Publicado 08/07/2022 17:56

El 8% de los deportistas tienen síntomas persistentes tras contraer la COVID-19

Archivo - Un total de 48 empresas se han sumado a la iniciativa.
Archivo - Un total de 48 empresas se han sumado a la iniciativa. - RIDOFRANZ(ISTOCK) - Archivo

MADRID, 8 Jul. (EUROPA PRESS) -

Investigadores de la Universidad de São Paulo (Brasil) han analizado los datos de 43 artículos científicos que describían los efectos de la COVID-19 en deportistas.

En su trabajo, publicado en la revista científica 'British Journal of Sports Medicine', han concluido que, si bien la enfermedad era asintomática o leve en la gran mayoría de los casos (94%), alrededor del 8 por ciento presentaba síntomas persistentes que afectaban a su rendimiento y podían impedir la vuelta al entrenamiento y la competición.

Los datos que analizaron se referían a unos 11.500 deportistas, entre aficionados y profesionales de alto rendimiento. Según el artículo, el 74 por ciento de los deportistas presentaron síntomas durante la fase aguda. Los más comunes fueron la pérdida de olfato y/o gusto (46,8%), fiebre o escalofríos (38,6%), dolor de cabeza (38,3%), fatiga (37,5%) y tos (28%).

Sólo el 1,3 por ciento pasó a la forma grave de la enfermedad. Se trata de una proporción similar a la media de la población total, aunque es más difícil comparar el porcentaje de casos asintomáticos.

"Muchas personas normales están infectadas pero tienen síntomas tan leves que simplemente no se notifican como casos confirmados. Los deportistas tienen que ser examinados y evaluados todo el tiempo, por lo que los casos leves se diagnostican con más frecuencia", ha apuntado Bruno Gualano, líder del estudio.

En su opinión, los hallazgos más novedosos del estudio están relacionados con lo que ocurre después de la fase aguda: entre el 3,8 y el 17 por ciento de los deportistas afectados (8,3% para un intervalo de confianza del 95%) tuvieron síntomas persistentes, como pérdida del gusto y/o del olfato (30%), tos (16%), fatiga (9%) y dolor en el pecho (8%).

"Descubrimos que el 3 por ciento desarrolló intolerancia al ejercicio. No se trata de un trastorno grave o que ponga en peligro la vida, pero en el mundo del deporte puede ser un problema. En el caso de los deportistas de élite, cualquier diferencia en la preparación puede determinar quién gana medallas, porque la competencia es feroz", esgrime Gualano.

Los protocolos adoptados actualmente por las confederaciones deportivas suelen autorizar la vuelta a la actividad sólo cinco o seis días después de la desaparición de los síntomas de la COVID-19. Sin embargo, en opinión de Gualano, el estudio demuestra que no todos los deportistas están en condiciones de reanudar los entrenamientos tras un periodo tan breve.

"Lo ideal es evaluar cuidadosamente a los deportistas y, si los síntomas persisten, puede ser necesario garantizar que el entrenamiento sea ligero durante un tiempo, o incluso retrasar la reanudación hasta que se hayan resuelto todos los síntomas", detalla este científico brasileño.

Aunque estudios anteriores sugieren que la COVID-19 aumenta el riesgo de miocarditis (inflamación del músculo cardíaco debida a una infección) en los deportistas, esto no fue confirmado por la revisión. "En los estudios que incluían un grupo de control, no pudimos encontrar una relación causal entre la infección y los problemas cardíacos. Posiblemente los deportistas ya tenían miocarditis y sólo se descubrió porque se realizaron pruebas de imagen cuando se les diagnosticó COVID-19. Sin embargo, la falta de pruebas no significa que no exista tal relación. Es necesario investigar más sobre este asunto", concluye Gualano.