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MADRID, 21 May. (EUROPA PRESS) -
Dejar de fumar podría estar asociado con un menor riesgo de demencia, especialmente en personas que evitan un aumento de peso significativo tras dejar el hábito, según un estudio de la Universidad de Zhejiang en Hangzhou, China. El trabajo se publica en 'Neurology', la revista médica de la Academia Estadounidense de Neurología.
El estudio no demuestra que dejar de fumar reduzca el riesgo de demencia y deterioro cognitivo, sino que solo muestra una asociación.
"A menudo, la gente se preocupa por lo que sucede después de dejar de fumar, incluyendo el aumento de peso y los cambios metabólicos asociados", asegura Hui Chen, doctora de la Facultad de Medicina de la Universidad de Zhejiang en Hangzhou.
"Lo que hemos descubierto es que dejar de fumar sigue estando asociado con mejores resultados para el cerebro, pero mantener un peso saludable puede ayudar a preservar esos beneficios", añade.
El estudio analizó a 32.802 personas de mediana edad y mayores sin demencia al inicio del mismo. Tenían una edad promedio de 61 años y se les realizó un seguimiento durante un promedio de 10 años. Un total del 20% eran fumadores activos, el 36% exfumadores y el 43% nunca habían fumado. Cada dos años, se entrevistaba a los participantes sobre sus hábitos de tabaquismo, peso corporal y estado de salud.
Los investigadores descubrieron quiénes desarrollaban demencia utilizando pruebas de memoria y pensamiento para comprobar la capacidad cognitiva de las personas, y preguntando a quienes las conocían sobre su memoria y comportamiento.
Durante el período de estudio, 5.868 personas desarrollaron demencia. Los fumadores activos desarrollaron demencia a una tasa de 1,5 casos por cada 100.000 personas-año, en comparación con 1,6 casos por cada 100.000 personas-año entre quienes dejaron de fumar durante el estudio. Las personas-año representan tanto el número de participantes como el tiempo que cada persona permaneció en el estudio. En promedio, quienes dejaron de fumar eran cuatro años mayores que quienes no lo hicieron.
EL LÍMITE DE LOS 5 KILOS: LA BÁSCULA DICTA LA SALUD COGNITIVA
Tras ajustar los datos en función de factores como la edad, la actividad física y la salud cardiovascular, las personas que dejaron de fumar tuvieron un 16% menos de riesgo de padecer demencia en comparación con las personas que continuaron fumando.
Descubrieron que, en comparación con las personas que continuaron fumando, quienes dejaron de fumar presentaban un riesgo de demencia sostenido menor, con niveles de riesgo similares a los de las personas que nunca habían fumado. El beneficio aumentaba con el tiempo transcurrido desde que dejaron de fumar, y el riesgo de demencia se aproximaba al de los no fumadores después de unos siete años.
Sin embargo, los investigadores descubrieron que los cambios de peso tras dejar de fumar influyeron en estos beneficios. Las personas que no aumentaron de peso o aumentaron moderadamente, hasta 5 kilogramos (11 libras), después de dejar de fumar, continuaron mostrando un menor riesgo de demencia y un deterioro cognitivo más lento. Por el contrario, quienes aumentaron de peso considerablemente, 10 kilogramos (22 libras) o más, no obtuvieron ningún beneficio cognitivo.
"Nuestros hallazgos sugieren que dejar de fumar puede favorecer la salud cerebral a largo plazo, pero también destacan la importancia de lo que sucede después de dejar de fumar", expone Chen. "Se necesitan más investigaciones para comprender mejor cómo el control del peso y otros factores del estilo de vida pueden ayudar a las personas a maximizar los beneficios cognitivos de dejar de fumar a medida que envejecen".
Una limitación del estudio fue que los participantes informaron sobre sus hábitos de tabaquismo y su peso en lugar de ser monitoreados, por lo que es posible que no recordaran todo con precisión.