Publicado 26/08/2020 7:59:38 +02:00CET

Cvirus.- Investigadores cuestionan por obsoletas y rígidas las reglas de distanciamiento social recomendadas

Varias personas pasan al lado de la puerta de una de las tiendas físicas de la marca Bimba y Lola ubicada en la calle Serrano de la capital. En Madrid, (España), a 18 de agosto de 2020.
Varias personas pasan al lado de la puerta de una de las tiendas físicas de la marca Bimba y Lola ubicada en la calle Serrano de la capital. En Madrid, (España), a 18 de agosto de 2020. - Ricardo Rubio - Europa Press

MADRID, 26 Ago. (EUROPA PRESS) -

Las reglas que estipulan una única distancia física específica (1 o 2 metros) entre individuos para reducir la propagación del COVID-19 se basan en ciencia obsoleta y experiencias de virus pasados, argumentan ahora los investigadores en un estudio que publican en 'The BMJ'.

Estas reglas se basan en una dicotomía demasiado simplista que describe la transferencia viral por gotas grandes o pequeñas gotas en el aire emitidas de forma aislada sin tener en cuenta el aire exhalado, explica Nicholas Jones, de la Universidad de Oxford, y sus colegas.
En realidad, la transmisión es más compleja, implica un continuo de tamaños de gotas y un papel importante del aire exhalado que las transporta, explican.

La evidencia sugiere que las gotitas más pequeñas en el aire cargadas con coronavirus pueden viajar más de 2 metros por actividades como toser y gritar, y pueden extenderse hasta 7-8 metros concentrados en el aire exhalado de una persona infectada.

Por tanto, sugieren que las reglas de distanciamiento deben tener en cuenta los múltiples factores que afectan el riesgo, incluido el tipo de actividad, los entornos interiores o exteriores, el nivel de ventilación y si se usan cubiertas faciales. Además, la carga viral del emisor, la duración de la exposición y la susceptibilidad de un individuo a la infección también son importantes.

"Esto proporcionaría más protección en los entornos de mayor riesgo, pero también una mayor libertad en entornos de menor riesgo, permitiendo potencialmente un retorno a la normalidad en algunos aspectos de la vida social y económica", aseguran.

Para facilitar esto, analizan cómo el riesgo de transmisión puede variar según el entorno, el nivel de ocupación, el tiempo de contacto y si se usan cubiertas faciales.

Por ejemplo, en las situaciones de mayor riesgo, como un bar o un club nocturno abarrotado, se debe considerar un distanciamiento físico de más de 2 metros y minimizar el tiempo de ocupación, mientras que un distanciamiento menos estricto probablemente sea adecuado en escenarios de bajo riesgo.

Dicen que se necesita más trabajo para examinar las áreas de incertidumbre y ampliar la guía para desarrollar soluciones específicas para clases de ambientes interiores ocupados en varios niveles de uso.
"El distanciamiento físico debe verse como sólo una parte de un enfoque de salud pública más amplio para contener la pandemia del COVID-19", apuntan.

"Debe usarse en combinación con otras estrategias para reducir el riesgo de transmisión, incluido el lavado de manos, limpieza regular de superficies, equipo de protección y cubrimientos faciales cuando sea apropiado, estrategias de higiene del aire y aislamiento de las personas afectadas", recuerdan.