Actualizado 25/05/2020 13:06:19 +00:00 CET

COVID-19 y enfermedad tromboembólica venosa, ¿cuál es su relación?

Trombosis, trombo
Trombosis, trombo - GETTY/WILDPIXEL - Archivo

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MADRID, 25 May. (EUROPA PRESS) -

La reciente infección provocada por el COVID-19 afecta principalmente al sistema respiratorio aunque se ha observado que algunos pacientes desarrollan algún cuadro clínico trombótico, "principalmente a nivel venoso, en forma de trombosis venosa profunda (TVP) y/o embolismo pulmonar (EP)", advierte el especialista en Angiología y Cirugía Vascular en Centro Médico Complutense del Grupo Virtus, el doctor Luis Leiva Hernando.

"En primer lugar, debemos remarcar que tener una trombosis venosa profunda o un o embolismo pulmonar no significa que estemos infectados por COVID-19; la enfermedad tromboembólica venosa (ETEV) ha existido, existe y existirá independientemente de la presencia de la infección por el virus", añade.

Hay multitud de situaciones que se asocian con la aparición de la ETEV, tales como la falta de movilidad, cirugías recientes, anticonceptivos orales, predisposición genética, etc, no obstante se ha observado que los pacientes infectados por COVID-19, especialmente los más graves, presentan un mayor riesgo de ETEV.

Esto viene determinado por factores como la disminución del movimiento de la sangre secundaria al gran cansancio, inmovilización o confinamiento, el proceso de inflamación venosa e hipercoagulabilidad y el daño en la capa interna de los vasos sanguíneos (endotelio).

Publicaciones recientes describen la presencia de la trombosis venosa profunda hasta en un 58 por ciento de los pacientes fallecidos por COVID-19 sin sospecha clínica previa. "Aunque los datos actuales son limitados y son necesarios más estudios que confirmen estos hallazgos, parece que la elevada presencia de eventos tromboembólicos sugiere que el COVID-19 tiene un papel importante en la alteración de la coagulación", apostilla el experto.

A nivel pulmonar, también se producen fenómenos trombóticos que terminan provocando daño alveolar difuso y la muerte, aunque con un patrón diferente al que aparece en los casos secundarios a una trombosis en una pierna.

Por ello, afirma que, "aunque las series publicadas son cortas, quizás nos estemos enfrentando a un mecanismo nuevo de producción de coágulos". Así, apuesta por tener presente en estos pacientes ese riesgo, independientemente de la gravedad del cuadro respiratorio e igualmente favorecido por la dificultad para realizar nuestras actividades diarias provocada por las medidas de confinamiento.

Por ello, y siempre que la situación física lo permita, recomienda hacer algo de ejercicio en el domicilio o en la calle, si la fase de la desescalada y evitar estar mucho tiempo sentado con las piernas hacia abajo, utilizar medias de compresión o hacer una dieta equilibrada para evitar el sobrepeso.

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