MADRID 5 Jun. (EUROPA PRESS) -
El consumo habitual de alcohol entre jóvenes de 15 a 24 años ha descendido casi un 60 por ciento entre 2006 y 2023, mientras que la ingesta por atracón se ha duplicado en la última década, sobre todo en personas de 25 a 64 años, según se desprende de un informe sobre consumo de alcohol publicado este viernes por el Ministerio de Sanidad.
El estudio, basado en datos de la Encuesta de Salud de España (ESdE2023), que contó con 21.032 entrevistas a mayores de 15 años, recoge que el consumo habitual de alcohol entre los españoles ha seguido una tendencia descendente y, en concreto, la población que afirma consumir alcohol al menos una vez por semana ha pasado del 48,4 por ciento en 2006 al 31,1 por ciento en 2023, lo que supone una reducción del 36 por ciento.
El hábito tiene una mayor presencia entre la población masculina. El 12,3 por ciento de los hombres afirma ser consumidor habitual, frente al 3,3 por ciento de las mujeres. Además, la prevalencia aumenta con la edad hasta alcanzar su pico en el grupo de 55 a 64 años, donde se registra un 39,7 por ciento.
A este respecto, destaca el caso de la población joven de entre 15 y 24 años de edad, que se sitúa como el grupo en el que más ha disminuido el consumo habitual, pasando de representar el 43,8 por ciento en 2006 al 17,9 por ciento en 2023.
En comparación con los países de la Unión Europea, España es el quinto país con mayor proporción de personas abstemias, con un 33,4 por ciento que declara no haber consumido alcohol durante el último año. Sin embargo, el país es el segundo de la UE en lo que respecta a consumo diario (13%), solo por detrás de Portugal y doblando prácticamente la media europea.
La abstinencia registró una caída brusca entre 2003 y 2006 y, desde entonces, se ha mantenido estable en torno al 33-35 por ciento. Aunque es más frecuente en mujeres (40,3%) que en hombres (25,5%), el informe puntualiza que esta brecha de género ha tendido a reducirse desde 2006, con una ligera subida en la población masculina y una bajada en la femenina.
El mayor porcentaje de abstemios se concentra en mayores de 85 años (70,4%), seguido de los jóvenes de 15 a 24 años (38,4%) y alcanza su punto más bajo entre los 45 y 54 años (26,3%). Además, la abstinencia es mayor entre la clase social más desfavorecida (48%) que entre la más favorecida (20,7%), así como entre la población nacida en el extranjero.
CONSUMO CONCENTRADO EN FINES DE SEMANA
El informe pone de relieve cambios importantes en la forma de consumir alcohol. Entre las personas consumidoras habituales, el volumen medio diario de consumo se concentra cada vez más en los fines de semana, donde llega a triplicar el registrado durante los días laborables.
En el grupo de 15 a 24 años, el patrón ha cambiado a la inversa, pues el consumo entre semana se ha duplicado, pasando de 1,3 g en 2011 a 2,7 g en 2023, rompiendo la tendencia de consumo puramente recreativo de fin de semana.
Asimismo, los episodios de consumo por atracón, en los que se ingieren grandes cantidades de alcohol en un periodo muy corto de tiempo, han aumentado de forma significativa. En 2023, el 16,7 por ciento de la población de 15 y más años declaró haber realizado algún episodio de consumo intensivo de alcohol en los últimos 12 meses.
Esta forma de consumo es más frecuente en los hombres, entre los que un 21,1 por ciento reconoce haberlo hecho al menos una vez en el último año, frente al 12,6 por ciento de mujeres. Sin embargo, se observa un incremento en los grupos de edad intermedia, entre los 25 y los 64 años, así como en determinados grupos de mujeres jóvenes, que superan ligeramente a los hombres entre los 15 y 24 años (10,6 frente a 10%), datos que Sanidad considera relevantes desde la perspectiva de la salud pública.
La prevalencia de consumo por atracón mensual se ha casi duplicado en poco más de una década. En hombres pasó del 5,9 al 10,4 por ciento y en mujeres del 1,8 al 5,9 por ciento, entre 2011 y 2023. El aumento más significativo se ha producido en el grupo de 25 a 64 años, cuya prevalencia pasó del 6,1 al 12,3 por ciento, convirtiéndose en el grupo de edad con mayores prevalencias de este tipo de consumo.
DIFERENCIAS ENTRE GRUPOS POBLACIONALES
Asimismo, se observan diferencias entre grupos poblacionales. Entre los hombres, los mayores niveles de consumo y prevalencias de consumo de riesgo se concentran en personas con menor nivel educativo, en situación de desempleo y entre la población jubilada.
Por su parte, en las mujeres, los límites de bajo riesgo y de consumo intensivo presentan prevalencias más elevadas entre aquellas con estudios superiores, ocupadas y pertenecientes a clases sociales más favorecidas.
Estas diferencias según sexo, edad, nivel educativo, situación laboral y clase social ponen de manifiesto la importancia de incorporar la perspectiva de género y los determinantes sociales de la salud en las políticas de prevención y abordaje del consumo de alcohol.
En un análisis por comunidades autónomas, se observa una mayor concentración de consumo habitual en la mitad norte peninsular e Islas Baleares, todas por encima del 35 por ciento. Las prevalencias más altas de consumo por atracón se dan en La Rioja (13%), Melilla (12,5%) y Asturias (11,5%).
En el extremo opuesto, País Vasco presenta la prevalencia de abstinencia más baja (26,4%), mientras que Melilla (69,1%) y comunidades como Cantabria y Canarias superan el 40 por ciento.
En cuanto a las preferencias de consumo, la cerveza continúa siendo la bebida alcohólica predominante en la mayoría de los grupos de edad. A la vez, el vino mantiene un mayor peso relativo entre las personas de 65 y más años, lo que evidencia diferencias generacionales en los patrones de consumo. Mientras, los jóvenes consumen más combinados y vermut.
Según el Ministerio de Sanidad, los resultados del informe confirman la necesidad de seguir impulsando políticas de salud pública orientadas a reducir los daños asociados al consumo de alcohol, adaptadas a los distintos perfiles poblacionales y fundamentadas en la evidencia científica, la equidad y el enfoque de determinantes sociales de la salud.
La cartera sanitaria ha reafirmado su compromiso con el desarrollo de actuaciones destinadas a prevenir el consumo nocivo de alcohol, proteger la salud de la población y promover entornos más saludables, con especial atención a la infancia, la adolescencia y las personas en situación de mayor vulnerabilidad.