Cuando el alcohol es un problema para nuestra salud

Publicado 16/06/2019 8:24:51CET
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   MADRID, 16 Jun. (EDIZIONES) -

   Para muchas personas tomarse una copa de alcohol es síntoma de placer, de relax. Sin embargo, hay personas para las que esta costumbre puede convertirse en adictiva, en un problema, y lo toman en exceso, poniendo en peligro no sólo su vida sino también la de los que le rodean.

   De hecho, algunas personas beben para sobrellevar sus problemas emocionales, para olvidar. Los factores sociales y del entorno, así como la presión de los compañeros, y la fácil disponibilidad del alcohol, pueden jugar roles clave.

   A su vez, la pobreza y el abuso físico o sexual aumentan las probabilidades de desarrollar dependencia al alcohol, según advierte la Asociación Americana de Psicología (APA), que precisa que, para la mayor parte de los adultos, el consumo moderado de alcohol consiste en ingerir no más de dos bebidas por día para los hombres, y una para las mujeres y las personas mayores.

   Además, sostiene que para algunas personas que abusan del alcohol, los rasgos psicológicos como la impulsividad, la baja autoestima, y una necesidad de aprobación provocan que se beba alcohol de manera inapropiada. Por otro lado, también avisa de que los factores genéticos hacen que algunas personas sean especialmente vulnerables a la dependencia del alcohol.

   "Una vez que las personas comienzan a beber en exceso, el problema puede perpetuarse. Consumir bebidas alcohólicas en exceso puede causar cambios fisiológicos que hacen que beber más sea la única forma de evitar el malestar. Las personas con dependencia del alcohol pueden beber en parte para reducir o evitar el síndrome de abstinencia", añade la APA.

   ¿Por qué es malo para la salud el alcohol? En una entrevista con Infosalus, Celia Prat, jefa formación de la Fundación de Ayuda contra la Drogradicción (FAD) explica que el alcohol es malo para la salud porque es un depresor, y no un estimulante, por lo que deprime nuestro funcionamiento y bloquea el sistema cerebral, que es el encargado de controlar las inhibiciones. "Por eso parece que te atreves a hacer más cosas si vas alcoholizado", precisa.

   Eso sí, Prat remarca que todos los efectos dependen de la cantidad consumida, y se puede llegar hasta la intoxicación cuando se supera la cantidad de alcohol que el organismo puede tolerar.

   En el largo plazo dice que el consumo en exceso de alcohol afecta a todas las áreas de tu vida, como por ejemplo al rendimiento escolar, no sólo dificultando la memoria de la persona o la capacidad de pensamiento, sino con un mayor cansancio, por ejemplo, o con una peor capacidad para relacionarte, aparte de que se pierde la oportunidad de hacer determinadas actividades, como lograr una beca, por ejemplo.

   Igualmente, lamenta que el alcohol suele ser motivo de la aparición de problemas en la familia, favorece que aparezca un mal clima familiar. "El problema de la adicción no es el único problema, ni a veces es el más importante. Aunque es una sustancia muy cercana, tiene gran aceptación social, pensamos que por eso no es una droga, pero sí que tiene condiciones de que sea una droga, entre ellas la capacidad de generar dependencia", añade la jefa formación de la FAD.

   Pero además, la experta advierte de que otro de los problemas del consumo de alcohol es que nos resulta funcional, ya que todos lo consumimos porque esperamos algo de ello, las celebraciones, la asociación con tiempo libre, y ahora también la capacidad de integración, el estar incluido en un grupo, especialmente si eres joven.

CÓMO SABER QUE EL ALCOHOL SE HA CONVERTIDO EN UN PROBLEMA

   A juicio de Celia Prat, para determinar que existe adición en torno al alcohol hay que valorar si tu vida gira en torno a consumir, y a la disminución de la capacidad de controlar los momentos y a la cantidad de consumo. También si se consume en momentos en los que ni siquiera es lo habitual consumir en ese momento, como presentar un fuerte deseo de beber también, o el beber en soledad.

   Cuando hay un síndrome de abstinencia, es un síntoma el apresentar más agresividad, o un gasto de dinero sin justificar, así como descuido personal, que baje el rendimiento laboral y académico. "Se buscan momentos para poder beber y sobre todo cuando a pesar de estos problemas se continua bebiendo. La OMS establece una especie de parámetros y habla de alto riesgo superior a 17 unidades de bebida a la semana en mujeres y de 28 en hombres", puntualiza la experta de la FAD.

   Prat señala en este sentido que cuando el problema se ha detectado es importante acudir a profesionales especializados en la materia, aunque avisa de que no hay que esperar a tener una adicción para poder consultar y recibir cualquier apoyo e información sobre el tema.

   "Todas las comunidades autónomas tienen servicios donde se pueden hacer incluso desintoxicaciones en caso de adicción. Es muy importante saber que la FAD tiene un servicio de orientación telefónico para todos, gratuito, que funciona de 9 a 21 horas de lunes a viernes. El teléfono de información y ayuda es el 900161515", sentencia la responsable de la Fundación de Ayuda contra la Drogradicción.