Publicado 27/04/2020 06:59CET

Las crisis no son excusa para bajar los estándares científicos, dicen los especialistas en ética

Laboratorio del CDC chino.
Laboratorio del CDC chino. - XINHUA/HAO YUAN - Archivo

   MADRID, 27 Abr. (EUROPA PRESS) -

   Los especialistas en ética de las universidades Carnegie Mellon, en Estados Unidos, y McGill, en Canadá, están pidiendo a la comunidad de investigación global que se resista a tratar la urgencia del brote actual de covid-19 como base para hacer excepciones a los rigurosos estándares de investigación en la búsqueda de tratamientos y vacunas.

   Con cientos de estudios clínicos registrados en ClinicalTrials.gov, Alex John London, el profesor de Ética y Filosofía y director del Centro de Ética y Política de la Carnegie Mellon, y Jonathan Kimmelman, profesor y director de Biomedical Unidad de Ética en la Universidad McGill, advierte de que la urgencia no debe usarse como una excusa para bajar los estándares científicos.

   Sostienen que muchas de las deficiencias en la forma en que se realiza la investigación médica en circunstancias normales parecen amplificarse en esta pandemia. Su artículo, publicado en línea por la revista 'Science', ofrece recomendaciones para realizar investigaciones clínicas en tiempos de crisis.

   "Aunque las crisis presentan importantes desafíos logísticos y prácticos, la misión moral de la investigación sigue siendo la misma: reducir la incertidumbre y permitir a los cuidadores, los sistemas de salud y los responsables políticos abordar mejor la salud individual y pública", señalan London y Kimmelman.

   Muchos de los primeros estudios sobre esta pandemia han sido mal diseñados, no están bien justificados o están informados de manera sesgada, advierten. La avalancha de estudios registrados amenaza con duplicar esfuerzos, concentrar recursos en estrategias que han recibido una atención desmedida de los medios y aumentar el potencial de generar resultados falsos positivos por pura casualidad.

   "Todas las crisis presentan situaciones excepcionales en términos de los desafíos que plantean para la salud y el bienestar. Pero la idea de que las crisis presentan una excepción a los desafíos de evaluar los efectos de las drogas y las vacunas es un error", alertan London y Kimmelman.

   "En lugar de generar permiso para llevar a cabo investigaciones de baja calidad, la urgencia y la escasez de pandemias aumentan la responsabilidad de los actores clave en la empresa de investigación de coordinar sus actividades para mantener los estándares necesarios para avanzar en esta misión", sugieren.

   Ante esta situación, los especialistas en ética ofrecen una serie recomendaciones para múltiples grupos de partes interesadas que participan en ensayos clínicos.

   Los patrocinadores, los consorcios de investigación y las agencias de salud deben priorizar los enfoques de investigación que prueban múltiples tratamientos en paralelo, recomiendan. Los autores sostienen que los "protocolos maestros" permiten probar múltiples tratamientos bajo un marco estadístico común.

   Además, los médicos individuales deben evitar el uso no autorizado de intervenciones no validadas que puedan interferir con el reclutamiento del ensayo y resistir la necesidad de realizar estudios pequeños sin grupos de control. Por el contrario, recomiendan que deberían buscar oportunidades para unirse a estudios más grandes y cuidadosamente orquestados.

   En lo que a las agencias reguladoras y las autoridades de salud pública se refieren, apuntan que deben desempeñar un papel de liderazgo en la identificación de estudios que cumplan con estándares rigurosos y en el fomento de la colaboración entre un número suficiente de centros para garantizar la contratación adecuada y los resultados oportunos.

   "En lugar de hacer recomendaciones públicas sobre las intervenciones cuyos méritos clínicos aún no se han establecido, las autoridades de salud pueden señalar a los interesados a los hitos de reclutamiento para elevar el perfil y el progreso de los estudios de alta calidad", recomiendan.

   "Las prácticas de investigación rigurosas no pueden eliminar toda la incertidumbre de la medicina --reconocen London y Kimmelman--, pero pueden representar la forma más eficiente de aclarar las relaciones causales que los médicos esperan explotar en las decisiones con consecuencias trascendentales para los pacientes y los sistemas de salud".