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MADRID, 6 Sep. (EUROPA PRESS) -
Los niveles de la tetosterona podrían estar relacionados con la salud del corazón de una forma más compleja de lo que se pensaba. Una nueva revisión científica analiza qué ocurre cuando esta hormona masculin se sitúa fuera de determinados niveles y plantea importantes implicaciones para los hombres que reciben tratamiento hormonal.
Los hombres con niveles bajos o altos de testosterona podrían tener un mayor riesgo de fibrilación auricular, lo que subraya la necesidad de un tratamiento personalizado con testosterona, según una revisión de la evidencia existente sobre la testosterona y la salud cardíaca realizada por expertos de la Universidad de Kansas (Estados Unidos). La revisión se publica en el Journal of the Endocrine Society.
El coautor Rajat S. Barua, del Centro Médico de Asuntos de Veteranos de Kansas City, Missouri, expone: "La terapia de reemplazo de testosterona se prescribe ampliamente a hombres de mediana edad y mayores, y la fibrilación auricular es un trastorno del ritmo cardíaco que aumenta el riesgo de accidente cerebrovascular y a menudo requiere medicación anticoagulante de por vida".
"Nuestro artículo revisó la evidencia existente sobre si la terapia con testosterona es segura o no en relación con la fibrilación auricular y el rango de niveles de testosterona asociados con el menor riesgo", explica.
Tanto los niveles demasiado bajos como los demasiado altos de testosterona parecen aumentar el riesgo de fibrilación auricular, a través de mecanismos biológicos distintos, lo que significa que la dosis y el nivel objetivo son importantes. La revisión argumenta que el tratamiento debe ser individualizado y monitorizado.
EL RIESGO PARECE SEGUIR UN PATRÓN EN FORMA DE U
Los investigadores concluyeron, a partir de la evidencia disponible y contradictoria, que la relación entre la testosterona y la fibrilación auricular (FA) parece seguir un patrón en forma de U: tanto los hombres con niveles bajos como los hombres con niveles altos de testosterona presentan un mayor riesgo de fibrilación auricular, mientras que el riesgo parece ser menor en el rango medio de la normalidad.
Barua explica que este patrón se sustenta en dos fuentes: estudios poblacionales a gran escala y, desde 2025, trabajos de laboratorio que demuestran que los niveles bajos y altos de testosterona alteran las células cardíacas mediante dos mecanismos diferentes.
LOS INVESTIGADORES DEFIENDEN UN TRATAMIENTO PERSONALIZADO
Para los hombres que necesitan terapia de reemplazo de testosterona, los autores afirman que el objetivo de los médicos debería ser restablecer la testosterona al rango medio de la normalidad, aproximadamente 350-550 ng/dL de testosterona total, en lugar de elevarla al extremo superior, utilizando formulaciones de liberación prolongada y un seguimiento estructurado.
El rango terapéutico de testosterona total de 350-550 ng/dL se infiere de datos observacionales y aún no se ha probado prospectivamente.
Los autores profundizan en las formas de personalizar el tratamiento y monitorizar los síntomas en hombres que necesitan terapia con testosterona. Así, recomiendan la utilización de la testosterona libre calculada cuando la globulina fijadora de hormonas sexuales (SHBG) sea anormal.
En hombres con riesgo cardiovascular o arrítmico elevado, se deben preferir las formulaciones farmacocinéticas estables a las de acción corta. Asimismo, se recomienda mantener un hematocrito normal, que constituye la principal limitación de seguridad que condiciona la dosis.
También recomiendan estratificar el riesgo antes de iniciar el tratamiento y abordar la obesidad, la apnea del sueño, la hipertensión y el consumo de alcohol. Igualmente, plantean controlar el ritmo cardíaco, el hematocrito, la presión arterial y la función renal y hepática.
Los autores señalan que la revisión es una narración que resume la literatura existente en lugar de un metaanálisis, por lo que sus conclusiones son interpretativas.