Publicado 21/10/2021 07:08CET

Cortar el suministro de lípidos de las células puede ralentizar el crecimiento de tumores

Archivo - Tumores cerebrales
Archivo - Tumores cerebrales - UNIVERSITY OF PORTSMOUTH - Archivo

MADRID, 21 Oct. (EUROPA PRESS) -

En los últimos años, ha habido algunas pruebas de que las intervenciones dietéticas pueden ayudar a frenar el crecimiento de los tumores. Un nuevo estudio realizado ahora en ratones que analizó dos dietas diferentes ha revelado cómo esas dietas afectan a las células cancerosas, y ofrece una explicación de por qué la restricción de calorías puede frenar el crecimiento de los tumores.

El estudio del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), publicado en la revista 'Nature', examinó los efectos de una dieta restringida en calorías y una dieta cetogénica en ratones con tumores de páncreas. Aunque que ambas dietas reducen la cantidad de azúcar disponible para los tumores, los investigadores descubrieron que sólo la dieta restringida en calorías redujo la disponibilidad de ácidos grasos, y esto se relacionó con una ralentización del crecimiento del tumor.

Los resultados no sugieren que los pacientes con cáncer deban seguir ninguna de estas dietas, advierten los investigadores, sino que, por el contrario, creen que los resultados justifican un estudio más profundo para determinar cómo podrían combinarse las intervenciones dietéticas con los fármacos existentes o emergentes para ayudar a los pacientes con cáncer.

"Hay muchas pruebas de que la dieta puede afectar a la rapidez con que progresa el cáncer, pero esto no es una cura --dice Matthew Vander Heiden, director del Instituto Koch de Investigación Integral del Cáncer del MIT y autor principal del estudio junto con el postdoctorado del MIT Evan Lien--. Aunque los hallazgos son provocativos, se necesitan más estudios, y los pacientes individuales deben hablar con su médico sobre las intervenciones dietéticas adecuadas para su cáncer".

Vander Heiden, que también es médico oncólogo en el Instituto Oncológico Dana-Farber, señala que sus pacientes le preguntan a menudo sobre los posibles beneficios de diversas dietas, pero que no hay suficientes pruebas científicas disponibles para ofrecer un consejo definitivo.

Muchas de las preguntas sobre la dieta que tienen los pacientes se centran en una dieta restringida en calorías, que reduce el consumo de calorías entre un 25 y un 50 por ciento, o en una dieta cetogénica, baja en carbohidratos y alta en grasas y proteínas.

Estudios anteriores han sugerido que una dieta restringida en calorías podría ralentizar el crecimiento de los tumores en algunos contextos, y se ha demostrado que una dieta de este tipo prolonga la vida en ratones y muchas otras especies animales. Un número menor de estudios que exploran los efectos de una dieta cetogénica en el cáncer han producido resultados no concluyentes.

"Muchos de los consejos o modas culturales que existen no se basan necesariamente en la ciencia --apunta Lien--. Parecía que había una oportunidad, especialmente con nuestra comprensión del metabolismo del cáncer que ha evolucionado tanto en los últimos 10 años más o menos, que podríamos tomar algunos de los principios bioquímicos que hemos aprendido y aplicar esos conceptos para entender esta compleja cuestión".

Las células cancerosas consumen una gran cantidad de glucosa, por lo que algunos científicos habían planteado la hipótesis de que la dieta cetogénica o la restricción calórica podrían frenar el crecimiento del tumor al reducir la cantidad de glucosa disponible.

Sin embargo, los experimentos iniciales del equipo del MIT en ratones con tumores pancreáticos demostraron que la restricción calórica tiene un efecto mucho mayor sobre el crecimiento del tumor que la dieta cetogénica, por lo que los investigadores sospecharon que los niveles de glucosa no desempeñaban un papel importante en la ralentización.

Para profundizar en el mecanismo, los investigadores analizaron el crecimiento tumoral y la concentración de nutrientes en ratones con tumores de páncreas, que fueron alimentados con una dieta normal, cetogénica o restringida en calorías. Tanto en los ratones cetogénicos como en los restringidos en calorías, los niveles de glucosa descendieron. En los ratones con restricción calórica, los niveles de lípidos también bajaron, pero en los ratones con dieta cetogénica, subieron.

La escasez de lípidos perjudica el crecimiento de los tumores porque las células cancerosas necesitan lípidos para construir sus membranas celulares. Normalmente, cuando los lípidos no están disponibles en un tejido, las células pueden fabricar los suyos propios.

Como parte de este proceso, necesitan mantener el equilibrio adecuado de ácidos grasos saturados e insaturados, lo que requiere una enzima llamada estearoil-CoA desaturasa (SCD). Esta enzima se encarga de convertir los ácidos grasos saturados en insaturados.

Tanto las dietas restringidas en calorías como las cetogénicas reducen la actividad de la SCD, pero los ratones sometidos a la dieta cetogénica tenían lípidos disponibles en su dieta, por lo que no necesitaban utilizar la SCD. En cambio, los ratones sometidos a la dieta restringida en calorías no podían obtener ácidos grasos de su dieta ni producir los suyos propios. En estos ratones, el crecimiento de los tumores se ralentizó significativamente, en comparación con los ratones con la dieta cetogénica.

"La restricción calórica no sólo priva a los tumores de lípidos, sino que también perjudica el proceso que les permite adaptarse a ella. Esa combinación contribuye realmente a la inhibición del crecimiento tumoral", afirma Lien.

Además de su investigación con ratones, los investigadores también examinaron algunos datos sobre humanos. En colaboración con Brian Wolpin, oncólogo del Instituto Oncológico Dana-Farber y autor del artículo, el equipo obtuvo datos de un amplio estudio de cohortes que les permitió analizar la relación entre los patrones dietéticos y el tiempo de supervivencia de los pacientes con cáncer de páncreas.

A partir de ese estudio, los investigadores descubrieron que el tipo de grasa consumida parece influir en la evolución de los pacientes que siguen una dieta baja en azúcar después de un diagnóstico de cáncer de páncreas, aunque los datos no son lo suficientemente completos como para sacar conclusiones sobre el efecto de la dieta, dicen los investigadores.

Aunque este estudio demostró que la restricción calórica tiene efectos beneficiosos en los ratones, los investigadores dicen que no recomiendan que los pacientes con cáncer sigan una dieta de restricción calórica, que es difícil de mantener y puede tener efectos secundarios perjudiciales.

Sin embargo, creen que la dependencia de las células cancerosas de la disponibilidad de ácidos grasos insaturados podría aprovecharse para desarrollar fármacos que ayuden a frenar el crecimiento del tumor.

Una posible estrategia terapéutica podría ser la inhibición de la enzima SCD, que cortaría la capacidad de las células tumorales de producir ácidos grasos insaturados.

"El objetivo de estos estudios no es necesariamente recomendar una dieta, sino comprender realmente la biología subyacente --afirma Lien--. Proporcionan una idea de los mecanismos de cómo funcionan estas dietas, y eso puede llevar a ideas racionales sobre cómo podríamos imitar esas situaciones para la terapia del cáncer".

Los investigadores planean ahora estudiar cómo las dietas con una variedad de fuentes de grasa -incluyendo grasas de origen vegetal o animal con diferencias definidas en el contenido de ácidos grasos saturados, monoinsaturados y poliinsaturados- alteran el metabolismo de los ácidos grasos del tumor y la proporción de ácidos grasos insaturados y saturados.