Tu cuerpo recuerda lo que tu mente intenta olvidar: así se manifiesta la somatización

Archivo - Mujer pensando.
Archivo - Mujer pensando. - PEOPLEIMAGES/ISTOCK - Archivo
Infosalus
Publicado: martes, 16 junio 2026 8:30

MADRID, 16 Jun. (EDIZIONES) -

   Hay ciertas ocasiones en las que no nos encontramos bien, sabemos que algo pasa, pero el médico descarta causas orgánicas. La verdad es que, en el fondo podemos decir que, en cierta medida, el cuerpo nos está gritando. Y es que sabemos que dentro de nosotros hay algo que no está bien. ¿Qué es lo que realmente nos está sucediendo?

   María Ros (@psicomr) es psicóloga sanitaria especializada en ansiedad, en trauma, y en terapia corporal, y subraya que debemos ser conscientes de que podemos estar somatizando si cuando vamos al médico para descartar una causa orgánica éste nos dice que finalmente presentamos estrés o ansiedad, y también si nos da una medicación para ese síntoma pero este persiste a pesar del tratamiento, o por ejemplo también si acudimos al fisioterapeuta por un dolor, pero este permanece a pesar de la terapia.

   "Es entonces cuando el cuerpo grita y nos advierte de que hay algo que no está procesado, algún duelo traumático, o patrones del día a día que nos hacen un flaco favor y que hacen que nuestro cuerpo no funcione bien", subraya durante una entrevista con Europa Press Salud Infosalus, con motivo de la reciente publicación de 'Tu cuerpo no miente' (Kitaeru).

EL CUERPO NOS ESTÁ PROTEGIENDO

   Ros insiste en este sentido en que "el cuerpo no castiga, sino que nos protege; el cuerpo no se equivoca, sino que nos está avisando; al mismo tiempo que el cuerpo guarda historias que la mente no recuerda, y que lo que sentimos hoy, a veces, tiene que ver con lo que se no resolvió ayer".

   Aquí advierte esta psicóloga de que "todo lo que vivimos lo guardamos" gracias a nuestra memoria, que se desarrolla desde nuestra primera infancia, y que conforme vamos creciendo esas cosas no expresadas por el ritmo de vida, por ejemplo, se pueden ir acumulando en nosotros. "Estamos muy acostumbrados a vivir para fuera; a resolver, a planear, y a estar con los demás, pero pocas veces estamos con nosotros mismos, con cómo estoy, con qué necesito, o qué me duele. Está todo en nuestro cuerpo, pero cuando está muy lleno es cuando empieza la somatización fuerte", mantiene.

SÍNTOMAS DE SOMATIZACIÓN

   A esto habría que sumarle, tal y como destaca en el libro, que cada experiencia nos deja huella, y con el tiempo esas huellas van dando forma a nuestra identidad. "Todo cuerpo guarda una historia, pero no todas las historias se cuentan con palabras, y hay historias que se expresan a través de tensión, de síntomas, de emociones que no nos encajan, o de formas de estar en el mundo que no terminamos de entender", remarca.

   Aquí María Ros advierte de que nunca ha visto a dos personas que somaticen igual, pero dice que sí son síntomas muy frecuentes de somatización en nuestra sociedad: todo lo relacionado con dolores de cabeza, migrañas, muchos problemas de descanso, tanto de insomnio, como de que nos levantamos cansados y con sensación de estar agotados; con tensión física; bruxismo; dolores de espalda o de cuello que por mucho que vamos al fisioterapeuta no se nos pasa; vértigos y mareos; y ahora se ve más patología digestiva, desde intolerancias, a digestiones pesadas, o a temas de alergias.

   Precisamente, en el libro realiza un símil con las maletas, donde metemos mucha ropa para 'por si acaso', cuando realmente el cerebro hace igual, y explica que nuestro sistema nervioso, para protegernos, guarda recuerdos y sensaciones que una vez estuvieron ligados al peligro para defendernos de ellos hoy, aunque ya no lo sean. Eso sí, tal y como alerta, el problema está en que esos 'por si acaso', aunque 'a priori' parecen escudos, a veces acaban convirtiéndose en trampas, porque no se quedan sólo en el recuerdo, sino que influyen directamente en cómo miramos e interpretamos la realidad.

   "La vida no es un camino de rosas para nadie. Circunstancias complejas tendremos siempre. Pero vivimos en piloto automático y, muchas veces, pasan cosas que nos generan huella pero que no somos conscientes de ello. Es ahí donde tenemos la posibilidad de darle la vuelta. No podemos evitar experiencias complejas, dolorosas, o traumáticas, pero sí podemos ayudar a la cabeza y al cuerpo, a no verlas con las gafas del pasado", incide esta experta.

ES IMPORTANTE QUE ESTEMOS CONECTADOS CON NOSOTROS

   Y ya es cuando menciona a los traumas, "experiencias que han sobrepasado nuestra capacidad de respuesta", o "situaciones mantenidas en el tiempo que nos han dejado atrapados en estados de protección", y no tienen por qué ser eventos "muy gordos", ni tampoco olvidar que hay personas a las que les pueden dejar huella mientras que a otras no.

   "El trauma es la huella que deja en mi y esto depende de si tengo apoyo o no, de si sabía cuando me sucedió sobre inteligencia emocional, de mi edad y de mi situación de entonces. A partir de aquí, podremos saber si ha sido algo traumático o no, si no me permito experimentarlo porque es doloroso, porque siento que es demasiado. Entonces, miro a otro lado y como estoy bien, y necesito pasar además, no le atiendo y es cuando somatizo. Pero no hay que olvidar que para poder digerir el trauma necesito estar conectado conmigo, y si es algo que es demasiado para nosotros debemos pedir ayuda, aunque duela", señala esta especialista en trauma.

   No nos debemos olvidar de que el cuerpo siempre nos envía señales, y antes de que lo haga la cabeza. Por eso, defiende María Ros la necesidad de estar siempre pendientes de cómo nos sentimos, de si hay dolor: "Siempre animo mucho a la auto-observación, de si tengo mareos, y de cuando aparecen ser consciente de con qué personas es peor. Estar conectado con uno mismo nos permite ver la raíz de esa somatización del trauma".

Contador

Contenido patrocinado