Cuatro de cada diez diagnósticos de Alzheimer son erróneos

Alzheimer
MASKED MALAYAN
Actualizado: lunes, 20 septiembre 2010 19:03

La mayoría son demencias mixtas o vasculares y el 10 por ciento son demencias carenciales "perfectamente tratables"

MADRID, 20 Sep. (EUROPA PRESS) -

El 38 por ciento de los diagnósticos que se hacen de la enfermedad de Alzheimer son diagnósticos erróneos en los que se confunde esta enfermedad con demencias mixtas, demencias vasculares e, incluso, en el 10 por ciento de los casos, con demencias carenciales que son "perfectamente tratables", según ha afirmado el presidente de la Asociación Mundial de Medicina Genómica (WAGM, por sus siglas en inglés), el doctor Ramón Cacabelos.

En declaraciones a Europa Press, el doctor Cacabelos, director del Centro Médico EuroEspes de La Coruña, ha destacado la importancia de optimizar los recursos sanitarios para mejorar el diagnóstico ya que, "si se lograra retrasar la enfermedad un solo año, se disminuiría la prevalencia nacional del Alzheimer un 30 por ciento y con ello el Estado se ahorraría entre 12.000 y 36.000 euros por paciente".

Según este experto, lograr retrasar la aparición de la enfermedad mediante un tratamiento preventivo supondría "un impacto en la confianza de la gente, ya que se le ofrecerá la esperanza de que algo se puede hacer para identificar el riesgo, retrasar la manifestación de la enfermedad y mejorar la calidad de vida de los pacientes afectados".

En este sentido, el doctor Cacabelos ha comentado que, tanto médicos como familiares, "deben mejorar su educación sanitaria para que cuando realmente haya un deterioro cognitivo brusco se busque un diagnóstico acertado". Asimismo, ha subrayado la necesidad de una mayor inversión en la investigación de la demencia con el fin de "buscar un equilibrio entre la parte asistencial y la I+D".

"Si se invierte sólo en la parte asistencial --advierte-- no se podrá avanzar en la lucha contra el Alzheimer, esa es una respuesta miserable y parcial para las personas afectadas porque no se les ofrecen soluciones". La solución, según Cacabelos, está en "el desarrollo de nuevos fármacos, estrategias de diagnóstico precoz muy precisas y en fomentar la prevención a través de los diagnósticos genéticos preventivos".

"En el momento en que se le pierda el miedo al diagnostico genético predictivo para ver quien tiene riesgo y quien no de padecer Alzheimer, se podrá ser eficaz en el abordaje de la enfermedad", asevera este especialista. A este respecto, el director de EuroEspes ha asegurado que la ciencia "está lejos de conseguir una curación para esta enfermedad pero relativamente cerca de conseguir modelos preventivos que permitan retrasar su aparición".

En este punto, señala Cacabelos, "el principal obstáculo es el conservadurismo de los modelos de salud y el miedo a los nuevos procedimientos (...) algo falla cuando tienen que pasar entre 12 y 15 años para que un descubrimiento científico tenga repercusión en la población general".

NUEVAS LÍNEAS DE INVESTIGACIÓN

Respecto a las principales líneas de investigación en la lucha contra el Alzheimer, el presidente de la WAGM ha explicado a Europa Press que, "aparte de los cinco medicamentos aprobados, que tienen un efecto modesto, las nuevas terapias farmacológicas se están centrando en tratamientos que logren aumentar la supervivencia neuronal.

Del mismo modo, "el desarrollo de vacunas persigue la inmunización activa y pasiva de los pacientes con mayor riesgo con el fin de impedir que se formen los depósitos de proteína beta amiloide, principales responsables de la muerte prematura de las neuronas", indica el doctor Cacabelos.

Por otra parte, los investigadores también trabajan en determinar la influencia de una mala oxigenación cerebral, provocada por una degeneración vascular, en la aparición del Alzheimer. "Se ha demostrado que la falta de oxígeno en el cerebro contribuye a matar a esas neuronas que ya de por sí están condicionadas genéticamente para morir antes de tiempo en determinados pacientes", explica.

Asimismo, comenta este especialista, "se ha descubierto que la enfermedad, aunque comienza a manifestarse con síntomas a partir de los 60 ó 65 años, muestra sus primeros signos a partir de los 30 años, cuando las neuronas están maduras". Por ello, "las líneas de investigación más prometedoras son aquellas que actúan en ese lapso de tres décadas, a modo preventivo", argumenta.