Archivo - Una mujer está trabajando en casa usando un módem router, conectando Internet a su computadora portátil. - TRUMZZ/ ISTOCK - Archivo
MADRID, 27 Mar. (EDIZIONES) -
Eliminar el wifi de las escuelas y apostar por conexiones por cable: esa es una de las propuestas que han surgido en el X Congreso Internacional de Medicina Ambiental celebrado en Madrid recientemente, y es que la contaminación electromagnética sigue en debate dentro de la comunidad científica.
Ha sido una de las principales propuestas que ha lanzado la investigadora Magda Havas, profesora emérita de la Universidad de Trent en Peterborough (Canadá), y reconocida internacionalmente por sus investigaciones pioneras sobre la lluvia ácida y la contaminación por metales, así como por su actual trabajo científico acerca de los efectos biológicos de la contaminación electromagnética.
Durante una entrevista con Europa Press Salud esta experta advierte de que "los niños son especialmente vulnerables" a la exposición a la radiación electromagnética, que incluye routers, móviles, y dispositivos domésticos. No obstante, organismos como la Organización Mundial de la Salud (OMS) sostienen que no hay evidencia consistente de efectos adversos dentro de los límites actuales, algunas voces científicas como ella sí piden revisar estos estándares ante los posibles impactos en la salud cardiovascular, y no sólo de los menores.
"Los niños son especialmente vulnerables. Necesitamos reemplazar el wifi en las escuelas con conexiones por cable y usar internet por cable en casa. Esto podría proteger a miles o a cientos de miles de niños de diversos problemas de salud, incluidas las enfermedades cardiovasculares", asegura esta experta.
QUÉ ES LA CONTAMINACIÓN ELECTROMAGNÉTICA
La doctora Havas explica que la contaminación electromagnética incluye fuentes cotidianas como routers Wi-Fi, teléfonos móviles, contadores inteligentes y dispositivos electrónicos domésticos comunes, así como la exposición a las líneas eléctricas tanto dentro como cerca de nuestros hogares.
"Cuando la radiación de una torre llega a un teléfono móvil, se produce la comunicación. Cuando esa misma radiación es absorbida por nuestro cuerpo, se produce una mala comunicación, ya que interfiere con nuestro sistema electromagnético interno, con la capacidad de reparar los mecanismos y nos genera una respuesta de estrés", indica esta investigadora.
TAMBIÉN AFECTA A LA SALUD CARDIOVASCULAR
En concreto, su presentación durante el X Congreso Internacional de Medicina Ambiental se centra en el efecto de la radiación de microondas en la salud cardiovascular. ¿Qué sugieren las evidencias científicas actuales?, le preguntamos.
Señala que en este sentido "el mensaje de la Ciencia es preocupante", dado que la evidencia actual indica que un porcentaje de la población (se desconoce la cifra exacta) reaccionará a la radiación de microondas, lo que provocará uno o más de los siguientes síntomas: arritmia, taquicardia, dolor o presión en el pecho, circulación sanguínea lenta y, en el peor de los casos, un paro cardíaco repentino, o un accidente cerebrovascula0.23r.
¿Qué mecanismos biológicos podrían explicar cómo la radiación de microondas podría influir en la función cardiovascular? ¿Existen cambios fisiológicos medibles que apoyen esta hipótesis? Existen varios mecanismos fisiológicos y biológicos que podrían explicarlo, incluyendo el estrés oxidativo, la activación de los canales de calcio dependientes de voltaje que regulan la entrada de calcio en las células, y la formación de rouleux sanguíneo (un fenómeno por el que los glóbulos rojos se apilan en una columna como las monedas, visible al microscopio).
LA POSTURA DE LOS PRINCIPALES ORGANISMOS INTERNACIONALES
Sin embargo, como hemos mencionado al inicio, organizaciones internacionales como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Comisión Internacional de Protección contra las Radiaciones No Ionizantes (ICNIRP) afirman que, dentro de los límites de exposición establecidos, no existe evidencia consistente de efectos adversos para la salud.
Cuestionamos a la doctora Havas dónde considera ella que se sitúa el principal punto de desacuerdo con estas evaluaciones y afirma con rotundidad que no está de acuerdo con esta última, dado que "es una organización favorable a la industria y que ha influido en la OMS para que ignore toda la evidencia científica que se encuentra por debajo de sus directrices internacionales".
En este punto, esta científica reconoce que "siempre hay un retraso en la aplicación de los contaminantes ambientales", fruto de que las industrias que los generan contraatacan proporcionando información errónea y controlando a las organizaciones responsables de establecer los límites. "Le sugiero que investigue la Comisión Internacional sobre los Efectos Biológicos de los Campos Electromagnéticos (ICBE-EMF), compuesta por científicos independientes", aconseja.