como dispepsia --malestar digestivo alto o indigestión--, distensión abdominal, diarreas poco llamativas o anemias leves, lo que contribuye a "retrasar el diagnóstico". Por este motivo, ha agregado que "no es excepcional que la enfermedad se detecte, cada vez más, en personas mayores de 60 o 65 años".

   En este contexto, el jefe del del Servicio de Aparato Digestivo ha añadido que "la enfermedad celíaca debe tenerse siempre en cuenta dentro del proceso diagnóstico de los trastornos digestivos". Así, según su criterio, los problemas relacionados con alteraciones de la microbiota intestinal o el síndrome de sobrecrecimiento bacteriano (SIBO), junto con su sobrediagnóstico actual, pueden hacer que una patología de mayor relevancia clínica como la celiaquía "pase desapercibida o quede infradiagnosticada".

   En este sentido, el doctor ha advertido que el retraso en el diagnóstico de la enfermedad celíaca, especialmente en pacientes con síntomas digestivos banales que se perciben como crónicos, "puede tener consecuencias relevantes". En concreto, el daño mantenido producido por el gluten en el intestino delgado puede provocar trastornos digestivos y nutricionales derivados de la malabsorción, como anemia ferropénica, osteopenia --pérdida de masa ósea-- u osteoporosis, déficits vitamínicos, pérdida de peso o retraso del crecimiento, entre otros.

   En suma, el diagnóstico de la enfermedad celíaca se establece mediante la realización de una gastroscopia con toma de biopsias duodenales que confirmen la presencia de atrofia vellositaria. Al hilo, tal y como ha comentado el doctor, "esta prueba debe realizarse en pacientes con serología positiva, pero también en aquellos con serología negativa y test genético positivo, ya que hasta un tercio de los adultos celíacos pueden presentar serologías negativas". El estudio genético, según ha explicado el especialista, sólo indica una mayor predisposición a padecer la enfermedad, pero no permite confirmar el diagnóstico.

   Asimismo, el experto ha especificado que la endoscopia con biopsia "está indicada en pacientes con sospecha clínica, como aquellos con dispepsia, plenitud postprandial, diarrea o distensión abdominal, fundamentalmente si estos síntomas se asocian a signos de alarma como la anemia ferropénica, déficits vitamínicos, pérdida de peso, retraso del crecimiento en niños o la presencia de enfermedades autoinmunes asociadas".

   Por todo ello, el doctor Francisco Javier Romero Vázquez concluye que la enfermedad celíaca debe considerarse siempre dentro del estudio de los trastornos digestivos, incluso ante síntomas leves o inespecíficos, ya que su correcto diagnóstico permite evitar el daño intestinal crónico y las complicaciones asociadas a esta patología.

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