Archivo - Mujer con dolor abdominal sostiene el modelo anatómico del útero y los ovarios con patología. Enfermedades del útero y los ovarios, endometriosis, quistes ovárico. - ISTOCK - Archivo
MADRID, 24 Jun. (EUROPA PRESS) -
En el ámbito de la salud femenina, recibir el diagnóstico de una lesión precancerosa en el cuello uterino es una de las experiencias más alarmantes y estresantes que existen. Ante el temor comprensible de que estas células anómalas evolucionen hacia un tumor invasivo, la inercia médica y la urgencia de las pacientes han dictado tradicionalmente una respuesta drástica: pasar por el quirófano lo antes posible para extirpar el tejido afectado.
Durante años, esta intervención quirúrgica inmediata se ha considerado el estándar de oro incuestionable para cortar el riesgo de raíz, asumiendo que cualquier retraso jugaba en contra de la seguridad de la mujer.
EL DILEMA DEL NIC 2: EL DEBATE SOBRE CUÁNDO INTERVENIR
Un estudio de emulación de un ensayo clínico de los Institutos Nacionales de la Salud de Estados Unidos revela que, en mujeres con neoplasia intraepitelial cervical (NIC) grado 2 (NIC 2), una forma moderada de displasia cervical precancerosa, la escisión realizada dentro de los 6 meses no redujo el riesgo de cáncer de cuello uterino a tres años en comparación con la vigilancia continua.
Retrasar el tratamiento redujo sustancialmente las escisiones cervicales innecesarias. Estas observaciones sugieren que podría ser seguro retrasar el tratamiento de la NIC 2, especialmente en casos de bajo riesgo. Los hallazgos se publican en 'Annals of Internal Medicine'. Dado que no todas las lesiones CIN 2 progresan a cáncer de cuello uterino, el manejo adecuado es un tema de debate.
VIGILANCIA DIFERIDA: EL CAMINO HACIA LAS NUEVAS GUÍAS MÉDICAS
Así, los investigadores del Instituto Nacional del Cáncer analizaron datos de 12. 012 mujeres del programa de detección de cáncer de cuello uterino de Kaiser Permanente del Norte de California (KPNC) diagnosticadas con CIN 2 en la biopsia inicial entre 2017 y 2023, comparando el tratamiento inmediato (escisión en los primeros 6 meses) con el manejo diferido (vigilancia continua o escisión después de 6 meses).
Estimaron el riesgo a tres años de escisión innecesaria, CIN grado 3 o más grave, o cáncer de cuello uterino invasivo. El tratamiento inmediato no redujo el riesgo de cáncer a tres años, pero se asoció con un mayor número de escisiones que arrojaron hallazgos menos graves, mientras que el manejo diferido redujo los procedimientos innecesarios con un seguimiento cuidadoso. Estos hallazgos pueden ayudar a fundamentar las guías estadounidenses sobre el mejor manejo de la CIN 2.