El cuerpo también habla en la cama: las señales sexuales que no conviene normalizar

Archivo - Escena romántica de una pareja.
Archivo - Escena romántica de una pareja. - PEOPLEIMAGES/ISTOCK - Archivo
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Publicado: jueves, 3 septiembre 2026 17:29

   MADRID, 3 Sep. (EUROPA PRESS) -

   El urólogo François Peinado, experto en cirugía reconstructiva del pene y salud sexual del hombre, ha subrayado que "la salud sexual también es salud", por lo que ha animado a hablar y consultar con un especialista problemas relacionados porque pueden ser una "primera pista" de otra complicación.

   "Durante muchos años hemos hablado de sexualidad como si fuese algo separado de la salud. Como si tener deseo, una buena erección, disfrutar de las relaciones sexuales o no sentir dolor fueran cuestiones secundarias. No lo son", ha aseverado con motivo, este viernes, del Día Mundial de la Salud Sexual.

   Según ha explicado, una alteración de la función sexual en hombres puede ser "la primera pista de que algo más está ocurriendo". Como ejemplos, ha detallado que una disfunción eréctil puede acompañar, y a veces preceder, a problemas cardiovasculares o metabólicos, al tiempo que la pérdida de deseo puede llevar a comprobar hormonas, sueño, fármacos, estrés o salud emocional.

   Asimismo, ha apuntado que otras afecciones, como una curvatura del pene, dolor durante las relaciones o una enfermedad de Peyronie pueden afectar profundamente a la autoestima y a la relación de pareja. Sin embargo, ha lamentado que muchos hombres tardan meses o años en consultar este tipo de dolencias.

   "Quizá porque seguimos aceptando una idea equivocada: que hablar de sexo es hablar de rendimiento. La medicina sexual no trata de convertir al hombre en una máquina sexual. Trata de conservar una parte importante de su salud, su intimidad y su calidad de vida", ha destacado.

   Así, ha referido que es "normal" que la sexualidad cambie con los años, pero ha enfatizado que eso no debe llevar a normalizar el dolor, la pérdida persistente de función o el sufrimiento, ni a renunciar a la vida sexual.

   "Una buena salud sexual no garantiza que usted esté sano, pero una mala salud sexual a veces nos está diciendo que deberíamos mirar más allá. Por eso merece la pena hablar de ella. Sin vergüenza. Sin falsas promesas. Y, sobre todo, con medicina y ciencia", ha finalizado.

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