Archivo - Hombre en silla de ruedas. ELA - JCOMP/ ISTOCK - Archivo
MADRID, 21 Ene. (EUROPA PRESS) -
La exposición prolongada a la contaminación atmosférica puede estar relacionada con un mayor riesgo de enfermedades neurodegenerativas graves como la ELA y parece acelerar el proceso patológico, según informan investigadores del Instituto Karolinska de Suecia. El estudio se publica en la revista 'JAMA Neurology'.
"Observamos una clara asociación, a pesar de que los niveles de contaminación atmosférica en Suecia son inferiores a los de muchos otros países. Esto subraya la importancia de mejorar la calidad del aire", detalla Jing Wu, investigador del Instituto de Medicina Ambiental del Instituto Karolinska.
Las enfermedades de la neurona motora (ENM) son enfermedades neurológicas graves en las que las células nerviosas que regulan el movimiento voluntario se degradan tanto que dejan de funcionar, lo que provoca atrofia muscular y parálisis. La esclerosis lateral amiotrófica (ELA) es el tipo más común y representa entre el 85% y el 90% de los casos.
Las causas de estas enfermedades son en gran medida desconocidas, pero desde hace tiempo se sospecha que los factores ambientales influyen. El nuevo estudio muestra que la contaminación atmosférica puede ser uno de ellos.
El estudio incluyó a 1.463 participantes en Suecia con diagnóstico reciente de ENM, quienes fueron comparados con 1.768 hermanos y más de 7.000 controles emparejados de la población general. Los investigadores analizaron los niveles de partículas (PM 2,5, PM 2,5-10, PM 10) y dióxido de nitrógeno en sus domicilios hasta diez años antes de sus diagnósticos.
Los valores medios anuales de estos contaminantes fueron ligeramente superiores a los recomendados por la OMS y los valores máximos fueron mucho más bajos que en países con alta contaminación atmosférica.
La exposición prolongada a la contaminación atmosférica, incluso a niveles relativamente bajos, típicos de Suecia, se asoció con un riesgo entre un 20% y un 30% mayor de desarrollar ENM. Además, las personas que habían vivido en zonas con niveles más altos de contaminación atmosférica experimentaron un deterioro motor y pulmonar más rápido tras el diagnóstico. También presentaron un mayor riesgo de muerte y mayor probabilidad de necesitar tratamiento con un respirador invasivo.
"Nuestros resultados sugieren que la contaminación del aire podría no sólo contribuir a la aparición de la enfermedad, sino también afectar la rapidez con la que progresa", comenta Caroline Ingre, profesora adjunta del Departamento de Neurociencia Clínica del Instituto Karolinska. Al limitar sus análisis a los pacientes con ELA, los investigadores encontraron prácticamente el mismo patrón que para todo el grupo con ELA.
Los investigadores enfatizan que el estudio no puede demostrar los mecanismos subyacentes a la asociación, pero investigaciones previas indican que la contaminación atmosférica puede causar inflamación y estrés oxidativo en el sistema nervioso. Al ser un estudio observacional, no se puede determinar una relación causal.
DOI: 10.1001/jamaneurol.2025.5379