Actualizado 18/04/2022 16:11

Depresión: investigan el uso de la psilocibina de los 'hongos mágicos'

Archivo - Investigan la psilocibina, el compuesto psicodélico que se encuentra en los hongos mágicos.
Archivo - Investigan la psilocibina, el compuesto psicodélico que se encuentra en los hongos mágicos. - YARYGIN/ ISTOCK - Archivo

MADRID, 18 Abr. (EUROPA PRESS) -

La psilocibina, un compuesto psicodélico que se encuentra en los hongos 'mágicos', fomenta mayores conexiones entre diferentes regiones del cerebro en las personas deprimidas, liberándolas de patrones de rumiación y de excesiva concentración en sí mismas, según un nuevo estudio realizado por científicos de la Universidad de California (UC San Francisco) y del Imperial College de Londres, publicada en la revista 'Nature Medicine'.

El descubrimiento apunta a un mecanismo general a través del cual los psicodélicos pueden actuar terapéuticamente en el cerebro para aliviar la depresión y, posiblemente, otros trastornos psiquiátricos marcados por patrones fijos de pensamiento.

Los científicos analizaron los escáneres cerebrales por IRMf de casi 60 personas que habían participado en dos ensayos con psilocibina. En el primero, todos los participantes tenían depresión resistente al tratamiento y sabían que se les estaba administrando el compuesto. En el segundo, los participantes estaban deprimidos pero no tan gravemente, y no se les dijo si se les había dado psilocibina o un placebo que resultó ser escitalopram, un antidepresivo ISRS. Además de los fármacos, todos los participantes recibieron el mismo tipo de psicoterapia.

Los escáneres, que se realizaron antes y después del tratamiento, mostraron que el tratamiento con psilocibina redujo las conexiones dentro de las áreas cerebrales que están estrechamente conectadas en la depresión, incluyendo el modo por defecto, la saliencia y las redes ejecutivas, y aumentó las conexiones con otras regiones del cerebro que no habían estado bien integradas.

Los participantes también se mostraron menos evasivos emocionalmente y su funcionamiento cognitivo mejoró. La mejora de sus síntomas depresivos se correlacionó con los cambios en sus cerebros, y estos cambios duraron hasta que el estudio terminó tres semanas después de la segunda dosis de psilocibina. No se observaron tales cambios en los cerebros de los que recibieron escitalopram, lo que sugiere que la psilocibina actúa de forma diferente en el cerebro que los ISRS.

La psilocibina y otros psicodélicos serotoninérgicos como la ayahuasca afectan a los receptores 5-HT2A, que abundan en las redes cerebrales que se vuelven hiperactivas en la depresión. Una de las hipótesis es que las drogas interrumpen brevemente estas conexiones, dándoles la oportunidad de reformarse de nuevas formas en los días y semanas siguientes.

"En estudios anteriores habíamos observado un efecto similar en el cerebro cuando se escaneaba a las personas mientras tomaban un psicodélico, pero aquí lo estamos viendo semanas después del tratamiento de la depresión, lo que sugiere un arrastre de la acción aguda de la droga", explica Robin Carhart-Harris, que dirige la División de Psicodélicos Neuroscape en la UCSF y es el autor principal del estudio.

"Todavía no sabemos cuánto tiempo duran los cambios en la actividad cerebral que se observan con la terapia de psilocibina, y tenemos que hacer más investigaciones para entender esto --añade--. Sabemos que algunas personas tienen recaídas, y puede ser que después de un tiempo sus cerebros vuelvan a los patrones rígidos de actividad que vemos en la depresión".

Los autores advierten de que, aunque estos resultados son alentadores, los pacientes con depresión no deberían intentar automedicarse con psilocibina. Los ensayos se llevaron a cabo en condiciones clínicas controladas, utilizando una dosis regulada formulada en un laboratorio, e incluyeron un amplio apoyo psicológico antes, durante y después de la dosis.

Pero el estudio apunta a un mecanismo que, si se mantiene, podría explicar cómo la psilocibina ayuda a aliviar la depresión y potencialmente otras condiciones psiquiátricas debilitantes.

"Por primera vez descubrimos que la psilocibina funciona de forma diferente a los antidepresivos convencionales, haciendo que el cerebro sea más flexible y fluido, y menos atrincherado en los patrones de pensamiento negativo asociados a la depresión --subraya David Nutt, jefe del Centro Imperial de Investigación Psicodélica--. "Esto apoya nuestras predicciones iniciales y confirma que la psilocibina podría ser un enfoque alternativo real para los tratamientos de la depresión".