Crean un colirio 'vivo' con bacterias del ojo que podría acelerar la cicatrización de la córnea

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Publicado: viernes, 6 marzo 2026 7:11

   MADRID, 6 Mar. (EUROPA PRESS) -

    Investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Pittsburgh (Estados Unidos) han desarrollado un "gotero oftálmico vivo" experimental en etapa inicial que utiliza bacterias oculares naturales para favorecer la cicatrización de heridas corneales.

   El estudio de prueba de concepto, publicado en 'Cell Reports', demuestra que el microbio inofensivo que habita en los ojos Corynebacterium mastitidis puede modificarse genéticamente para secretar una terapia antiinflamatoria que promueve la curación después de una lesión corneal en un modelo de ratón.

   "Esta es la primera demostración de que un microbio que vive en la superficie ocular podría diseñarse para administrar un tratamiento que mejore la salud ocular", informa el autor principal, el doctor Anthony St. Leger, profesor asociado de oftalmología e inmunología en Pitt.

"Abre las puertas a la idea de una 'medicina viva' para el ojo: algo que se aplica una vez y permanece, protege y ayuda a la cicatrización del tejido", añade.

EL PROBLEMA DE LOS COLIRIOS ACTUALES

Dado que las lágrimas eliminan continuamente los medicamentos, el tratamiento de las enfermedades de la superficie ocular suele requerir múltiples aplicaciones diarias de colirios. Esto puede limitar la eficacia de las terapias para afecciones como las abrasiones corneales o la sequedad ocular.

   Para explorar un método de administración alternativo, el equipo de Pitt diseñó C. mastitidis, una bacteria benigna que reside naturalmente bajo el párpado, para que secrete continuamente la citocina interleucina 10 (IL10), una pequeña proteína que regula la inflamación. En ratones, las córneas que se rasparon suavemente y se trataron con las bacterias diseñadas cicatrizaron más rápido que las tratadas con bacterias comunes o solución salina. Al bloquear el receptor de IL10, este beneficio desapareció, lo que confirmó que el efecto terapéutico dependía de la IL10.

   Los investigadores también crearon una versión del microbio que libera IL10 humana, lo que mejoró el cierre de heridas en células cultivadas en laboratorio que conforman la capa más externa de la córnea humana y redujo la señalización inflamatoria en las células inmunitarias humanas. Estos estudios ofrecen un indicio inicial de que el enfoque podría eventualmente adaptarse para su uso en personas, aunque aún queda mucho por desarrollar.

   "Lo que hace que esto sea emocionante es que el sistema es modular", explica St. Leger. "Lo construimos para que se puedan intercambiar diferentes genes (diferentes citocinas, factores de crecimiento u otras proteínas) para adaptar la terapia a enfermedades oculares específicas".

   Aunque prometedora, la tecnología aún se encuentra en una fase inicial de desarrollo. Los investigadores señalan que aún quedan muchos pasos por completar antes de que sea posible su aplicación clínica, incluyendo el desarrollo de interruptores de apagado integrados, una forma de eliminar o desactivar de forma segura y fiable las bacterias modificadas una vez que ya no sean necesarias.

   Afecciones como el ojo seco severo, los trastornos inflamatorios de la superficie ocular y las lesiones corneales traumáticas afectan a millones de estadounidenses cada año. Si bien este estudio aún no establece una terapia clínica, sienta las bases para explorar si los bioterapéuticos vivos modificados podrían algún día ofrecer una administración más sostenida de moléculas antiinflamatorias o regenerativas al ojo.

   "En mi laboratorio, no solemos construir herramientas desde cero", finaliza St. Leger. "Observar una mejora medible en la curación de un modelo animal usando algo que diseñamos fue increíblemente gratificante, y nos abre nuevas posibilidades para futuras investigaciones".

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