El consumo moderado de bebidas fermentadas, como la cerveza, podría contribuir a reducir el riesgo cardiovascular

Actualizado 11/03/2009 19:50:57 CET

ZARAGOZA, 11 Mar. (EUROPA PRESS) -

El consumo moderado de bebidas fermentadas --cerveza, vino y sidra-- podría tener beneficios adicionales en la prevención de enfermedades cardiovasculares, debido al importante contenido en polifenoles.

Así se desprende de las conclusiones de diversos estudios científicos presentadas ayer por la investigadora del Centro de Investigación de Nutrición Comunitaria de Barcelona, Mercè Vidal, en el ciclo de charlas organizado en la III Feria Internacional del Mercado Alimentario, QUALIMEN 2009, en la Feria de Zaragoza.

Vidal se refirió, principalmente, al estudio PREDIMED --que analiza la eficacia de la Dieta Mediterránea en la prevención de la enfermedad cardiovascular--, desarrollado por el Servicio de Medicina Interna del Hospital Clínic de Barcelona, según informaron desde el Centro de Información Cerveza y Salud en un comunicado.

El trabajo demuestra que "existen datos que indican que no todas las bebidas con contenido alcohólico son iguales" y que las bebidas fermentadas de baja graduación (cerveza, vino y sidra), ricas en polifenoles, "tienen un efecto protector adicional frente a enfermedades cardiovasculares que las bebidas pobres en estos compuestos como las destiladas de mayor graduación".

Mercè Vidal recordó que "si bien es sabido que el consumo abusivo de alcohol puede tener efectos negativos en la salud, existe un notable consenso entre la comunidad científica mundial sobre los efectos beneficiosos del consumo moderado de bebidas con contenido alcohólico sobre la mortalidad global y la cardiovascular en particular".

Por este motivo, señaló, la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria incluye en la Pirámide de la Alimentación Saludable --principal referencia en materia nutricional de España-- las bebidas fermentadas de forma opcional y moderada.

La investigadora también se refirió a la cerveza sin alcohol, que actualmente se presenta como una bebida "altamente hidratante y sana". Su consumo moderado puede estar incluido en la dieta de aquellas personas que padecen hipertensión arterial, puesto que un botellín de cerveza sin alcohol al día aporta 10 miligramos de calcio, potasio y muy poco sodio, dijo Vidal.

Asimismo, indicó que por su alto contenido en agua (del 95 por ciento) y el aporte de ácido fólico la cerveza sin alcohol también contiene cantidades variables de compuestos fenólicos con efectos antioxidantes que contribuyen a prevenir las enfermedades cardiovasculares.

Según Vidal, las personas que sufren hipertensión arterial --entre el 15 y 30 por ciento de la población española-- deben seguir dietas hiposódicas y no deben consumir alcohol, "por lo que la cerveza sin puede ser una opción muy recomendable".